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Mariano Rajoy y su casting

El actor para interpretar el papel de vicepresidente y ministro de Economía en un Gobierno del PP es un misterio

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Quién será el vicepresidente segundo y ministro de Economía del primer Gobierno de Mariano Rajoy? El casting o conjunto de pruebas que se realizan para la selección del actor están en la mente, y exclusivamente en ella, del candidato del Partido Popular.

¿Por qué solo ministro de Economía? Porque parece que Cristóbal Montoro volverá a ser el ministro de Hacienda. ¿Por qué llamar casting a un nombramiento político? Porque el guión ya está escrito. Rajoy necesita un actor, el mejor posible, claro, para interpretar al protagonista más importante del guión.

Parece que Cristóbal Montoro volverá a ser el titular de Hacienda

¿Y ese actor no podría ser Rodrigo Rato? La fotografía del pasado jueves por la noche en los jardines de la casa barcelonesa del editor de La Vanguardia, Javier de Godó, es sugerente. Allí, en primera fila de los empresarios retratados, tras la cena, aparece Rajoy, entre Rato y el anfitrión, el conde de Godó.

Al hilo de la pregunta, saltan comentarios contrarios. Que Rajoy le suele dar esquinazo a Rato, como, se asegura, ocurrió en la noche del 22 de mayo en Génova o, más recientemente, durante la presentación del programa del partido en Canarias.

Es significativo que no se pueda visualizar al posible ministro de Economía

Pero es que, además, si se deja de lado la posibilidad de esa oferta, habría que ver cuál sería la respuesta de Rato en caso de que Rajoy, haciendo de director de casting, le confiara el papel. Aquí también llegan hipótesis varias. Que Rato estaría (inverosímilmente) arrepentido de haberse embarcado en la aventura de Bankia. O que, simplemente, se encuentra en un punto de no retorno a la política.

¿Rajoy necesita para ese papel a un hombre con peso en el partido o, al menos, con prestigio y autoridad? ¿O una mayoría absoluta será suficiente para encargar el papel a un hombre de perfil técnico?

En cualquier caso, es significativo que no se pueda visualizar al posible protagonista para el papel de ministro de Economía cuando faltan sólo algo más de 60 días para las elecciones del 20-N, habida cuenta de que la crisis económica y financiera, y, sobre todo, el paro son el tren que transportará a Rajoy a la Moncloa.

Rajoy cree que durante el invierno hay que completar el mapa de reformas

¿El guión está de verdad escrito? Si se revisa el informe de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que visitó España en junio pasado y sus recomendaciones, de fecha 7 de julio, y se compara con el discurso de Rajoy, sale que son casi como dos gotas de agua.

¿Por qué? Porque el PP ha criticado el viraje de Zapatero en mayo de 2010 como un cambio limitado. En casi todas las reformas emprendidas, que son acordes con las posiciones reales del PP, la critica ha sido por haberse quedado cortas.

A diferencia del PP, el FMI, que no tiene preocupaciones electorales, considera que el programa de ajustes de Zapatero ha sido 'fuerte', pero advierte de que es necesario 'ir más allá' y no frenar 'el impulso reformista'. Su pesimismo en relación al crecimiento y a las posibilidades de llegar al 6% en 2011 están ahora más justificadas que en julio, por la débil recaudación y el estancamiento de la economía. El guión virtual de Mariano Rajoy está resumido en las tres páginas finales del informe de julio (páginas 28, 29 y 30).

Allí queda claro, después de agradecer los servicios prestados por Zapatero en materia de reforma laboral, que las medidas ya adoptadas deben ser profundizadas mediante una completa descentralización de la negociación colectiva, eliminación de la cláusula de revisión salarial y una reducción todavía mayor de las indemnizaciones por despido.

¿Imposición? Ni siquiera. Rajoy y el PP están convencidos de que en los primeros cien días del futuro Gobierno, es decir, durante el próximo invierno, hay que 'completar' la reforma laboral limitada de Zapatero y traspasar esa frontera estratégica.