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Rajoy también tiene un cuñado

Manuel Fernández Balboa, sin experiencia profesional, fue contratado por la Xunta del PP para dirigir las cuentas de la Fundación Cidade da Cultura, que arrastra un desfase del 300%.

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Además de un primo que le aconseja sobre cambio climático, Mariano Rajoy también tiene un cuñado. Y si no fuese por su breve paso por la delegación de una constructora en Pontevedra, la historia de Manuel Fernández Balboa sólo tendría parangón en Silicon Valley: habría pasado de ser becario a ocupar un puesto de dirección como gestor de las cuentas multimillonarias de una entidad pública.

Fernández Balboa, cuñado del líder de la oposición, firmó el 1 de marzo de 2001 un contrato como responsable económico-financiero de la Fundación Cidade da Cultura de Galicia. Percibiría por su trabajo 42.000 euros al año. Tenía 29 años, un título universitario, un máster MBA en Marketing y una exigua experiencia profesional. Y se iba a ocupar de las finanzas del ente gestor de un proyecto cuyo presupuesto superaba en aquel momento los 108 millones de euros y que hoy acumula desviaciones superiores al 300%.

Fernández Balboa comparecerá hoy ante la comisión creada en el Parlamento de Galicia para investigar la evolución del proyecto de la Cidade da Cultura desde 2000 hasta hoy. Ideada en tiempos del Ejecutivo Fraga, la Cidade da Cultura es un espectacular complejo arquitectónico que, según sus impulsores, había de reubicar a Santiago y Galicia en el mapa cultural del mundo.

El 'mausoleo de Fraga'
El proyecto inicial constaba de cinco edificios, entre ellos un palacio de la Ópera, un Museo de la Historia de Galicia o una impresionante mediateca. Socialistas y nacionalistas, entonces en la oposición, llegaron a calificar la infraestructura como 'mausoleo de Fraga'. Se trataba de un proyecto enorme. Su presupuesto de mantenimiento, una vez entre en funcionamiento -unos 50 millones de euros al año, se estima-, podría dejar hechas unos zorros las cuentas de la Consellería de Cultura. Pero el equipo del veterano político conservador aludía una y otra vez al cambio experimentado por Bilbao tras la construcción del museo Guggenheim. Y el proyecto salió adelante.

El cuñado de Rajoy, Manuel Fernández Balboa, envió el 27 de enero una carta a la Consellería de Cultura presentando su candidatura al puesto de director económico-financiero de la Fundación Cidade da Cultura de Galicia. Adjuntaba a esa comunicación su currículum. Sólo habían transcurrido cuatro días desde el envío del contrato para su supervisión legal por parte de los organismos competentes en la administración. El informe fue positivo y el 1 de marzo se firmó el contrato. Las obras de la Cidade da Cultura habían comenzado dos semanas antes.

Sobre la revisión del contrato que después firmaría Fernández Balboa se ciernen ahora algunas dudas. El informe sobre la fundación presentado la semana pasada por el organismo fiscalizador de las cuentas públicas gallegas, el Consello de Contas, cuestiona su naturaleza. Asegura que el puesto de director económico-financiero no reunía 'las características necesarias para configurar un supuesto de personal de alta dirección' como el que sirvió para contratar al cuñado de Rajoy.

El Consello de Contas también critica el hecho de que la fundación no contase con una relación de puestos de trabajo 'con un contenido mínimo'. Esa relación serviría para describir los puestos de trabajo, el modelo organizativo de la entidad, y los perfiles profesionales necesarios para contratar al personal. Nunca se hizo.

Desbarajuste presupuestario
Mientas tanto, la Cidade da Cultura comenzaba a convertirse en un problema económico y político. El presupuesto inicial era de 108 millones de euros. Seis años y medio después de que comenzasen las obras, se habla ya de más de 380 millones. El Consello de Contas, que inauguró las comparecencias ante la comisión de investigación del Parlamento de Galicia, ha sido muy crítico con el modelo de gestión del proyecto, cuyo autor es el arquitecto estadounidense Peter Eisenman. Lo vago del proyecto con el que Eisenman se adjudicó el concurso para construir la Cidade da Cultura y el tipo de contrato establecido entre la Xunta y el arquitecto pudieron ser dos de las causas del desfase presupuestario. O eso se deduce, al menos, del informe elaborado por el Consello de Contas.

Cuando cumplió 32 años, el cuñado de Rajoy gestionaba ya las cuentas de una entidad cuyos activos superaban los 114 millones de euros. Corría ya 2004 y estaba a punto de comenzar su último año como alto directivo de la fundación. En septiembre de 2005, tras el cambio de Gobierno en Galicia, su contrato fue rescindido. Hoy cumple 36 años. Comenzará su aniversario compareciendo ante el Parlamento gallego.