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La versión de Bernarda de las gitanas del Vacie abandona los escenarios

La obra fue interpretada por mujeres gitanas en toda España ante más de 40.000 personas

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Durante dos años, fue nuestro particular “Slumdog Millonaire”. Mujeres gitanas portuguesas o españolas,  salidas de las chabolas del Vacie para interpretar una de las cumbres del teatro español del último siglo, ante más de 40.000 espectadores.

Bernarda Alba se despide ahora de los escenarios coincidiendo con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se conmemora hoy jueves. Se trata de una de las versiones más originales y estremecedoras de la tragedia de Federico García Lorca, la que puso en escena Teatro Nuevas Tendencias TNT-El Vacie, de Sevilla, bajo la dirección de Pepa Gamboa.“La Bernarda más lorquiana que nunca antes he presenciado”, en palabras de Laura García Lorca, la sobrina del poeta.

 Hoy y mañana viernes, la obra se presenta por última vez en dicha sala andaluza, tras una insólita carrera que ha recorrido medio país, sin que faltasen incidentes como la fianza que tuvo que pagar una de las actrices para no terminar con sus huesos en la cárcel por un pintoresco robo de chatarra al que había sido inducida por un equipo de televisión.

“Yo interpreto a Bernarda, pero tú eres Bernarda”, le dijo Nuria Espert a la protagonista del elenco, Rocío Montero, que como el resto de las actrices dejó de ser malvista por la gente de orden para ser admitida como clientes en hoteles de cuatro estrellas. Claro que luego volvían al arrabal, a proseguir su vida cotidiana como si el éxito teatral y los numerosos premios recibidos, no fueran con ellas.  La Comisión Europea de Justicia ha propuesto el proyecto como referente de 'buenas prácticas' contra la discriminación. En cualquier caso, dicha distinción no podrá recibirla Mari Luz Navarro, que pasó de vender flores en la puerta del cementerio de San Fernando a personificar a la abuela loca en la obra. Hace un año, murió víctima de una bacteria de la UCI sin que su hijo pudiera verla nunca sobre las tablas, ya que estaba recluido en un centro de menores por robar un móvil y ochenta euros. “Posee un instinto actoral como pocas actrices he visto en mi vida”, aseveró Nuria Espert cuando vio el montaje. Fue Silvia Garzón, actriz de Atalaya que lleva la parte pedagógica que este grupo de teatro desarrolla con los habitantes del asentamiento, quien la propuso a Pepa Gamboa para que se integrara en el montaje, encarnando el papel de María Josefa.

El espectáculo pudo verse desde el Teatro Español de Madrid al Lliure de Barcelona; “Son muchas las propuestas que se han recibido para llevarlo fuera de España –México, Argentina, China, Italia, Alemania…- pero, dada la dificultad para realizar largos trayectos en avión por parte de las mujeres, hemos tenido que desestimarlos”, asegura Patricia Aguilera, portavoz de TNT.