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Las tres grandes propuestas de cambio de la ley electoral

Sólo hace un mes y medio que se constituyó la Cámara baja, y ya hay tres ofertas formales de cambio de la LOREG, y las han formulado IU, BNG y el partido de Rosa Díez, UPyD

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1. El Congreso actual

La ley de 1985 fijó el Congreso en 350 diputados. Consagra la provincia como circunscripción y le asigna un mínimo de dos escaños (uno en Ceuta y Melilla). Los otros 248 diputados se reparten por población. El problema son los distritos pequeños (como Soria, dos escaños), que actúan como un modelo mayoritario. Hay 35 circunscripciones con seis diputados o menos.

La LOREG instituyó el mecanismo D’Hondt como fórmula matemática de adjudicación de escaños. Impuso una barrera legal baja: el 3%. Todo partido que no supere esa franja de votos en cada provincia no entra en el reparto.

El Congreso es, para la politóloga Paloma Román, “la Cámara más desproporcional de todas las proporcionales”. Pero ha dado ventajas: la gran estabilidad de los gobiernos.

En IU manejan varias alternativas “para acordar”, y “no para confrontar”. La primera aboga por un Congreso de 400 diputados. Los primeros 350 se elegirían como ahora, y los 50 restantes saldrían de una bolsa nacional de restos.

¿Cómo se calcula ese segundo cuerpo electoral? Se suman los votos sobrantes de cada partido, los que no ha usado para lograr escaño en la provincia. Luego se adjudican las 50 actas según D’Hondt. Así se corregiría la representación de terceras fuerzas estatales.

IU oferta otras revisiones: bajar el mínimo provincial, que sea la autonomía la circunscripción electoral o pasar a la fórmula Sainte-Laguë.

“Hay que despejar las reticencias de CiU y PNV. No queremos restarles peso, sí a PP y PSOE, los grandes beneficiados”, justifica Llamazares. 

Francisco Jorquera, portavoz del BNG, propone dos niveles de reforma, ambos ya registrados en la Cámara.

En el primero sitúa un cambio profundo de la LOREG. Pretende establecer la autonomía como circunscripción electoral, lo que obligaría a una reforma de la Constitución. El BNG reconoce que no le supondría crecer en diputados, a no ser que se redistribuyan los escaños, pero que lo reivindica “por coherencia” con su defensa con la España autonómica. Se plantea un Congreso de 350 escaños. Si es de 400, sin la bolsa de restos que propone IU.

En el segundo escalón, Jorquera sitúa reformas “importantísimas y más fáciles de acordar”: garantizar el voto secreto, libre y en urna de los emigrantes (el 12% del censo gallego) y restringir su derecho al sufragio en las municipales.

“Fuimos generosos con los nacionalistas. Ahora son profundamente desleales y crean tensiones institucionales”. Desde esa premisa aborda el partido de Rosa Díez la reforma de la ley, explica David Ortega, miembro de su Consejo Político.

Unión, Progreso y Democracia persigue un cambio que exigiría tocar la Carta Magna. En su proposición de ley, plantea el paso a la circunscripción autonómica y dividir el Congreso, de 400 diputados, en dos colegios. El primero repartiría 200 escaños por población. Los 200 restantes se elegirían en una circunscripción nacional entre aquellas listas que recaben votos en un conjunto de CCAA que sumen “al menos el 65% de la población”.

Buesa subraya que UPyD pide “más proporcionalidad” y una “merma” a los nacionalistas. “Es un cambio profundo, no el paripé que reclama IU”. 

 


A. El tamaño de la cámara // Varios elementos intervienen en la configuración de un sistema electoral, no sólo la fórmula de adjudicación de escaños. La más inmediata es el tamaño de la cámara legislativa. Cuanto más grande sea, más cabida tiene la proporcionalidad. En España es de 350 escaños (400 permite la Constitución), algo pequeña para 45 millones de habitantes. El Bundestag alemán sienta a 612 miembros, y la Eurocámara, a 777. Dos ejemplos de modelo mayoritario: Francia (577 diputados) y Reino Unido (646).

B. La partición en distritos // El territorio se divide en porciones electorales: los distritos o circunscripciones. Cuanto más amplios sean, más favorece el reparto proporcional de actas. Por eso en España sacan mejor nota las asambleas de autonomías uniprovinciales (menos Asturias y Murcia). Para el Congreso, conviene tener el voto concentrado en las provincias, y no disperso y debilitado, como le ocurre a IU.

C. La fórmula electoral // El legislador español optó por la fórmula D’Hondt para convertir votos en escaños. No es la única opción. El politólogo Rubén Ruiz-Rufino ha elaborado simulaciones con la fórmula Hare o cuota simple, más proporcional pero con más riesgo porque abre la puerta a partidos hoy extraparlamentarios. Otra intermedia, utilizada en Noruega, Suecia o Nueva Zelanda, es la de Sainte-Laguë.

D. La barrera electoral // Es el umbral que tienen que superar los partidos para acceder al reparto de escaños.

Entonces, ¿es previsible el cambio? // No, dicen los expertos. El sistema se ha interiorizado. “No hay incentivos. Los partidos quieren poder”, sostiene Ruiz-Rufino.