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Rajoy viaja a Rabat evitando polémicas

Intentará esquivar los desencuentros del pasado y buscar el entendimiento

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Mariano Rajoy tendrá que olvidar lo que sucedió en Casablanca (Marruecos) en noviembre de 2010. En esa fecha, los partidos políticos marroquíes convocaron a la población a participar en una manifestación contra “la campaña falaz emprendida por el Partido Popular” contra sus intereses.

'PP+Polisario=nazi' o 'PP=ETA y Corrupción' fueron algunos de los lemas que se lanzaron contra la formación a la que se consideró responsable de que el Parlamento Europeo adoptara una resolución que reclamaba una investigación internacional sobre los disturbios ocurridos en El Aaiún tras el violento desmantelamiento de un campamento de protesta saharaui.

El presidente del Gobierno realiza hoy su primer viaje oficial al extranjero y lo hace cumpliendo con la tradición. Acude a Rabat para entrevistarse con el presidente del Gobierno marroquí, el islamista Abdelilah Benkirán, y reunirse con el rey Mohamed VI con quien visitará el mausoleo de su padre. El monarca fue uno de los primeros en felicitar a Rajoy tras ganar las elecciones y el pasado 3 de enero mantuvieron una conversación por teléfono para fijar líneas estratégicas.

También lo hizo el predecesor de Benkirán, Abbas el Fassi, -del partido nacionalista conservador Istiqlal- quien le envió una carta para darle la enhorabuena por su victoria en las urnas por mayoría absoluta. Fue chocante después de que en el pasado este arremetiera duramente contra él y el PP por ser “hostiles” a la “integridad territorial” de Marruecos. Además, criticó la visita de Rajoy a Melilla el 16 de septiembre de 2010 calificándola de “provocadora” cuando el líder de la derecha española, entonces en la oposición, acudió con la intención de cerrar la cadena de incidentes fronterizos.

Ahora, dicen desde ambas partes, las cosas han cambiado. Marruecos se halla inmerso en un proceso de reforma política de gran calado que arrancó con la reforma constitucional y culminó con las elecciones legislativas del pasado el 25 de noviembre del 2011 en las que resultó vencedor el Partido Justicia y Desarrollo (PJD) de Benkirán. Y con el cambio de gobierno en España, el país vecino sostiene que se abre una nueva etapa.

Por eso se evitarán los temas polémicos. Rajoy no hablará de Ceuta y Melilla. El estatus de estas dos ciudades autónomas cuya soberanía reclama Marruecos siempre ha sido un asunto conflictivo. Al PP no le interesa remover nada cuando se van a cumplir 10 años del pulso que hubo por el islote de Perejil.

Al igual que ocurre con el Sáhara Occidental. Los colaboradores de Rajoy entienden que su posición no interferirá en sus relaciones con las autoridades marroquíes. 'Estoy seguro de que no va a dar problemas', dijo el jefe de gabinete presidencia Jorge Moragas hace unos días recordando que su formación mantiene la misma posición que defendía en la resolución que votó junto al PSOE en el Congreso y en su programa.

En este dice que apoya 'el proceso de negociaciones entre las partes, patrocinado por Naciones Unidas, con vistas a lograr una solución conforme con las resoluciones del Consejo de Seguridad y el derecho internacional y a la responsabilidad histórica de España'.

En el PP esperan que se impongan “los intereses en común”. Entre los que se cuentan la cooperación en la lucha contra el terrorismo y la inmigración ilegal. España es el segundo país inversor en Marruecos, después de Francia, y en el país vecino se encuentran instaladas más de 500 empresas españolas. De modo que a ambos les conviene favorecer un buen clima de entendimiento. Los conservadores destacan que la figura del rey Juan Carlos, como hasta ahora, seguirá favoreciéndolo.

Lo que sí se abordara en los encuentros será el acuerdo de pesca entre la Unión Europea y Marruecos, que el Parlamento Europeo decidió no prorrogar en diciembre y que ha perjudicado gravemente a los intereses españoles.

Y en el ámbito de las relaciones bilaterales, se establecerán las líneas maestras de actuación y cooperación de ambos Gobiernos con miras a la celebración de una futura Reunión de Alto Nivel cuya última edición tuvo lugar en 2008 en Madrid.