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Zapatero apela a la historia para defender los Presupuestos

"Son las cuentas más necesarias, las más decisivas para la economía española desde hace 15 o 20 años", admitió el presidente del Gobierno. Reivindica el gasto social en tiempos difíciles

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Borrón y cuenta nueva. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aprovechó su primer acto público tras el 29-S para justificar, por un lado, la reforma laboral que llevó a los sindicatos a convocar la huelga y, de otro, para defender las reformas que quedan por venir y que los Presupuestos ayudarán a hacer posibles a partir del próximo año.

'Son las cuentas más necesarias, las más decisivas para la economía española desde hace 15 o 20 años. Nos jugamos con estos Presupuestos poner al país en la fase de la recuperación económica, del cambio de modelo productivo, para que recuperemos el crédito internacional y podamos hacer las políticas que queremos hacer; y sí, es necesaria esa austeridad', explicó el presidente en un acto del PSOE de Andalucía celebrado en Sevilla al que acudieron el vicepresidente Manuel Chaves que suena como sustituto del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, tras su marcha a Catalunya, y la ministra de Igualdad, Bibiana Aído.

'Las cuentas no son deprimentes, como ha dicho Rajoy; lo que deprime a Rajoy, que es un perdedor nato, es que haya Presupuestos', añadió Zapatero en un discurso dedicado íntegramente a la crisis y a las reformas para salir de ella. Ni una palabra sobre nada más. Ni siquiera sobre las primarias en Madrid, en las que hoy también se juega mucho Zapatero. 'Cuando hay bonanza es fácil tomar decisiones. Pero lo que mide un proyecto es que en este momento de crisis seria habrá unos Presupuestos donde el 58% irá destinado a gasto social, el mayor volumen de la historia', insistió Zapatero, que abogó por 'los que no tienen de todo', los mismos para quienes se comprometió a gobernar la noche que fue reelegido presidente. 'Somos el partido de la gente', añadió.

Más dinero para becas y menos empleo en la construcción residencial fueron los ejes de su defensa: 'Lo más grave de la crisis es perder el empleo y por eso hemos hecho el máximo esfuerzo en proteger a los desempleados y crear otro tipo de empleo. Pero también nos preocupa el destino de los hijos de quienes tienen problemas con el trabajo. Por eso, la partida destinada a las becas es la que más sube; por eso, la hemos aumentado un 80%, porque esa es la garantía de la igualdad de oportunidades'.

Al acto acudieron el vicepresidente Chaves y la ministra Aído

No mencionó, sin embargo, los recortes en la asignación para dependencia, aunque presumió, con la ayuda de la consejera andaluza de Igualdad y Bienestar Social, del avance en la aplicación de la ley en Andalucía; no mencionó tampoco la eliminación del cheque-bebé, aunque saludó efusivamente a un hombre de raza negra acompañado de su niño pequeño; ni recordó el recorte en Ciencia e Innovación, aunque sí manifestó de manera abierta su apoyo a los investigadores españoles.

No hizo un recorrido por todas y cada una de esas cuestiones que de verdad afectan al bolsillo de la gente de la calle, pero sí supo meterse en el bolsillo a toda esa gente unos 6.000, según la organización cuando, con palabras cercanas, admitió el efecto de sus propias políticas: 'Sé que hay trabajadores, empleados públicos, que se han visto afectados por las medidas de austeridad y entiendo su inquietud, su malestar, pero les garantizo comprensión y haremos todo lo que esté en nuestras manos'.

La gente aplaudió con el consuelo de quien se sabe escuchado y Zapatero recibió la inyección de ánimo de la que este año le privó Rodiezmo.

El presidente del Gobierno intentó por todos los medios hacer entender a los ciudadanos y, aunque de manera implícita, a los sindicatos, que las medidas acometidas y las futuras son necesarias. 'Vamos a mantener firme nuestra política porque es la acertada', subrayó. E introdujo un alegato en defensa de la reforma de las pensiones. Para ello, se remontó al Gobierno de Felipe González, justo el año en el que, como él ahora, afrontó su primera huelga general, convocada en ese caso sólo por CCOO: 'En el 85, Felipe [González] hizo una reforma y tuvimos que hacer ajustes entonces para llegar a 2010, para que nuestro sistema gozara en el futuro, ahora, de buena salud', dijo a modo de aviso a los agentes sociales.

Admite la dificultad para crear empleo y critica la falta de ayuda del PP

'Desde González hasta ahora, los socialistas hemos puesto en pie con cimientos sólidos un sistema de pensiones cada vez más digno en unos momentos en los que no era nada fácil porque veníamos de un país muy pobre, pusimos en marcha las contributivas y las no contributivas y la derecha se opuso, y en los últimos cinco años las pensiones mínimas han registrado la mayor subida, hasta un 25% de ganancia del poder adquisitivo', destacó Zapatero.

Con tono duro, rechazó cualquier crítica sobre pensiones proveniente del PP, que se erigió en defensor de los jubilados cuando el Gobierno decidió congelar las prestaciones. 'Somos nosotros quienes vamos a sacar esto adelante, sin ayuda de la derecha. Ellos no podrán decir que echaron una mano, nosotros sí podremos decir que sufrimos lo nuestro para conseguirlo; con cabeza, determinación y rumbo fijo veremos crecer la economía y crearemos empleo', añadió el presidente.

El acto sirvió, además, como revulsivo a la presentación de los candidatos socialistas en las capitales y ciudades andaluzas de más de 50.000 habitantes y como impulso a José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía, donde las encuestas pronostican por primera vez una victoria del PP. 'Arenas espera un milagro, que no será, para ganar', dijo Zapatero. Griñán apostó por recuperar la confianza de los ciudadanos en la política.