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Los indignados logran paralizar un desahucio

Cientos de personas se manifiestan en Madrid frente al domicilio de los afectados

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Unas 300 personas demostraron ayer que la indignación de los ciudadanos seguirá haciendo ruido después del levantamiento de las acampadas. Una manifestación convocada por distintas organizaciones sociales y vecinales no sólo del 15-M consiguió, a grito de 'no nos moverán', paralizar el desahucio de una familia en el barrio madrileño de Tetuán.

Anwar Khalil, libanés de 55 años, parado como su esposa, padre de una adolescente y con una deuda hipotecaria de más de 150.000 euros, contó su historia a la Asociación de Afectados por la Hipoteca (PAH). De ahí, el problema llegó también a la Asamblea de Tetuán (la asociación de vecinos de su barrio), a la plataforma Democracia Real Ya (DRY), a Juventud Sin Futuro y a la acampada de la Puerta del Sol. Todos decidieron unirse para prestarle su ayuda.

La llegada del secretario judicial que iba a ejecutar el desa-lojo estaba prevista para las 10.30 horas. Sin embargo, los manifestantes comenzaron a ocupar el edificio de Anwar a primera hora de la mañana.

La marea de gente se extendió poco a poco desde la terraza del tejado hasta la mitad de la calle que transcurre frente a la casa. Los cánticos 'Que no, que no, que no nos desalojan' y 'Este desahucio lo vamos a parar' atraían a los vecinos de las manzanas próximas, que se acercaron curiosos a ver qué ocurría.

'Yo no conozco a la familia, pero a mí me gusta que la gente viva en una casa y no en la calle', comentó Carmen, una mujer de más de 80 años que apoyó la acción en cuanto se enteró de la situación. 'Es indignante que alguien tenga que optar entre comer o que le echen de su casa', sentenció Gloria, miembro de la Asamblea de Vallekas, que se define sólo como 'parte de las personas que piensan'.

'Las personas de IU llevamos en esto desde hace años', dice su líder

Mientras, los portavoces de las distintas asociaciones convocantes pedían, megáfono en mano, la regulación de la Ley Hipotecaria para que se apruebe la 'dación en pago', es decir, que los hipotecados puedan cancelar su deuda una vez que hayan entregado el piso al banco. También exigían 'que el Estado plantee alternativas de realojo para las víctimas de los abusos de entidades bancarias'. Y recordaron que en España hay 'entre uno y tres millones de viviendas vacías'.

Todas las propuestas fueron aplaudidas por los presentes, pero la euforia llegó cuando un policía municipal notificó que el desahucio no se iba a llevar a cabo. El grito de 'El pueblo unido jamás será vencido' cobró entonces más fuerza que nunca e hizo crecer el ánimo para continuar con las protestas. 'La próxima casa tampoco la desahucian', anunciaron los manifestantes. 'La victoria de esta batalla no va a hacer que nos durmamos; vendremos aquí las veces que haga falta', advirtió también el portavoz de la Asamblea de Tetuán, Francisco García.

'Volveremos las veces que haga falta', anuncia el movimiento

Poco después de la noticia, el coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, que estuvo presente durante toda la protesta, protagonizó una polémica cuando los medios le convirtieron en centro de atención.

Llamándole 'oportunista' y exigiendo que se fuera, un grupo de manifestantes se abalanzó sobre los periodistas que rodeaban a Lara. Alguno incluso le tiró agua por encima. El dirigente de IU, por su parte, reivindicó en un comunicado su derecho a poder manifestarse 'como un ciudadano más' y recordó que no es el primer desahucio que presencia. 'Las personas de IU llevamos en esto desde hace años, mucho antesde que otras formaciones políticas o diferentes grupos se fijaran en esta situación', sentenció. Varios portavoces de las asociaciones convocantes, por su parte, se desmarcaron del 'ataque' a Lara.Pero también se declararon en desacuerdo con que el líder de IU hubiera hecho declaraciones a la prensa.

Después de la polémica, algunos manifestantes terminaron su protesta frente a la oficina del BBVA donde Anwar tiene la deuda y donde el abogado de la familia entregó una petición para que acepten la dación en pago. Los trabajadores echaron el cierre antes de tiempo. Fuera, los indignados colocaron un cartel: 'Oficina cerrada porque la sociedad está despertando'.