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El PP amenaza con manifestarse por el minitrasvase a Barcelona

Camps lo tilda de "humillación" al País Valenciano y no descarta "cualquier tipo de iniciativa"

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Muy poco o nada tiene que ver el Plan Hidrológico Nacional que el PP proyectó en 2000 -y el PSOE derogó en 2004- con el minitrasvase puntual de los excedentes de los regantes de Tarragona hasta Barcelona.

Pero los conservadores los asimilaron y abrazaron la tesis del agravio del País Valenciano y Murcia en relación a Catalunya por el agua del Ebro para atizar la bronca territorial. El más explícito fue, sin duda, el president de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, que aseguró que el minitrasvase se debe impedir porque es una 'humillación' para los valencianos.

El barón del PP avisó, después de reunirse con los diputados y senadores de su partido, que tomarán 'cualquier tipo de iniciativa' y se manifestarán 'a la escala que corresponda' para impedir la medida tomada con el objetivo de paliar la sequía.

Camps habló de 'desprecio' y cuestionó la categoría 'personal y política' de Zapatero. Reivindicó el PHN y lamentó que Zapatero lo derogara 'con un decretazo gracias a los radicales de Esquerra'. Al presidente del País Valenciano se le añadió otro barón del PP, el murciano Ramón Luis Valcárcel con diferente forma pero idéntico fondo. Ninguno de los dos territorios ha visto amenazado el abastecimiento de agua de boca, como le pasará a Barcelona en octubre. Valcárcel afirmó que si la Ciudad Condal recibe agua del Ebro, 'Murcia la reclamará también con todas sus fuerzas y legitimidad'.

Los regantes de Tarragona tienen una concesión anual de 120 hectómetros cúbicos por año. De ellos, 40 no se usan y son los que, entre octubre de este año y abril de 2009 -cuando la desaladora de El Prat esté a punto-, se llevarán a Barcelona a través de una tubería que pasará por la AP-7.

Por contra, el PHN preveía un trasvase permanente de 1.050 hectómetros cúbicos por año. De ellos, 350 hubieran sido para el País Valenciano. El resto para Murcia, Andalucía y Barcelona.

El PHN que proyectó José María Aznar también preveía llevar agua del Ebro a Barcelona. En este caso 190 hectómetros cúbicos permanentes y no 40. Ello hizo que ayer, cuando quedó claro que la solución final pasaría por bombear los excedentes de los regantes, los dirigentes del PP catalán y de CiU (con Jordi Pujol al frente) reivindicaran la paternidad de la idea.

El president de la Generalitat, José Montilla, quiere evitar en todo caso no sólo que la sequía y su gestión le pasen factura. También que ello derive en una guerra del agua en Catalunya. Por eso hoy al mediodía ha convocado al líder de CiU, Artur Mas. El president le explicará el acuerdo al que llegó en Madrid y le pedirá apoyo para sus planes. Mas insistía, esta vez por carta, en pedir el trasvase del Ródano.

La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, y la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural, Elena Espinosa, se reunieron ayer por la noche en Madrid con José Montilla y Francesc Baltasar para perfilar los detalles de como se llevarán a Barcelona los excedentes de los regantes del Ebro con la tubería de sesenta quilómetros.

En la reunión se enterró, pues, la alternativa de traer agua de la cabecera del Segre, que la Generalitat presentó como 'última e inevitable'. De la Vega afirmó que trayendo agua del Ebro no se puede 'hablar de trasvase'. Hoy Espinosa explicará los detalles en Barcelona.

La Generalitat deshechó en su día la opción de los regantes porque se hubiera tardado 21 meses en hacer la obra. Ahora se tardarán 6. En la Generalitat nadie sabía explicar (y se declinaban responsabilidades) sobre el porqué del diferencial de quince meses en la previsión de ejecución.