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"La izquierda o cambia o muere"

Entrevista a Miguel Urbán, cabeza de lista de Anticapitalistas en Madrid

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Tiene treinta y un años, un título universitario, experiencia en varios trabajos y un sueldo que no llega a mil euros en una ONG que está a punto de echar el cierre. Pero no se siente una víctima de la crisis porque, dice, hay otros que están 'mucho peor'. Miguel Urbán (Madrid, 1980) asegura que se presenta a estas elecciones para 'denunciar' el sistema, no para gestionarlo.

Una marca más a la izquierda del PSOE. ¿Tan difícil es llegar a acuerdos con IU?

Esto es lo de toda la vida. Es lo mismo que le dice el PSOE a IU. La unidad se debe forjar desde abajo, en las luchas, no por arriba en las direcciones. Un proceso electoral no es el momento para forjar unidades. Espero que a partir del 21-N nos entendamos en cómo vamos a parar los recortes o en cómo vamos a plantear la posibilidad de una huelga general. Ojalá las elecciones no sean una traba. Digamos que nuestra propuesta no interesó a IU y a nosotros tampoco nos interesó su propuesta. Así se podría resolver. La izquierda en general o cambia o muere.

¿A qué cambios se refiere?

Hay que recuperar la credibilidad y la palabra dignidad. Y eso sólo se recupera dando ejemplo. Así es como ha trabajado la izquierda toda la vida.

En su programa hablan de subir el salario mínimo a 1.200 euros. ¿Cómo se logra eso?

No regalando dinero a los bancos y haciendo una auditoría de la deuda, entre otras cosas. La historia demuestra que las políticas neoliberales no funcionan. ¿Por qué no incrementamos los ingresos en lugar de recortar? Lo de que no hay dinero es una falacia.

¿Sus propuestas para crear empleo?

Todo lo contrario a lo que estamos haciendo ahora. Un modelo puede ser el argentino: aumentar prestaciones y nivel de renta, para que se incentive el consumo y la creación de puestos de trabajo. Hay que repartir el tiempo de trabajo y bajar la edad de jubilación.

Su lema de campaña invita a la ciudadanía a desobedecer. ¿Hasta qué punto?

Estamos diciendo que hay que desobedecer a pagar una deuda que no es nuestra. Hay que desobedecer el 20-N y después del 20-N, desobedecer a los recortes...

¿Con respuesta en la calle?

Sí, claro. Pero no sólo en la calle, también construyendo un movimiento desde abajo que haga viable una auditoría de la deuda o la nacionalización de la banca.

Muchas de estas propuestas son similares a las reivindicaciones del 15-M. ¿Ha participado en el movimiento?

Llevo militando en el 15-M 15 años, cuando decidí participar políticamente en movimientos sociales. Esa es la que yo considero la verdadera política. Creo que el 20-N no se cambiarán las cosas, participo para que cambien, pero no a través de las elecciones.

Entonces, ¿por qué ha dado el salto a la política convencional?

No he dado el salto a la política institucional. Mi esperanza en las instituciones es muy poca o más bien escasa. No participo en las próximas elecciones para gestionar el sistema, sino para denunciarlo. Nuestra tarea es impugnar este régimen, para poder pasar a la apertura de un proceso constituyente, nuevo, que pase por encima de estas instituciones.