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Zapatero espera que el cambio dé un giro a la relación bilateral

El Gobierno pronostica que un triunfo del candidato demócrata hará que la Casa Blanca cuelgue el cartel de "cooperación" y destierre el unilateralismo

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La victoria de Barack Obama va a ser para José Luis Rodríguez Zapatero -el presidente está absolutamente convencido de que ganará- el principio de ese cambio, del final de una etapa en Estados Unidos que vienen anunciando economistas, expertos en política exterior y la propia ciudadanía con su flujo de movimientos y mucho desencanto, acentuado ahora con la brutal crisis financiera.

Quien sea el próximo presidente de EEUU se enfrentará a la tesitura de tener que restablecer ante el mundo la imagen de un país que ha caído en picado debido, sobre todo, al acérrimo unilateralismo de las políticas de la Casa Blanca: 'O estás con nosotros o estás contra nosotros'.La percepción del Gobierno es que un jefe de Estado demócrata empezará colgando el cartel de 'cooperación' en su despacho. Y eso permitirá avanzar en una gestión multilateral y recíproca con todos los países, incluida España, que tan necesaria es a la Casa Blanca, por ejemplo, para acortar la cada distancia cada vez mayor entre el norte y el centro-sur de América. De momento, Obama está dispuesto a reformar las leyes de inmigración para que muchos ilegales sean ciudadanos de EEUU y, sobre todo, se ha mostrado abierto al diálogo con Cuba.

La Unión Europea, y España en su seno, confía asimismo en que el triunfo de Obama suponga que EEUU empiece a tratarla como un verdadero aliado y no como un grupo que perjudica sus intereses. Además, creen que el demócrata, aunque todavía no ha dado señales claras, definirá una estrategia nítida para salir de los conflictos llamados 'preventivos', y que no han dado los resultados que la Administración todavía en curso esperaba, y otra contra la proliferación nuclear. Pero, ante todo, lo que la UE y especialmente el Ejecutivo español esperan de Obama es que se atenga a la legalidad internacional.

Aunque son muchas las diferencias con los republicanos de John McCain y, por tanto, muchas las expectativas puestas en esa nueva etapa, el Gobierno considera que la mayor diferencia estratégica entre Obama y Bush se verá en el cambio climático, si el demócrata cumple su drástico programa: una reducción del 80% de las emisiones de EEUU de aquí a 2050, a partir de los niveles de 1990.

La lectura en la cúpula del PSOE está en lógica sintonía con la del Ejecutivo. Ferraz está convencida de que, gane quien gane las elecciones en Estados Unidos, 'el cambio en sí mismo va a ser positivo' porque 'en la sociedad estadounidense se había instalado el pesimismo' y el relevo de George Bush marcará el fin de una época.
Diplomacia conservadora

El vicesecretario general de los socialistas, José Blanco, que el lunes viajará a Estados Unidos invitado por el Partido Demócrata para asistir en directo al desenlace de las elecciones, subraya que si el ganador es Obama 'habrá más coincidencia de planteamientos, no sólo por su enfoque de la crisis financiera, sino también porque se recuperará el multilateralismo en la política internacional'.

En el PP quieren mantenerse neutrales hasta el último minuto. Mariano Rajoy no se ha mojado oficialmente por ninguno de los dos candidatos. Su partido siempre ha jugado a la diplomacia en público.

Sólo en privado algunos de los dirigentes conservadores han mostrado sus preferencias. Así, entre sus filas se cuentan algunos seguidores de McCain como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y otros que demuestran su simpatías por Obama, como el vicesecretario general de Comuniciación del PP, Esteban González Pons.

El partido de Rajoy fue el único que asistió tanto a la convención democráta como a la republicana. Jorge Moragas, responsable de Relaciones Internacionales del PP, fue el enviado especial. Para él está claro que 'en la hipótesis de que gane Obama, como la relación con España está bajo mínimos, sólo nos queda mejorar la interlocución al más alto nivel con ese país amigo y aliado'. En cualquier caso, señala Moragas , su victoria beneficiaría a España.