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El PP incluirá a Camps en su campaña de las generales

"Para esas fechas un tribunal ya lo habrá declarado inocente", sostiene González Pons

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'Seguro'. El Partido Popular tiene previsto contar con el expresident de la Generalitat Valenciana Francisco Camps para la campaña de las generales. El dirigente conservador, imputado en el caso de los trajes y que abandonó la presidencia del País Valencià el pasado julio, tiene previsto sentarse en el banquillo para rendir cuentas de la ropa que presuntamente recibió de empresas vinculadas a la trama Gürtel.

El encargado de avanzar que Camps estará presente en actos de campaña de la formación conservadora fue el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons. En una entrevista concedida a Servimedia, sostuvo que 'seguro' que el expresident tendrá algún acto de presencia en los días previos al 20 de noviembre.

El partido espera que el expresident se mantenga en un segundo plano

'Es un destacado representante del PP de la Comunidad Valenciana. Además, es inocente y estoy convencido de que para esas fechas un tribunal ya lo habrá declarado inocente'.

Precisamente, uno de los motivos por los que Camps decidió dar un paso atrás y dejar la Presidencia de la región en manos del exalcalde de Castellón Alberto Fabra fue el de interferir lo menos posible en la campaña de Mariano Rajoy de cara al 20-N habida cuenta de que tenía todas las papeletas para que el juicio se celebrase en plena campaña.

La dirección del PP quita importancia al enfado de Barberá

En la mencionada entrevista, el portavoz de los conservadores se mostró convencido de que Camps podrá asistir al tradicional mitin que el PP celebra en la plaza de toros de Valencia, todo un talismán para la formación.

No obstante, pese a esta presencia, la intención del partido es que el expresident esté en un segundo plano. González Pons recordó que así será mientras siga procesado por el Tribunal Superior de Justicia de Valencia. 'Cuando sea absuelto, si lo desea, volverá', zanjó el vicesecretario de Comunicación del PP.

En este contexto, el partido cuenta con que Camps aparecerá en las fotos del acto, pero no tendrá un hueco en los discursos. Estos correrán a cargo del president del PP de Valencia, Alfonso Rus; la alcaldesa, Rita Barberá; el president de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, y el líder del PP, Mariano Rajoy.

Los que conocen a Camps aseguran que no lleva muy bien eso de estar en segundo plano. Argumentan que han sido muchos años siendo el objetivo de todos los focos y que no acaba de acostumbrarse. Muestra de ello es su intervención en la cena de apertura del curso político que el PP valenciano celebró hace un par de semanas en Benicàssim (Castellón). No estaba previsto que se presentara y menos que tomara la palabra, lo que sorprendió a algunos de los presentes.

Quien sí contaba con su asistencia fue Fabra. Un día antes habían hablado por teléfono y su antecesor al frente de la Generalitat le avanzó que acudiría a la cita.

'Es falso e injusto y ganaremos también ahí, como siempre hemos ganado todo, de hecho era normal porque les he ganado siempre en las urnas', proclamó el expresident en una alusión velada a su situación judicial al tiempo que recurría de nuevo a una de sus tesis favoritas. Esa que apunta a que los valencianos, habiendo respaldado mayoritariamente al partido en las pasadas autonómicas y municipales, le han librado de toda sospecha en el caso Gürtel.

La renuncia de Camps a la presidencia de la Generalitat valenciana no llevó asociada la renuncia a su escaño en Les Corts. No obstante, un sector del PP considera que debería dejar su escaño.

De momento, esta opción parece descartada, porque el expresident del País Valencià no quiere perder la condición de diputado porque automáticamente dejaría de ser aforado.

La intención de la defensa de Camps es la de aplazar el juicio hasta después de las elecciones. Pero pocos en el PP consideran que será posible. Fuentes de los conservadores valencianos consultadas por Público dan por hecho que este tendrá que sentarse en el banquillo antes del 20-N.

El relevo de Camps ha servido para revolucionar aún más al PP de la Comunitat, una formación en la que conviven desde hace años familias políticas enfrentadas, como los campistas y los zaplanistas.

La última llamada de atención sobre la situación del partido la hizo el pasado viernes la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Considerada uno de los puntales de la formación conservadora, la regidora municipal avanzó que estaba dando vueltas a la posibilidad de ir en las listas al Congreso por Valencia para las generales del 20-N.

Según sostuvo, si no le roba mucho tiempo de dedicación a su ciudad, será parlamentaria para 'poner en valor la fortaleza de la militancia del PP de la Comunitat Valenciana' y 'ayudar' al proyecto del líder de la oposición.

No es un secreto que la alcaldesa de Valencia, una de las personas de mayor confianza de Camps, no comparte la forma en la que la dirección nacional del PP gestionó el relevo del expresident.

Fuentes del PP sostienen que, desde ese día, está dolida porque considera que el líder del partido no se está volcando lo suficiente con una comunidad autónoma que aporta un porcentaje importante de votos. Quizá por eso no mostró ningún reparo a la hora de asegurar que en algunos momentos echa de menos el 'cariño' de Mariano Rajoy.

En el entorno del líder del PP aseguran que el enfado de la regidora carece de trascendencia política y que la relación entre ambos no ha cambiado. Además, recuerdan que Barberá ha escogido su carrera política y 'está donde ha querido estar'.

Las mismas fuentes sostienen que, con su gesto, la alcaldesa estaba intentando demandar un poco más de atención hacia la formación regional a la que pertenece. De momento, el líder de los conservadores ha escogido Valencia como sede de un foro económico del PP que se celebrará en octubre, en plena campaña de las generales del 20-N.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, se sumó ayer a las polémicas declaraciones de su compañero de partido Esteban González Pons en las que aseguraba que el PP aspira a crear 3,5 millones de empleos si logran la confianza de los españoles en las generales del 20-N.

Preguntada en una entrevista concedida a El Mundo  sobre si este objetivo era factible, la también presidenta de Castilla-La Mancha respondió con un 'sí' rotundo. Para justificar su respuesta aseguró que el PP cuenta con la experiencia de los años de Gobierno de Aznar. 'Si se rema en la buena dirección y se da confianza a la economía española, es un objetivo factible', zanjó la mano derecha de Rajoy.