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Una vez más, Mariano Rajoy intentó ayer basar su inminente acción gubernamental en un 'diagnóstico'. Problema: una vez más empieza por el paro pero sitúa el objetivo de vida o muerte en la reducción del déficit público al 4,4% en 2012. Dice que reducir el desfase van a ser 16.500 millones (sobre los 15.000 de Zapatero en 2010 y 2011) pero sabe que esa cifra se queda corta porque la desviación sobre el objetivo del 6% en 2011 puede suponer ajustes por otros 15.000 millones. Duran i Lleida está decepcionado porque esperaba una exhortación de 'sangre, sudor y lágrimas' a los ciudadanos. Que no se apure. Todo se andará. Rajoy, llegada la hora, no le decepcionará.

¿Cómo es posible que Rajoy haya cometido en su alocución tan tremendo error al hablar de las cifras de paro? ¿Error? Sí. Sin atenuantes. Veamos lo que ha dicho al presentar su diagnóstico. 'No puede empezar por otro lugar que por la cifra más dramática de las que definen hoy nuestra situación económica y social. Me refiero, Señorías, al paro. A día de hoy, tras los últimos datos conocidos, tanto de la Oficina de Estadísticas de la UE como del Servicio Público de Empleo Estatal, el número de personas que en nuestro país buscan un empleo sin encontrarlo ronda ya los 5.400.000 parados. Una tasa que roza el 23% de la población activa y que nos sitúa, por desgracia, a la cabeza de la UE, más que doblando la tasa media de la Comunidad'.

El error está en que las cifras de paro registrado (Servicio Público de Empleo Estatal) dan para el último mes, noviembre pasado, 4.420.462 parados. Rajoy se ha equivocado en un millón. ¿Acaso no puede referirse a la Encuesta de Población Activa? No. Porque la EPA del tercer trimestre de 2011 llega a 4.978.300, el 21,52%. Y Rajoy dice que roza el 23%. Eurostat, que da 22,8% como tasa de paro, nunca da cifras absolutas, es decir, número de personas en paro. Es evidente que su equipo se ha liado. Imperdonable tratándose del paro y de la investidura.

El error se repite cuando Rajoy afirma que 'el número de desempleados en los últimos cuatro años se ha visto incrementado en más de 3.400.000 personas'. Si se utiliza la cifra de paro registrado el incremento va de 2.094.173 en noviembre de 2007 a 4.420.462 en noviembre de 2011. Son, pues, 2,3 millones de parados más y no 3,4 millones. Incluso en el caso de computar los datos de la EPA, pasaríamos de 1.927.600 parados en el último trimestre de 2007 a 4.978.300 en el  tercer trimestre de 2011. Es decir, un incremento de 3.050.700, y no de 3,4 millones.

'Cuando se superan los cinco millones de parados, pasan dos cosas. La primera, la más evidente y dramática, es que más de cinco millones de personas y sus familias sufren ese drama. Pero además, este brutal desempleo tiene consecuencias directas sobre la caída del consumo, el hundimiento de la inversión, el desajuste de las cuentas públicas, la expansión del desánimo en la sociedad y la puesta en peligro de nuestro sistema de Seguridad Social'.

Los colaboradores de Rajoy se han liado con la cifra de desempleados

Vuelve, pues, Rajoy a hablar de los 'más de cinco millones'. No hay, pues, duda. Pero al tiempo califica correctamente lo que está pasando: el hundimiento de la economía por un colapso de la demanda privada y la inversión. Y, por primera vez, admite que Zapatero tenía una 'confortable' cifra de deuda pública del 36% del PIB en 2007 y que llegará al 69% este año. No es la cifra del Banco de España difundida la pasada semana, que sitúa la deuda pública en el 66%, seis puntos por encima del listón de Maastricht y algo menos de 20 puntos por debajo de la media de la Eurozona.

Pero en todo caso, en medio de la peor crisis desde la Gran Depresión, el 66% es, después de la que ha caído ¡apenas siete puntos más que el 59% bajo el Gobierno de Aznar y Rajoy en el ejercicio del año 2000! Ha dicho Rajoy que los mercados pueden afectar a la democracia. En efecto. Bien que lo sabe. ¿Será por eso que no hace pública la carta que envió Trichet a Zapatero el pasado 5 de agosto donde viene el programa de acción que Zapatero primero y ahora Rajoy están poniendo en práctica?

Y last, but not least, ha dicho Rajoy que tiene 'voluntad de restauración de nuestra vida pública'. ¿Por qué en tal caso, no ha condenado la corrupción de dos administraciones del PP, Balears y País Valencià, que han nutrido el caso Urdangarin, habiendo uno de sus colaboradores firmado un contrato de 5 millones? Si la Zarzuela, conocedora de que el juez va a imputar a Urdangarin, ha explicitado en los últimos días su distancia con el yerno del rey, ¿por qué Rajoy no ha marcado esa distancia de los suyos?