Publicado: 21.11.2011 01:48 |Actualizado: 21.11.2011 01:48

Rajoy logra la mayoría absoluta tras el desplome del PSOE

El PP consigue el mayor triunfo de su historia, aunque con menos votos que Zapatero en 2008 . Los socialistas cosechan el peor resultado en 34 años de democracia. IU-ICV da un gran salto y sube hasta 11 diputados

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El conservador Mariano Rajoy ha logrado finalmente las llaves que abren la Moncloa tras una larga travesía del desierto de ocho años y a lomos de una mayoría absoluta similar a la que en 2000 amasó su mentor, José María Aznar. Rajoy recogió 10,8 millones de votos, más que ningún otro líder de la derecha, aunque sin apenas crecer con respecto a 2008 y lejos de los 11,28 millones obtenidos entonces por José Luis Rodríguez Zapatero.

Su éxito se cimentó, al igual que en las autonómicas y municipales del 22-M, sobre todo en el hundimiento del PSOE , que ahora cayó al 28,6% y a sólo 110 diputados, su peor resultado desde la recuperación de la democracia.

Tan rotundo fue el resultado que a las 22.20 horas el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya compareció para admitir su derrota y felicitar al ganador, aunque guardó silencio sobre sus planes políticos. Poco después, Rajoy celebraba ya el triunfo con sus seguidores, que le recibieron coreando la canción "¡Qué viva España!". El líder conservador prometió tender la mano y pidió que nadie le tema.

Rajoy tiende la mano a todos sus rivales y pide que nadie le tema

Los socialistas son en realidad el único partido que pierde escaños, que se reparten en todas direcciones. Se dejan alrededor de cuatro millones de votos y 59 actas, desangrado por el ajuste impuesto por la UE en mayo de 2010 que ya le dejó comatoso el 22-M. (Consulta los resultados eletorales al completo).

Una parte importante la recoge Izquierda Unida, que pasa de dos a 11 escaños, casi dobla votos y firma su mejor resultado desde 1996. Equo, en cambio, se queda sin escaño en Madrid, aunque sí lo logran sus aliados de Compromís, en Valencia, que junto con Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) formarán el embrión de partido verde en el Congreso.

Pero el gran beneficiado del hundimiento socialista ha acabado siendo el centro derecha: el PP, que sube 32 actas, pero también Convergència i Unió (CiU), que pese a los drásticos recortes que la Generalitat ha impulsado en el último año ha subido seis escaños y gana por vez primera en la historia unas generales en el conjunto de Catalunya.

E incluso Unión Progreso y Democracia (UPyD) -más difícil de clasificar en el eje izquierda-derecha, pero con componentes populistas-, que pasó de uno a cinco escaños y cazó uno para el actor Toni Cantó en Valencia, con lo que deja de ser una formación estrictamente madrileña.

Rubalcaba admite la derrota y guarda silencio sobre su futuro

El PSOE ingresó anoche en la UVI y parece asegurado que el desplome adelantará la batalla por el liderazgo del partido. El equipo del candidato, Alfredo Pérez Rubalcaba, se había fijado el horizonte de 125 escaños -el suelo que había establecido Joaquín Almunia en 2000-, pero ha quedado muy lejos de alcanzarlo. Carme Chacón, que en mayo renunció a forzar las primarias para liderar al PSOE en los comicios, logró ganar en la circunscripción de Barcelona, pero cayó casi 20 puntos.

Los socialistas quedaron noqueados por el tsunami en todo el país: en 2008 ganó en 24 de las 50 provincias. Ahora, en dos: Barcelona y Sevilla, con Alfonso Guerra, mientras que el PP se impuso en 43.

Los conservadores arrasaron, pero sin la épica soñada por sus dirigentes. Rajoy logra la mayoría absoluta con un porcentaje muy similar al que obtuvo en 2008 José Luis Rodríguez Zapatero: apenas siete décimas más. Y con menos votos porque la abstención creció.

El nuevo Congreso es más plural: los dos grandes partidos suman menos

Pero la estrategia de Rajoy -evitar cualquier concreción de su programa para no asustar y aguardar la caída socialista como fruta madura- le ha acabado dando el resultado buscado.

Casi toda España se ha teñido de azul: a partir de ahora, el PP gobernará con mayoría absoluta en las Cortes, en la mayoría de municipios, de diputaciones y de comunidades autónomas. Nunca una sola formación tuvo en España tanto poder en democracia. Ni siquiera el PSOE tras la extraordinaria victoria de Felipe González en 1982.

Sin embargo, el nuevo mapa de España salido de las urnas incluye al menos dos elementos inquietantes para la formación conservadora: Euskadi y Catalunya.

No es sólo que se trata de las dos únicas comunidades que se resisten al azul del PP -en Euskadi ganó en votos el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y en Catalunya, CiU-, sino que ambas añaden otros elementos de preocupación para los conservadores.

En Catalunya, el PP avanza tres escaños, pero queda lejos de luchar por el triunfo

En Catalunya, el PP avanza tres escaños, pero queda lejos de luchar por el triunfo, como se había propuesto, y ni siquiera supera el techo de Josep Piqué en 2000. Y en Euskadi la formación con más escaños es Amaiur, que el PP ha considerado casi una mera tapadera de ETA. La coalición abertzale tendrá grupo parlamentario propio, con siete escaños, incluido uno en Navarra.

En el otro extremo se sitúa Andalucía: no sólo ha ganado por vez primera en la comunidad unas generales, sino que le ha dado la vuelta por completo al gran feudo socialista. De perder por 11 escaños en 2008 ha pasado a ganar por ocho, lo que coloca a Javier Arenas muy cerca de la Junta.

El nuevo Congreso, que se constituirá el 13 de diciembre, rompe la tendencia hacia el bipartidismo que se había ido acentuando en la última década. Los dos grandes partidos sumarán 296 de los 350 escaños cuando hasta ahora ocupaban 323.

También crece el número de formaciones representadas, que pasan de 9 a 13, a sólo uno del récord de 1979. Y también habrá más grupos parlamentarios, pese a que UPyD se ha quedado de momento a las puertas al no alcanzar el 5%.

Rajoy ya sabe que llegará a la Moncloa. Pero aún le falta conocer cuál es el poder real que deberá compartir con "los de la prima de riesgo".

Nulos y en blanco, papeletas al alza

El voto nulo, que en ocasiones expresa una posición política de hartazgo, ha pasado del 0,64% al 1,29%. Y el voto en blanco, otra fórmula que vehicula protesta, ha pasado del 1,11% al 1,37%. A este dato hay que agregar el 0,4% de Escaños en Blanco, que se presenta para que los votos en blanco computen en el reparto y el escaño quede vacío.

La abstención crece, pero poco

La cifra de abstención –uno de los posibles termómetros para medir la desafección– aumentó ayer apenas dos puntos con respecto a 2008: del 26,15% al 28,31%. Todo indica que la participación superará también esta vez el 70%, aunque hay que esperar a contabilizar el voto del extranjero, que suele arrastrar a la baja la cifra definitiva.