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Con permiso para traficar

La Policía se incauta de 3.200 kilos de hachís a una banda dirigida por un preso en régimen abierto

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De lunes a viernes, preso modelo. Los fines de semana, narcotraficante al por mayor. La Policía desarticuló el pasado fin de semana una red británica de traficantes de droga que era presuntamente dirigida por Raymond John Whelehan, un irlandés de 55 años que cumplía condena en régimen abierto en una centro penitenciario de Sevilla. En la operación que permitió la captura de Whelehan y otros doce integrantes de la banda, la Policía se incautó de 3.200 kilos de hachís en un catamarán que iba rumbo al Reino Unido.

La Operación Biznaga se inició a comienzos de este año, cuando los agentes del Grupo de Respuesta Especial al Crimen Organizado (GRECO) de la Costa del Sol detectaron la actividad de varios presuntos narcotraficantes británicos en la costa malagueña que, supuestamente, seguían las instrucciones de un interno de la prisión de Sevilla II. Éste, que resultó ser el irlandés Whelehan, cumplía tres años de prisión por un delito de tráfico de drogas y, al llevar tres cuartas partes de su condena, estaba a punto de pasar al tercer grado penitenciario, lo que le iba a permitir disfrutar de permisos.

Así, en abril de este año, la prisión sevillana le concedió el régimen abierto, que permitía al delincuente irlandés salir todos los fines de semana. Lo que él no sabía es que, Instituciones Penitenciarias estaba puntualmente informada de las sospechas que recaían sobre el interno e informaba puntualmente a la Policía de todas sus salidas. Así, con la ayuda de la Serious Organised Crimen Agency (SOCA), de la Policía británica, las investigaciones ya permitieron interceptar en junio y julio sendos alijos en Glasgow (Escocia) y Londres, con 3.000 pastillas de éxtasis y 107 kilos de hachís en total que supuestamente habían hecho llegar a Gran Bretaña la red de Whelehan.

Pese a esos fracasos, la organización siguió su actividad en España. Hasta que la semana pasada la Policía española detectó el viaje a Palma de Mallorca de dos ciudadanos marroquíes pertenecientes a una banda asentada en el norte de África que suministraba los alijos a la red británica. Una vez allí, ambos narcos alquilaron el Catamarán 'Cariro II', con el que días después se hacían a la mar. Según las investigaciones, la embarcación navegó hasta un punto aún no concretado del Océano Atlántico situado frente a la costa marroquí, entre las localidades de Larache y Kenitra. Allí, otro barco traspasó al catamarán 90 fardos de hachís con un peso total de 3.200 kilos.

A partir de ese momento, la Policía española siguió a la embarcación en su viaje hacia el puerto británico de Helford, su destino final. No llegó. Mucho antes, una patrullera de Vigilancia Aduanera que había partido del puerto de Cádiz con policías españoles lo abordaba y detenía a sus dos tripulantes. La droga se encontraba oculta de una manera burda en uno de los camarotes de la embarcación.

Poco después eran detenidos en tierra los otros once integrantes de la banda, ocho de ellos en Marbella y tres más en el Reino Unido, donde también se intervinieron 420.000 libras esterlinas, 100.000 euros y 20.000 dólares que, supuestamente, iba a servir para pagar un alijo.

En el momento de su detención, Whelehan disfrutaba de un permiso de fin de semana. Incluso había solicitado a Instituciones Penitenciarias cumplir el resto de su condena en régimen abierto.