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Laura Martín Garrido: La última viuda de los GAL

Laura Martín Garrido es la número seis de los conservadores por Gipuzkoa.

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Hendaya. 24 de julio de 1987. Juan Carlos García Goena fallece después de que estallara un artefacto en los bajos de su coche. Fue la última víctima de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL). Pero no pertenecía a ETA. Objetor de conciencia, había decidido exiliarse en esta localidad del País Vasco francés donde trabajaba en una empresa que prestaba servicios a los ferrocarriles galos.

Allí donde se refugió, había formado una familia. Dejó mujer embarazada y dos hijas. Hoy, casi un cuarto de siglo después, Laura Martín Garrido, su viuda, ha decidido que puede aportar mucho en política. Y lo hará dentro del Partido Popular de Gipuzkoa. Cierra su lista al Congreso de los Diputados, la que encabeza José Eugenio Azpiroz.

“Es importante no distinguir nunca entre terrorismos de ETA o de GAL. Asesinar a alguien siempre está mal y hacerlo en nombre del Estado, también”, comentaba el pasado agosto Borja Sémper, presidente del PP de Gipuzkoa, cuando hacía público el fichaje de Laura. Un “honor” para la formación.

Hace unas semanas, en un acto de la candidatura que integra, Sémper la llamó para que subiera al escenario. Sus compañeros la aplaudieron. Ella respondió con una mirada tímida. Dicen los que la conocen que no le gusta el protagonismo, que ha trabajado duro para sacar a sus tres hijas adelante –la tercera nació después del asesinato de Goena– y que, cuando se afilió al partido, dejó muy claro que se sumaba al proyecto para ayudar. Como una más.

Cercanía al partido

Cuenta su amiga y compañera de filas Juana Bengoechea, número dos de la candidatura al Congreso por la misma circunscripción, que Martín Garrido nunca había tenido relación con la política de la forma en la que ha decidido implicarse ahora. Su acercamiento al partido presidido por Mariano Rajoy tiene mucho que ver con el hecho de que el PP aprobara en 1996 “la primera ley de reconocimiento y reparación a las víctimas del terrorismo”, narra Bengoechea. “Durante los años en los que gobernó el PSOE, se sintió muy sola y abandonada. Sus reivindicaciones no fueron atendidas”, completa.

Desde 1987, la candidata se ha esforzado en limpiar el nombre de su marido y en prestar todo el apoyo a sus iguales: las víctimas. “Su grandeza es que, pese a ser víctima del GAL, se identificó con cualquier persona sacrificada”, apunta Bengoechea. Veinticinco años después de perder a su pareja, ha solicitado a la Audiencia que reabra este trágico episodio de su vida. “Quiero conocer la verdad”, ha declarado recientemente.