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Rajoy obvia la corrupción tras denunciar una crisis de valores

El líder del PP calla sobre el caso Brugal' y se ampara en la presunción de inocencia

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Mariano Rajoy acudió ayer a Navacerrada, en la sierra madrileña, a clausurar el campus de verano de FAES, la fundación que dirige el ex presidente José María Aznar. A sabiendas del público entre el que se encontraba, el líder del PP buscó la complicidad de su auditorio haciendo un discurso vertebrado en los principios y valores del partido. Esos que el sector más duro de su formación le reclaman que defienda sin complejos. Junto a valores como las libertades individuales, el derecho a la vida o el mérito y el esfuerzo, el líder del PP coló el respeto a la presunción de inocencia. Una alusión velada al último escándalo de corrupción que ha salpicado a su partido.

El pasado martes, el presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll, fue detenido por su implicación en el caso Brugal. Hasta la fecha, el PP no ha tomado ninguna medida contra este dirigente a la espera de novedades judiciales en el caso. La línea de defensa de los conservadores es que la detención es una muestra más de la campaña de acoso y derribo que el Ministerio del Interior ha puesto en marcha contra el PP. Por ello, al igual que hizo ayer Rajoy, en los últimos días, destacados dirigentes del partido han insistido en público en la necesidad de que se respete la presunción de inocencia.

Ripoll ha sido imputado por cinco delitos diferentes de corrupción, tráfico de influencias, entre otros.

'No sé si otros pueden decir lo mismo, pero nosotros tenemos unas convicciones, unos principios y unas ideas que no necesitamos improvisar que constituyen la esencia de lo que somos', defendió Rajoy. Después, recalcó, que al PP no le gusta 'que se le quite importancia o incluso se pretendan destruir los valores en los que se fundamentan las sociedades buenas y justas'. Y pasó a detallar: 'No nos gusta que se divida a la gente, que se engañe a los ciudadanos, que se discutan las reglas del juego y se desprecien. Que se rompan los consensos básicos de la nación, que no se respete la presunción de inocencia...'. Pero de su postura ante la corrupción, ni una sola palabra.

El líder del PP se marcó como objetivo para el futuro 'el rescate de esos valores'. Porque, a su juicio, 'son el fundamento de todo, lo que está detrás de todo'.

Además, consideró que el presidente del Gobierno 'se ha liquidado a sí mismo' con la gestión que ha llevado a cabo en los últimos años.

Para el líder de los conservadores, entre todas las reformas estructurales que el país debe acometer para hacer frente a su situación, 'la más urgente si queremos generar confianza y seguridad en España y fuera de España, es un cambio de gobernantes'.