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La izquierda abertzale prepara el futuro sin ETA

El plan pasa por crear una organización juvenil que rechace la violencia y otra de apoyo a presos en lugar de Askatasuna

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El tiempo corre en contra de la minoría que se resiste a decir adiós a la violencia dentro de la izquierda abertzale. El histórico resultado de Bildu en las elecciones de mayo es el más poderoso argumento de los líderes de Batasuna, que idearon un 'proceso sin violencia' a partir de los escombros de la T-4. Ahora, esos mismos líderes aspiran a desprenderse de las últimas áreas de influencia de la banda. Para ello, planean crear una asociación de apoyo a los presos y sus familias y otra de juventudes que acate el rechazo a la violencia que ya rige en Sortu y Bildu, informaron a Público fuentes antiterroristas.

Arnaldo Otegi, Rafa Díez Usabiaga y sus máximos colaboradores ultimaban la nueva estrategia sin violencia cuando fueron detenidos en octubre de 2009, acusados de formar una nueva dirección de la izquierda abertzale ilegalizada a las órdenes de ETA. A pesar de ello, el debate arrancó y se cerró con el apoyo de las bases a las tesis posibilistas, siempre después de superar la fuerte resistencia de tres organizaciones: Ekin, el comisariado político de la banda; Askatasuna, la organización de apoyo a los presos; y Segi, la rama juvenil. Con su marginación, Batasuna lograría minimizar la influencia de ETA en la izquierda abertzale.

Batasuna arrebata definitivamente a ETA el mando de la izquierda abertzale

El apoyo a la línea dura dentro de estas tres organizaciones se ha ido resquebrajando y ya ni siquiera hay unanimidad en su seno. Los continuos golpes policiales a raíz de la detención de Otegi han descabezado sucesivamente a Segi, Ekin y Askatasuna, reduciendo considerablemente su actividad y allanando el camino de los posibilistas.

Batasuna está segura de que el tiempo de la violencia ha acabado. La lucha político-militar que simboliza el lema Bietan Jarrai (Continuar en las dos) en el anagrama de ETA deja paso a una estrategia estrictamente política. Si Batasuna culmina su plan de crear las nuevas organizaciones, estas no convivirán con atentados, según su previsión. En cualquier caso, los aspirantes a integrarlas deberán firmar su rechazo a la violencia, al menos en la rama juvenil, como ha ocurrido con los candidatos de Bildu. Su incumplimiento implicaría la expulsión. La nueva organización de presos tendría, por su parte, un carácter asistencial, sin la función de mantenimiento de la ortodoxia de ETA entre los reclusos y las familias que ejercía férreamente Askatasuna.

Sus líderes toman decisiones y ya sólo esperan a que la banda se sume

Estas organizaciones tampoco deberán ya obediencia a ETA, que ha perdido el mando del Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) que ejercía desde su nacimiento hace medio siglo. La nueva dirección de la izquierda abertzale ha inaugurado un periodo en el que no recibe directrices de la banda, sino que toma sus propias decisiones sin ponerlas siquiera en conocimiento del comité ejecutivo de ETA, con el que mantiene una escasa comunicación.

Las fuentes consultadas ponen como ejemplo del cambio en la relación de fuerzas los comunicados de la banda, desde que su ponencia fuera derrotada en el debate de las bases, cerrado en febrero de 2010. De discutir veladamente el nuevo proceso sin violencia, la banda pasó a hacer suya una iniciativa que había combatido duramente por medio de los comisarios políticos de Ekin, expulsados de algunas asambleas entre abucheos. La seguridad de Batasuna en su liderazgo es tal que los temores a una fractura con ETA han disminuido considerablemente en los últimos tiempos. Mientras, aceleran los pasos de su estrategia y reducen el margen de maniobra de la banda.

Las Fuerzas de Seguridad aguardan ahora un nuevo comunicado de ETA sobre los resultados de Bildu el 22-M. La previsión es que, de nuevo, salude los pasos dados sin contestar a la exigencia de renuncia total a la violencia que le hace Batasuna. ETA evitará, por tanto, posicionarse sobre el hecho de que ha sido precisamente ese rechazo público el que ha posibilitado a Bildu concurrir a los comicios.

Otegi y los suyos se imponen después de que ETA quisiera expulsarlos

En el ánimo de Batasuna pesa la información que tiene sobre el debate en el seno de ETA, con una mayoría de terroristas a favor de no regresar a los atentados. A diferencia de lo que ocurría hace apenas unos meses, algunas fuentes policiales apuntan también a un cambio dentro de la banda. Si en la asamblea virtual que celebró ETA durante dos años, al término del último proceso de paz, sólo el 10% abogó por el fin de la violencia, ahora esa postura sería mayoritaria, apuntan. Una solución para los presos y el modo en que renuncian a su exigencia de independencia serían los obstáculos para dar el paso irreversible.

Mañana comienza el juicio contra los ocho presuntos miembros de Bateragune. Las Fuerzas de Seguridad creen que aquella operación aceleró las disensiones entre ETA y Batasuna y los pasos de esta en pos de la no violencia. Las diferencias habían arrancado en el verano de 2009 con la opción de Iniciativa Internacionalista para las elecciones europeas, que ETA no había aprobado. Entre el asesinato del inspector Eduardo Puelles el 19 de junio y el de dos guardias civiles el 30 de julio en Palma muestras de fuerza por parte de ETA ante la revuelta interna, Otegi fue llamado a consultas en una reunión celebrada en Ezpelette (Francia).

ETA perdía el control de Bateragune, el órgano diseñado por su ideólogo Ekaitz Sirvent. Sus comisarios políticos cambiaban de bando y se alineaban con Otegi. Para el más destacado, Arkaitz Rodríguez, ETA tenía preparada una carta de expulsión, pero la operación policial evitó que le fuera entregada, según el relato de los hechos construido por las Fuerzas de Seguridad. En aquellos días, la banda se planteaba apartar de cualquier responsabilidad a Otegi, a Díez Usabiaga y al histórico Eugenio Etxebeste, Antxon. Mientras, ETA aprovechaba el arresto de Otegi para que los miembros de Ekin informaran en las asambleas de que Clarificando la fase política y la estrategia, la ponencia que aparcaba la violencia, era retirada para discutir sólo acerca de Mugarri, el texto en el que la banda seguía arrogándose el papel de vanguardia y defendía la 'lucha armada'.

Otegi y los suyos fueron informados en la cárcel yreaccionaron con la ayuda de ex presos y otros dirigentes en libertad, como Rufi Etxe-berria. Rápidamente hicieron pública su ponencia para devolverla al debate. En las cárceles, los abogados de ETA bloquearon su reparto. El Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK, en euskera), las siglas de ETA en la cárcel, acusó a Otegi de 'disidente' y amenazaron con expulsarlo. El pasado domingo, el máximo líder de la izquierda abertzale hizo en Gara un llamamiento al EPPK para que se sume al Acuerdo de Gernika. Las detenciones de los jefes de ETA en estos dos años han mermado su capacidad para evitar el golpe de timón que se ha producido en la izquierdaabertzale.