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El PP descarta a Álvarez-Cascos como candidato para Asturias

El Comité Electoral Nacional del PP aprueba  los candidatos por Baleares, Extremadura, Navarra y Asturias

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El culebrón Cascos se acabó ayer. Casi un año después de que los partidarios del ex ministro de Fomento comenzaran a impulsar su candidatura al Principado en 2011, se supo que él no era el elegido. El comité electoral nacional del Partido Popular estuvo reunido ayer por la tarde durante dos horas para debatir el nombramiento de los cabezas de lista que se presentan por primera vez en sus respectivas comunidades autónomas. Al finalizar el encuentro, la sede nacional envió un comunicado para anunciar que habían decidido que su representante en Balears fuera José Ramón Bauzá; en Extremadura, José Antonio Monago; en Navarra, Santiago Cervera y en Asturias, finalmente, Isabel Pérez-Espinosa.

Mariano Rajoy se decantó así por la opción propuesta por el PP de Asturias, que llevaba meses combatiendo el posible desembarco del ex hombre fuerte de José María Aznar y había optado por la regidora ovetense como símbolo de regeneración. El líder del PP cumplió con los estatutos del partido y no impuso, como algunos esperaban, al que fue su compañero de consejo de ministros con un golpe de autoridad que difícilmente podría haber explicado.

Para algunos dirigentes conservadores la clave del final de esta crisis reside en que su jefe de filas se ve ya como presidente y empieza a actuar como tal. 'Sin ataduras y sin concesiones', dicen. Ni bajo la presión de Aznar ni de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que aunaron esfuerzos para hacer campaña a favor de Cascos. Frente a ellos y, en la sombra, algunos dirigentes se opusieron a su vuelta. Entre ellos, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que ahora sale reforzada por los acontecimientos.

El PP regional califica lo ocurrido de 'primarias informales'

En la sede nacional reconocen que el día de ayer fue 'bastante duro'. Casi todos los componentes del comité electoral habían trabajado en alguna ocasión con Francisco Álvarez-Cascos y lo conocían bien. Por eso 'todos apostaban por él y hablaron fantásticamente de él cuando surgió su nombre'. En el PP explican que se valoró mucho la situación y la reunión se centró en el caso asturiano casi por completo. El presidente del comité, Miguel Arias Cañete, expuso pros y contras y después se pasó a analizar qué era lo que se podía hacer. La balanza se inclinó en sentido contrario a Cascos porque se tuvieron en cuenta las peticiones del PP asturiano.

Sus dirigentes, a pesar de que se les había intentando convencer, se habían resistido. En estos últimos días se habían vuelto, incluso, a reanudar las conversaciones sin éxito. Y todo el mundo sabía que hacer una campaña con la dirección regional en contra iba a ser imposible. Además, habría sido la primera vez que no se habría respetado una propuesta hecha por el partido y se temía una ruptura interna y una cruenta guerra.

Al conocer la noticia, en el PP de Asturias, cundió la euforia. Aunque tenían confianza en el triunfo de Pérez-Espinosa, esperaban con expectación la confirmación oficial. 'Se ha escrito el primer capítulo de la victoria electoral de PP en mayo de 2011 en Asturias. Se ha impuesto la racionalidad y la sensatez. El PP sabe funcionar y gobernarse de acuerdo a sus estatutos y congresos. Hemos dado una lección de saber hacer político que refuerza la candidatura de Pérez-Espinosa', señaló el partido a través de un comunicado.
La dirección regional dijo, además, que contaba 'con todos sus afiliados y simpatizantes sin exclusión alguna'. Y zanjaba la polémica: 'Aquí no hay ni vencedores ni vencidos. Quien tenga algo que aportar podrá hacerlo en las candidaturas autonómica y local de 2011 y en la campaña electoral'.

Para finalizar pedía a los suyos ponerse 'a trabajar por un nuevo Gobierno que impulse la salida de la crisis, que cree empleo y que genere confianza en el futuro'. El PP asturiano calificaba lo sucedido de 'primarias informales' y consideraba que habían reforzado sus siglas para ponerse en 'la parrilla de salida' y disputar unas 'importantísimas elecciones' frente a los socialistas.

Los casquistas consideran que ha sido 'un desprecio intolerable'

Piensan que los seguidores de Cascos no van a perjudicar sus expectativas. 'Puede que algunos se vayan pero esperamos que todos se sumen al proyecto', afirmaban ayer. No contemplan que el ex ministro tome represalias o impugne la decisión. 'Aquí él ya no puede hacer nada', comentan sin temor a que monte, como amenazó, un partido independiente.

Los casquistas se llevaron ayer un tremendo disgusto. No se lo esperaban. Aunque Cascos, al parecer, ya se temía el desenlace desde el momento en que la cúpula del PP rechazó la celebración de un congreso extraordinario tal y como él reclamaba. Los que le han respaldado todo este tiempo piensan que Rajoy se ha equivocado completamente y algunos se plantean no votarle. Creen que el líder del PP no cumplió su palabra porque, según ellos, tuvo dos reuniones con Cascos y mantuvo encendidas sus expectativas. Por eso lo interpretan como 'un desprecio intolerable'.

Por otro lado, en la cita de ayer no se abordaron las candidaturas de los presidentes autonómicos en ejercicio. Eso se hará en una segunda remesa. En ella se incluirá a Francisco Camps, que repetirá como candidato a la Generalitat valenciana.