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Rajoy exige a Zapatero más "coraje" y menos "tertulias"

El PP se aferra a las dudas de Almunia para alentar la incertidumbre económica

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Como si fuese el mesías, Mariano Rajoy se erigió ayer ante su auditorio como la única persona capaz de mostrar el camino hacia la luz y resolver la situación económica. Un militante le gritó: '¡Sácanos de la crisis!' Y él se lo prometió: 'Ese es el primer objetivo que tengo y lo voy a defender a lo largo de los próximos años y, además, os sacaré'.

El PP es optimista. Todos los cargos a los que se les pregunta aseguran que el próximo 28-N su formación obtendrá al menos 16 escaños en el Parlament catalán, dos más de los que dispone ahora.

Ese entusiasmo se destilaba ayer en el último mitin de Rajoy en campaña. El líder conservador pidió el voto 'a los que votaron al Partido Popular en las pasadas elecciones generales y a los que ya han decidido' apoyarles 'en las próximas'. El jefe de la oposición afirmó que confiar en sus siglas significa 'cambio para España y para Catalunya'. 'Lo único que lo garantiza es un PP decisivo', sentenció.

En clave nacional, Rajoy se refirió a la reunión que José Luis Rodríguez Zapatero celebrará mañana en la Moncloa con 37 empresarios. Para el presidente del PP 'no es tiempo' de 'hacer tertulias', sino 'de gobernar y tener coraje'. 'Ahora no vale echarle la culpa a los demás, ahora hay que tener la vergüenza torera de reconocer los errores cometidos', denunció. Además aprovechó para volver a pedir elecciones anticipadas y seguir hurgando en la herida: 'Cuanto más tarden los comicios, más caro le va a salir a los españoles'.

La derecha se congratuló ayer al escuchar las palabras del comisario europeo de la Competencia, el socialista Joaquín Almunia, con las que reconocía que hay 'dudas' sobre la economía española. 'Ese sí que es un antipatriota y no [Esteban] González Pons', dijeron fuentes conservadoras.

El miércoles, el vicesecretario de comunicación del PP arrojó desconfianza sobre el estado de las cuentas y el Gobierno y el PSOE se le echaron encima por su actitud 'intolerable' y por ponerse 'del lado de los especuladores'.

Ayer Rajoy, lejos de desautorizarlo, siguió su cantinela. El PP sacó pecho, y animado por ello, Pons salió en la sede nacional a reafirmarse en sus tesis. El diputado valenciano pidió al Ejecutivo socialista que aclare esas 'dudas' de Almunia, de los mercados y de la Comisión Europea. Además, dijo que para superar la crisis se necesita un Gobierno que asuma la situación y no 'eche la culpa' a los demás. 'Cuando la verdad la dice la oposición es hiriente, pero cuando la dice otro miembro de su propio partido se da la callada por respuesta', destacó.

Rajoy llegó tarde al acto. Su candidata, Alicia Sánchez-Camacho, confiesa que su principal defecto es la falta de puntualidad y ayer se lo contagió a su jefe de filas haciendo esperar más de media hora al público. El líder delPP tenía programado dar por la tarde un paseo por Terrassa(Barcelona) pero, al final, se decidió que no era lo más conveniente 'ante el peligro de que grupos antisistema y okupas provocaran algún altercado'. Los conservadores están satisfechos porque durante estos días no han tenido ningún problema.

Ayer, en la recta final, el PP catalán hizo repaso de temas: inmigración, seguridad, pensiones. Y alertó de nuevo sobre el peligro del independentismo. 'En la vida política sobran ruido, excesos y frivolidades', insistió Rajoy, mientras pedía 'más estabilidad y libertad'. '¡A favor de Españay de Catalunya!', proclamó entre aplausos.

De lo que no habló ayer Rajoy fue de los 'bonos patrióticos' de José Montilla. En estos días, tanto él como Camacho han cargado contra ellos. Pero ayer, Expansión daba a conocer que el Gobierno de Francisco Camps está pensando en hacer lo mismo. El president de la Generalitat valenciana sigue provocando quebraderos de cabeza a la dirección nacional del PP.

Pero de eso y del conflicto interno en Asturias se ocupará Rajoy a partir del lunes, cuando afronte los resultados y la resaca electoral en su comité ejecutivo nacional.