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Zapatero critica la inconcreción del ajuste prometido por Rajoy

"Sólo me quedó claro que reduciría las consejerías a diez, cuando la media es de 11", resume

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'La concreción es lo que da credibilidad', sentenció el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para cuestionar el alcance de las medidas esbozadas un día antes por Rajoy en la sede del PP en su primera rueda de prensa del año.

El jefe del Ejecutivo redujo el impacto de las fórmulas de ahorro solemnizadas por el líder conservador a un tijeretazo con la breve ambición de un cortauñas: 'De todo lo que le escuché, lo único que me quedó claro fue que reduciría el número de consejerías a diez, cuando la media está en 11. No le quito valor, pero fue la única propuesta que escuché', señaló.

En su primera entrevista tras las elecciones del 22 de mayo, en los micrófonos de En días como hoy, de RNE, Zapatero llamó la atención a las comunidades autónomas que serán gobernadas en su mayoría por el PP para que hagan 'un esfuerzo de contención del gasto' siguiendo el camino de contención del déficit abierto por el Gobierno.

'Me hubiera gustado escuchar al señor Rajoy un esfuerzo de acuerdos y concertación, porque es una tarea colectiva que implica al Gobierno, a las comunidades y a los ayuntamientos', censuró Zapatero, haciendo hincapié en que este 'esfuerzo institucional' es 'imprescindible para la credibilidad' de la economía española. Por eso, pidió al PP que pase 'de las palabras a los hechos' al valorar las iniciativas perfiladas por Rajoy, que prometió un plan sin recortes sociales sin detallar capítulos relevantes de ahorro.

'En tres meses se conocerá qué esfuerzo han hecho' las comunidades dirigidas por el PP, receló escéptico Zapatero, que admitió que 'volvería a adoptar con la convicción al 100%' las medidas de ajuste que torcieron su legislatura en mayo de 2010. A su juicio, con el tiempo 'se verá que, gracias a ellas, el barco no ha zozobrado'.

Muchos ciudadanos 'han entendido que no se corresponden' con su filosofía del PSOE, reconoció, buscando razones para el resultado 'malo, sin paliativos' de los socialistas en el 22-M. Son decisiones el tijeretazo, la reforma laboral o la modificación de las pensiones que 'había que tomar por responsabilidad aunque supusieran un coste electoral para el PSOE', defendió Zapatero.

Una de ellas tiene a los bancos como beneficiarios. El líder socialista volvió a combatir la extendida idea de que el Gobierno ha hecho de paraguas, con dinero público, para evitar que la crisis mojara a la banca. 'Lo que se ha hecho es avalarles a cambio de intereses, para que sus activos pudieran mantener valor', insistió Zapatero, que cifró en 3.300 millones el beneficio obtenido por el Estado con esta medida.

En clave política interna, el jefe del Ejecutivo repasó el vértigo que ha sacudido en los últimos días al PSOE hasta desembocar en la designación de Alfredo Pérez Rubal-caba como candidato de la dirección socialista en las primarias que zanjarán el relevo de Zapatero. El número dos del Ejecutivo es 'el candidato natural', subrayó el secretario general del PSOE. 'Yo lo defino así y desde hace meses lo he pensado así', explicó. 'Su valía, sus capacidades y el reconocimiento de la opinión pública' justifican la preferencia de Zapatero. 'Siempre he sentido que, más allá de que Chacón es una persona con alto reconocimiento, Rubalcaba tiene unas grandes capacidades y cualidades políticas y es muy querido en el partido y respetado por todas las fuerzas políticas', destacó, apeado del compromiso ya caducado de neutralidad en el proceso de primarias que anunció en su día.

'Llevo muchos años trabajando con Rubalcaba de cerca y la única conspiración que ha hecho ha sido contra ETA', exculpó Zapatero al vicepresidente. En cuanto a la titular de Defensa y su 'paso atrás' en las primarias, el jefe del Ejecutivo aseguró que influyó en la retirada de Chacón 'lo mismo que cuando decidió' presentarse.

Zapatero valoró el gesto final de la ministra 'muy positivamente porque produjo cierto clima de claridad a la hora de definir el candidato', que será probablemente 'candidato único', según se aventuró a pronosticar el presidente.

Hay 'práctica unanimidad' en el PSOE sobre la designación de Rubalcaba, subrayó, y ese apoyo reduce el papel de las primarias. 'La fortaleza democrática de un partido es que, si no hay unanimidad, se decide democráticamente, no lo decide nadie a dedo', alegó para combatir las acusaciones de dedazo que señalan al proceso seguido por los socialistas para elegir quién pondrá la cara en su nuevo cartel electoral para las próximas elecciones generales.