Publicado: 19.09.2016 17:46 |Actualizado: 19.09.2016 17:55

La Generalitat Valenciana obliga a un instituto a aceptar a la alumna que echó por llevar hiyab

La estudiante, satisfecha por la decisión, reivindica su derecho a estudiar y a llevar pañuelo porque "no hace daño a nadie".

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El director del instituto esgrimía un artículo del reglamento que impide a los alumnos llevar nada en la cabeza, como gorras o sombreros. J. J. GUILLÉN/EFE

El director del instituto esgrimía un artículo del reglamento que impide a los alumnos llevar nada en la cabeza, como gorras o sombreros. J. J. GUILLÉN/EFE

VALÈNCIA.— Takwa Rejeb, la joven musulmana de nacionalidad española, estudiaba en el IES Benlliure, un instituto público de València, hasta que se le prohibió asistir con un pañuelo en la cabeza, según manda su religión. Ahora, la Generalitat Valenciana, mediadora en el conflicto, garantiza a la joven "el derecho a la enseñanza y podrá asistir con el hiyab al centro en todas las clases lectivas" mediante una normativa para regular lo referente a las prendas de vestir del alumnado.

Takwa se ha mostrado contenta por la decisión: "Me alegro mucho de que no se haya quedado en un tema más y de que estemos realizando cambios. Este es el siglo del cambio", ha dicho, después de recordar que el acto de ponerse el pañuelo no hace daño a nadie.

"Esta determinación se ha llevado a cabo después de tratar el caso concreto con los diferentes agentes educativos y sociales implicados en la cuestión", señala el departamento de Educación. "El máximo objetivo es garantizar el derecho en la educación del alumnado y son necesarias todo tipo de herramientas para fomentar la convivencia y la diversidad cultural a los centros educativos valencianos", seguía el comunicado. La creación de una nueva figura encargada de coordinar cuestiones de igualdad y convivencia desde la conselleria contribuirá, según explican, a solucionar posibles conflictos en las aulas como este.

O el pañuelo o las clases

El caso trascendió la semana pasada, cuando Sos Racisme hizo pública la queja de la joven, que llevaba una semana sin acceder a clase tras haber recibido la llamada del director del instituto para pedirle que se quitara el pañuelo o, de lo contrario, no podría entrar en el aula. El responsable del centro esgrimía un artículo del reglamento del instituto que impide a los alumnos llevar nada en la cabeza, norma que nació para impedir que estuvieran en clase con gorras y sombreros que pudieran ocultar su cara.