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Tres nuevos casos de sarampión en Granada

La Junta apremia a los padres de los 35 niños que rechazan la vacuna

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¿Es peor el remedio que la enfermedad? Ana María cree que sí. Su hija, que va a cumplir 5 años, no ha recibido la vacuna contra el sarampión. Cree que las vacunas no son inocuas, que tienen efectos secundarios y que es mejor que su pequeña pase la enfermedad y se inmunice para siempre. Ana María, que es un nombre ficticio, accedió a hablar con Público con la condición de no desvelar su identidad. Su pequeña va al Colegio de Infantil y Primaria Gómez Moreno, en el barrio del Albaicín de Granada, donde se detectó el brote epidémico de sarampión que ya se ha propagado a otras zonas de la capital y del área metropolitana.

La Delegación de Salud detectó ayer tres nuevos casos, entre ellos el de un bebé, que elevan a 49 el número de afectados por el virus.

Dejadez, religión y antivacunismo se mezclan para avivar el problema

La opinión de Ana María podría ser la excepción a la regla en una provincia donde la tasa de vacunación supera el 95%. Pero en el Gómez Moreno, al que acuden unos 200 menores, la tasa de vacunados ronda el 60%, según fuentes de la Consejería de Salud.

¿A qué obedece que se concentre una tasa tan baja de vacunación en un centro escolar? La Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) declina hablar con la prensa, cansada de las cámaras que invaden la entrada al colegio desde que el juez Antonio Cecilio Videras, titular del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 5 de Granada, autorizó la vacunación forzosa de 35 menores.

Fuentes cercanas al centro explican que en la AMPA confluyen provacunas y antivacunas, y algunas voces enojadas con la imagen que se está proyectando del colegio niegan incluso que el brote haya surgido en ese centro escolar y piden que la atención se dirija también a los concertados.

Las autoridades tienen la opción de recurrir a las fuerzas del orden

Los datos, sin embargo, reflejan que sí surgió ahí. Según la Consejería de Salud, la enfermedad se propagó debido a la baja tasa vacunal de los niños en el barrio del Albaicín, y especialmente en el Gómez Moreno. El perfil de los padres que se han negado a vacunar a sus hijos no es homogéneo. Hay madres, como Ana María, que defienden las tesis del movimiento antivacuna y creen que no son necesarias porque protegen contra enfermedades que apenas existen en su entorno cotidiano. Pero, según las fuentes consultadas, también existen casos de dejadez e incluso de creencias religiosas contrarias a las vacunas.

El Albaicín, el antiguo barrio de la Granada nazarí, es una zona habitada por población autóctona y extranjeros, en el que se mezclan gente de variados estratos sociales, cristianos y musulmanes (de origen y conversos). Las particularidades de este histórico y heterogéneo barrio dificultan la determinación de patrones sociológicos que puedan explicar a qué obedece en general que un mismo centro concentre a tantos padres contra las vacunas.

Salud tenía previsto acabar ayer de contactar por burofax con los padres afectados por la resolución. De momento, el juzgado no ha recibido ningún recurso contra el auto, que antepone el derecho colectivo de salud pública al derecho individual a no vacunarse. Aunque hay 15 días para recurrir, el auto es de aplicación inmediata, por lo que de optar alguna familia por hacerlo, deberá ser una vez haya cumplido la orden vacunando a sus hijos. De negarse los padres en todo caso, las autoridades tienen la opción de recurrir a las Fuerzas de Seguridad del Estado para que se cumpla la decisión judicial.

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