Publicado:  07.09.2012 11:27 | Actualizado:  07.09.2012 11:27

El socio de la Generalitat es un especulador inmobiliario

El empresario valenciano Enrique Bañuelos, que invertirá en el Barcelona World, es el máximo exponente del estallido de la burbuja inmobiliaria

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A finales de 2006, Enrique Bañuelos (Sagunt, 1966) celebraba la apertura de la sede neoyorquina de su inmobiliaria Astroc con una macropaellada para 20.000 personas. Era el tercer hombre más rico de España. Se había llegado a embolsar 5.700 millones de euros en un año. Ahora Bañuelos, empresario paradigma del auge y el crack de la burbuja inmobiliaria, se asociará con la Generalitat de Catalunya para construir el macroproyecto que el Govern pretende construir cerca de Port Aventura, tras dar por perdida la oportunidad de Eurovegas.

El estallido de la burbuja del ladrillo se inició con el desplome de Astroc en bolsa. En la primavera de 2007, las acciones de la inmobiliaria del especulador valenciano se desplomaron un 37,23% y provocaron un efecto dominó entre otras empresas del sector. Era el 24 de abril de 2007, el día del pinchazo. Astroc se desplomó en pocas semanas. 

La empresa de Bañuelos, dedicada a la gestión, venta y desarrollo de suelo, nació en en los años 90. Aunque al principio centraba su actividad en el País Valencià, en seguida amplió el mercado y abrió sedes en Madrid y Mallorca y Nueva York. En el primer semestre de 2006 Astroc multiplicó por seis su beneficio neto, hasta cerca de 62 millones de euros."A mí me dejan desnudo en Central Park y en 24 horas estoy paseándome por la Quinta Avenida en una limusina", llegó a decir en una ocasión.

Tras la caída de la inmobiliaria en 2007, Bañuelos se vendió sus propiedades y participicaciones y abandonó España. En su cruzada particular para hacer las américas, fundó su nuevo imperio inmobiliario en Brasil, un país cuyo mercado de viviendas se encontraba entonces en efervescencia, como España en los noventa. Su grupo empresarial, Veremonte, se convirtió en la tercera sociedad brasileña del sector y la prensa del país llegó a apodar a Bañuelos como "el conquistador". La nueva firma, que controla el 25% del capital de Agre Empreendimientos Inmobiliarios, nació con un patrimonio de 588 millones de euros y una cartera de suelos valorada en unos 7.500 millones de euros.

Pero la jugada tampoco le salió bien al otro lado del Atlántico. Bañuelos no culminó ninguno de sus proyectos. Dos empresas en las que Bañuelos era accionista en Brasil (PDG Realty y Brasil Ecodiesel) perdieron en 2010 la mitad de su valor. Por eso decidió volver a España comprando el 28,4% del capital de Amper y probar suerte de nuevo en casa.

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