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Sexo, mentiras, agresiones y carceleros

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La Audiencia Provincial de Madrid inició ayer el juicio contra José María L.C., funcionario del Centro Penitenciario Madrid-I, y Eva Marta M.V., reclusa de la misma prisión, por su presunta participación en los abusos sexuales a otra interna de esta cárcel de mujeres. La primera sesión de la vista no sólo sirvió para confrontar las versiones de los procesados y de la víctima, sino también para vislumbrar el ambiente de rencillas, acusaciones y disputas que se vivía entre algunos funcionarios de la cárcel, y al que no eran ajenas ciertas presas.

Los hechos que se juzgan se remontan al verano de 2006 cuando, según el testimonio de la víctima, Frida V.S., se sintió obligada a mantener relaciones sexuales con el funcionario después de que este supuestamente le prometiera un puesto de trabajo dentro de la cárcel. Según su relato, fue la otra acusada, la también reclusa Eva María, la que hizo de intermediaria y le propuso el encuentro con José María. Incluso, destacó, estuvo presente y participó en el mismo.

Frida, 'avergonzada' por lo que había hecho, aseguró ayer que durante los meses siguiente rechazó volver a mantener relaciones sexuales con el acusado, por lo que recibió amenazas de la otra presa, que, recalcó, llegó a agredirla y a enviarle una nota amenazante que obra en el sumario. Nunca logró el puesto de trabajo.

Poco antes, el tribunal había escuchado el testimonio de los dos acusados, quienes negaron que hubiera habido abusos o un encuentro sexual consentido. Ambos coincidieron en describir a la víctima como una reclusa 'conflictiva' que les acosaba para conseguir un puesto de trabajo. El funcionario, que destacó que a día de hoy sigue destinado en la misma prisión, aseguró que 'hay que ser un loco' para mantener encuentros sexuales con presas.

Su testimonio fue, sin embargo, rebatido por una compañera que, tras reconocer que mantenía un litigio con aquel por un incidente anterior, dibujó un panorama de la prisión en el que el sexo entre carceleros y reclusas era algo 'sabido, demostrado y admitido'. Los entonces máximos responsables del centro, hoy cesados tras el escándalo del pasado abril, apoyaron el testimonio del acusado.