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"El feminismo debe ir contra el poder"

Activistas españolas y norteamericanas rinden homenaje a Lidia Falcón, feminista, escritora, abogada y periodista

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'Que no salga nadie de aquí sin firmar estos documentos, por favor, que no se vaya nadie sin firmar'. Tras dos horas y media escuchando anécdotas del pasado, agradecimientos y felicitaciones, Lidia Falcón, feminista y activista incombustible, sólo pidió la palabra para solicitar la colaboración de los asistentes a su homenaje. Esta vez, el motivo era la liberación de cinco mujeres encarceladas en Birmania. 'A pesar de los años, Lidia mantiene viva la indignación, la provocación y la ilusión por combatir las injusticias', contaba minutos antes su compañera y amiga, Elvira Siurana, vicepresidenta del Partit Feminista de Catalunya.

Lidia Falcón (Madrid, 1935) celebró la semana pasada su 75º cumpleaños rodeada de amigas que viajaron a Madrid desde EEUU, Reino Unido, Suecia... para rendir homenaje a la trayectoria de esta abogada, ensayista, escritora, dramaturga, poeta y, por encima de todo, feminista. 'Lidia ha impregnado todo su hacer de la lucha por la igualdad y el compromiso con las mujeres. Contribuyó a que el feminismo pasara de ser una reivindicación a una propuesta de cambio social', afirmó Cristina Alberdi, ex diputada socialista y actual miembro del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid.

La Ley contra la Violencia de Género es

Alberdi reconoció que todavía hoy recomienda uno de los primeros ensayos de Falcón, Mujer y sociedad (1969). Luego llegarían, entre otros, La razón feminista (1981) y Mujer y poder político (1992), además de obras de teatro, poemas y novelas, como Una mujer de nuestro tiempo (2009), la última que ha publicado.

Lidia Falcón aprovecha la pausa de su homenaje para firmar libros y devolver, con más tranquilidad, los besos y abrazos que no paró de recibir desde que entró en el Instituto Internacional de Madrid. Activista por la aprobación del artículo 14 de la Constitución de 1978 que garantizaba la igualdad ante la ley sin discriminación por razón de sexo, Falcón lamenta con voz enérgica que la causa feminista se haya institucionalizado: 'En España, el feminismo está al servicio del poder y eso no puede ser, tiene que estar en contra porque lo único que busca el poder es mantener las cosas como están', sostiene.

Fundó el Partido Feminista de España, que fue legalizado en 1981

Aunque está de vuelta de todo ('Yo ya no confío en nada, ni en mí misma', confiesa), a Lidia Falcón todavía le hierve la sangre cuando habla de la izquierda revolucionaria, que existe 'pero que está perseguida', recalca, 'que nadie se crea que ahora en España hay democracia', sentencia.

Nieta de anarquistas e hija de un líder comunista, Falcón fundó el Partido Feminista de España (legalizado en 1981) y estuvo en la cárcel por sus ideas políticas durante la dictadura franquista. Intelectuales españoles se movilizaron para reclamar su libertad y hasta en EEUU, los colectivos feministas salieron a la calle en su ayuda. Las primeras en actuar fueron sus compañeras de las universidades neoyorquinas, quienes la semana pasada llevaron la voz cantante en su homenaje.

Linda Levine y Gloria Waldman conocieron a Lidia Falcón en 1974, cuando las dos, con 17 años, fueron a estudiar a Madrid. La colaboración y la amistad entre ellas dura hasta hoy. 'Lidia se casó joven, tuvo dos hijos, estudiaba a tiempo completo y no dormía', recuerda la profesora de literatura hispánica en la universidad de Nueva Jersey (EEUU), Linda Levine. 'Mis alumnas de Nueva York, en los años ochenta, también tenían vidas complicadas y pocos recursos', explica Levine, 'la diferencia con Lidia es que ella quería cambiar el mundo'.

De hecho, Falcón lamenta que los jóvenes de ahora 'sólo piensen en ellos mismos'. 'Me indigna que no se organicen para cambiar este país. Lo único que les importa es la salvación personal', afirma.

Fundadora de la primera revista feminista de España (Vindicación feminista) y redactora de la propuesta de la ley de divorcio, Falcón denuncia la 'inoperancia' de la Ley Integral contra la Violencia de Género y la 'campaña machista' sobre las supuestas denuncias falsas que presentan algunas mujeres maltratadas.

Otra de sus preocupaciones es la universidad, que 'ha dejado de ser un foco de subversión', lamenta. 'Las facultades están destinadas a mantener el estado burgués y el capitalismo', proclama Falcón. Sus compañeras norteamericanas, que vivieron la universidad como el motor del cambio social en los sesenta, están de acuerdo. 'No ha habido revolución y cada día perdemos más', afirmó la profesora de Literatura Hispánica en la City University de Nueva York, Elizabeth Starcevic.

'Nosotros ya hemos luchado. Nuestro legado era un país en ruinas y construimos algo. Ahora es el turno de los jóvenes y, si no hacen nada, perderán todo lo que nosotros conseguimos', advierte Falcón.

Sus amigas neoyorquinas no son tan pesimistas y confían en el legado de Lidia. Tras una charla que dio en una universidad de Nueva York, una alumna escribió: 'Todavía se necesitan guerreras. Lidia me ha contagiado el virus de la lucha por la igualdad'.