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La resurrección

Zapatero logró ser el 'comeback kid' tras el fracaso del proceso de paz con ETA e intenta serlo ahora con la crisis económica

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Es el nombre de la banda de música punk de Winnipeg, Canadá, pero no sólo eso: la expresión inglesa comeback kid ha sido el apodo popular del presidente norteamericano Bill Clinton, quien una y otra vez, contra todas las apuestas en su contra, protagonizó sucesivas resurrecciones hasta terminar sus dos mandatos en la Casa Blanca. Es esa voluntad la que ayer Zapatero intentaba transmitir, de manera implícita, al recibir en el Palacio de la Moncloa a la valerosa alpinista Edurne Pasabán.

Zapatero asignó a su primera legislatura el gran objetivo estratégico de acabar con el terrorismo de ETA por la vía del diálogo y la negociación. Y, lo peor, en lugar de llevarlo con discreción hizo la apuesta a cielo abierto. Puso todos los huevos, o casi, en la misma cesta.

A tres meses de las elecciones Zapatero decidió que debía dar leña a ETA

Cuando la dirección de la banda terrorista decidió poner punto final al proceso con la orden de dinamitar la T4 de Barajas, la figura del presidente del Gobierno también parecía sepultada políticamente bajo los escombros.

Con todo, Zapatero evitó dar por acabado el proceso de negociación, y dejó en manos de la banda terrorista esa decisión. Formalizado el final, el presidente dio un viraje espectacular. Y prácticamente asumió la política antiterrorista contra ETA del Partido Popular de Aznar en todos los terrenos, política que él mismo había apoyado y ayudado a cimentar desde la oposición a través de eso que Mariano Rajoy, en su calidad de vicepresidente primero y ministro de la Presidencia, llamó el conejo de la chistera que se sacaba Zapatero. Es decir, el PactoAntiterrorista, firmado el 8 de diciembre de 2000.

El Gobiernono quiso actuar rápidamente contra la crisis

A Zapatero le quedaban, tras el bombazo de Barajas, un año y tres meses para reconvertir su política antiterrorista y lograr una resurrección para las elecciones de marzo de 2008 con la estrategia contraria a la que había defendido en toda la legislatura. La idea aquí es que no tuvo complejos a la hora de enarbolar un estandarte opuesto al que había sostenido porque se había cargado de razón. Lo había intentado por medios pacíficos, había fracasado y ahora no había alternativa: leña a ETA.

Pero claro, para asegurar su victoria, Zapatero, consciente del lastre que suponía el fracaso del proceso de paz, adoptó, contra las recomendaciones de Pedro Solbes, preocupado por el déficit estructural de las cuentas públicas, medidas a cuenta del superávit eventual del presupuesto, como la rebaja a la americana de 400 euros en el impuesto sobre la renta, una de las alternativas sugeridas por su asesor personalísimo de aquellos días, Miguel Sebastián, o el cheque bebé de 2.500 euros propuesto por el entonces ministro Jesús Caldera. Para no hablar de otras decisiones anteriores, como la Ley de Dependencia.

Da toda la impresión de que esta experiencia es la que guía a Zapatero en ese gran campo de batalla que es la crisis económica, entre 2008 y las elecciones, si no hay accidentes de recorrido, de marzo de 2012. Como ya ocurriera con el terreno minado del proceso con ETA, Zapatero negó la crisis en su incubación. Solbes, por si alguien lo dudaba, acaba de contarlo desde Pekín.

Tras probar la salida social, ahora está autorizado para hacer el ajuste

El Gobierno (es decir: Zapatero) no quiso 'actuar rápidamente, como algunos pensábamos'. Pero Zapatero, en línea con el G-20, el FMI y la Unión Europea, aplicó los estímulos fiscales. Sería una crisis de corta duración, una recesión de las muchas yaconocidas. Solbes, en cambio, creía que no había tal margen después de las concesiones electorales.

'Hemos sido demasiado ricos durante demasiado tiempo y se ha controlado mal el gasto', dice ahora Solbes. La negación está implícita en lo que ahora reconoce: 'Ni estamos tan bien como se decía en 2007 y 2008, ni estamos tan mal como dicen algunos medios ahora'. Pero: ¿quién decía eso? Zapatero, sí, pero recuérdese que lo dijo muy alto Solbes en su debate con Manuel Pizarro, por ejemplo, en febrero de 2008.

Solbes se regocija ahora porque José Luis Rodríguez Zapatero hace lo que él quería hacer austeridad y no pudo. Y Zapatero estima que, como pasó con ETA, cargado de razón, es decir, después de intentar la llamada 'salida social' a la crisis, ahora está autorizado para hacer el ajuste e intentar ser, otra vez, el comeback kid.

Difícilmente podrá contar, con el ajuste aprobado y los que vendrán, con la reanimación auténtica de una economía en largo proceso dedesendeudamiento. '¡Es el estancamiento, estúpido!', sería el lema.