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El PSOE cree que la falta de cohesión en el bipartito les ha pasado factura en Galicia

Zapatero valora en la Ejecutiva que en Galicia hay un voto conservador asentado, que Feijóo es un candidato joven y el contexto social no era el de 2005

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La dirección del PSOE cree que la falta de coordinación y liderazgo en el bipartito gallego, e incluso cierta sensación de 'desgobierno' entre el PSdeG y el BNG, les han pasado factura en las elecciones autonómicas celebradas ayer en esta comunidad y que han devuelto al PP la mayoría absoluta.

Según diversas fuentes socialistas consultadas por Europa Press, así lo expresaron hoy durante la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE los gallegos que forman parte de este órgano de dirección y que fueron especialmente críticos a la hora de analizar el resultado electoral.

Junto al vicesecretario general del PSOE, José Blanco, en la Ejecutiva Federal está el alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, y la portavoz del Grupo Parlamentario en el Senado, Carmela Silva.

Según las fuentes consultadas, Blanco afirmó no estar sorprendido por los resultados, pero sí decepcionado porque el bipartito no haya logrado responder a las expectativas de cambio que generó cuando llegó al poder en 2005.

De hecho, distintos dirigentes coincidieron en que la derrota en Galicia hay que verla en clave exclusivamente autonómica y en que es difícil medir el impacto de la crisis económica en las elecciones de ayer y el propio presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, no apuntó en esta dirección a la hora de hacer su diagnóstico.

Zapatero también realizó una intervención en la línea de la autocrítica, en el sentido de admitir que algo no se habrá hecho bien cuando se ha perdido el Gobierno gallego, pero trató de ponderar las circunstancias que se han dado en estas elecciones, según explicaron a Europa Press las fuentes consultadas.

Así, explicó que la gente decide una opción u otra tanto por la oferta política como por el contexto social. En este sentido, explicó que en Galicia hay tradicionalmente un voto conservador muy asentado y que, salvo en circunstancias muy excepcionales, no se mueve.

Según su análisis, esto es lo que ocurrió en el año 2005, cuando confluyeron varias circunstancias como la gestión del naufragio del Prestige en las costas gallegas, la guerra de Irak, el 11-M, la pérdida de las elecciones por parte del PP un año antes, el final del ciclo de Manuel Fraga y la llegada de Anxo Quintana al frente del BNG.

Pese a la autocrítica, Zapatero puntualizó que en cierto modo han logrado consolidar ese voto porque, aunque se ha producido una caída de sufragios, probablemente los socialistas volverán a tener 25 escaños en el Parlamento regional. El PSOE confía en arrebatar un escaño al PP en Orense, pendiente de sólo 800 votos, gracias al voto de la emigración.

Además, según las fuentes consultadas, Zapatero también trató de desmontar mitos como el hecho de que la mayor participación beneficia al PSOE o que es imposible recuperar un gobierno tras una sola legislatura en la oposición. En relación con este último asunto puso como ejemplo a Baleares, donde los socialistas perdieron frente al 'popular' Jaume Matas y en las siguientes elecciones autonómicas recuperaron el gobierno balear.

En este sentido, afirmó que en política nada está decidido hasta que los ciudadanos deciden. En cuanto al análisis de las elecciones vascas, tanto Zapatero como todos los miembros de la Ejecutiva que intervinieron, destacaron el histórico resultado cosechado por los socialistas vascos.

El presidente del Gobierno, además, expuso la necesidad de poner toda la confianza en los compañeros de Euskadi por entender que si habían desarrollado hasta ahora un excelente trabajo, seguirán gestionando igual de bien el periodo postelectoral, de cara a las posibles alianzas para formar gobierno. Eso sí, no dio pistas de cómo puede afectar esa política de alianzas a la gobernabilidad en Madrid.