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Gallardón defiende el fondo local de Zapatero

"Nos ha permitido adelantar nuestros compromisos con Madrid", subraya

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Para quien aún tuviera dudas dentro y fuera del PP, Alberto Ruiz-Gallardón las aclaró este jueves todas. El alcalde de Madrid defiende casi sin matices el Fondo Estatal de Inversión Local, la lluvia de 8.000 millones de euros del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que está llegando a 8.107 municipios de todos los colores políticos. Sólo cinco no presentaron solicitud.

El regidor detalló en rueda de prensa, durante 25 minutos, los 109 proyectos aprobados por su Ejecutivo, por un importe de 370 millones. Si se suman los 14 contratos de obra rubricados la pasada semana, el Ayuntamiento ya ha dado el visto bueno al destino de unos 428 millones, el 77% de los que el Estado adjudicó a la capital (554,4 millones, repartidos en 269 trabajos).

Tras cantar la lista, el alcalde subrayó, complacido: “El fondo nos ha permitido adelantar a este año nuestros compromisos de legislatura”. Ruiz-Gallardón avisó de que 2009 será “intenso” en obras, que traerán “una mejora sustancial del paisaje urbano”. Y lo más importante: “Detrás de cada obra hay un puesto de trabajo”.

Gallardón no hizo ni una mínima crítica al Gobierno central, ni siquiera en el asunto más polémico: la obligación de colocar un cartel de 12 metros cuadrados para indicar que la obra la paga el Estado. Son vallas “innecesarias”, midió el alcalde, porque el Consistorio “no va a ocultar” la procedencia del dinero. “Si hacen falta unos carteles así, al Ayuntamiento no le molestan nada”.

El regidor incluso aplicó humor: “Casi es un ejercicio de solidaridad. Cuando los madrileños sufran las molestias de las obras, que el Gobierno [central] tenga el detalle de recordar que son corresponsables de ellas... no sé si agradecerlo”. “Es lógico que no hagamos críticas”, explicaban después en el Ayuntamiento: “Es una pasada de dinero: Madrid se lleva el mayor pellizco de los 8.000 millones, el 7%”.

Nada que ver con la munición dura de otros alcaldes y compañeros de partido. Anteayer, sin ir más lejos, el portavoz del PP en la Comisión de Administraciones Públicas, Rafael Merino, prometió destapar “irregularidades” en el fondo estatal –no precisó cuáles–, que tildó de “engaño”.


Por JUSTINO SANCHÓN / VALLADOLID 

Son las cosas de Francisco Javier León de la Riva o de Julián Lanzarote. A nadie extraña y a todos molesta. Son desvaríos verbales de dos alcaldes, de Valladolid y Salamanca, ambos del PP. Da igual el motivo para hablar. Esta semana, los dos han coincidido en sus críticas hacia el Gobierno de Zapatero por la forma de publicitar las obras financiadas por el Fondo Estatal de Inversión Local. Concretamente, los ataques se referían a los carteles que tendrán que poner en cada uno de los proyectos.

Lanzarote empezó a desglosar el martes las obras que se harán en su ciudad. Y, enojado por los carteles que debe colocar, soltó: “Voy a empezar a hacer publicidad: cuatro millones de parados, Gobierno de España; 87 señoras muertas el año pasado, Gobierno de España [fueron asesinadas 71]; aviones que se caen, Gobierno de España”. Era la gracia del día. No aludió a las vallas que ha puesto en la villa, como el “Venceréis, pero no convenceréis” que clavó en la Plaza Mayor contra el traslado de los papeles de Salamanca.

Lanzarote prosiguió con sus comentarios jocosos: “Zapatero recuerda a los peores momentos del dictador haitiano Papa Doc, que robó lo que no está escrito”. El PSOE tachó estas palabras de “indecentes”.

Con fallo histórico incluido

El alcalde de Valladolid, León de la Riva, también es conocido por su verborrea, sólo que más dura. Este miércoles lo demostró de nuevo. Recurrió a la Guerra Civil para criticar “la demencial obsesión propagandística” del Gobierno por obligar a los ayuntamientos a colocar las vallas. “No sé si vamos a tener que hacer como el general Mola en la Guerra Civil, que con un camión con seis soldados los paseó por toda Sevilla primero con uniforme de Tierra, luego del Aire, más tarde de la Marina y luego de la Guardia Civil. Sólo eran seis, pero de esa manera se multiplicaban”, incidió, rotundo. Utilizó el ejemplo para asegurar que a los carteles habría que ponerles ruedas “o colocarlos en una furgoneta para pasearlos por todas las obras”.

Claro que León de la Riva tuvo lapsus históricos: no fue el general Mola, sino Queipo de Llano. Y no fueron seis soldados; fueron 19 legionarios, un teniente y dos soldados.

Pero el regidor tuvo momentos amables al agradecer “el fondo, pero no las formas” de las obras del fondo estatal. Su enfado tenía que ver con el coste de las vallas, entre 1.200 y 1.600 euros y proponía que “ese dinero se destine a comedores sociales”.