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Zapatero niega que haya una lucha sucesoria en el PSOE

El presidente del Gobierno dice que no observa ningún "movimiento de sillones"

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José Luis Rodríguez Zapatero rechazó ayer que en el PSOE se haya desatado una lucha de poder por su sucesión con vistas a 2012. 'Sinceramente, no', respondió cuando, durante una entrevista en Telecinco, se le preguntó si ha detectado algún 'movimiento de sillones' en esa dirección, clave en la que algunos dirigentes interpretan el hecho de que los zapateristas de primera hora se hayan dividido en las primarias de Madrid en torno a las candidaturas de Tomás Gómez y Trinidad Jiménez.

Sin embargo, la impresión de que al socaire de las primarias madrileñas, antes y después, se ha desatado una auténtica lucha de poder se vio reforzada ayer por un comentario de José Blanco. El número dos del PSOE se mostró dolido con quienes están en el origen de las informaciones que se atribuyen a 'dirigentes de la ejecutiva socialista que piden anonimato' para culparle personalmente junto con Alfredo Pérez Rubalcaba de haber embarcado a Zapatero en la fracasada operación Trini y reclaman que ahora pague los platos rotos.

El líder del PSOE mantiene la incógnita sobre su candidatura en 2012

El vicesecretario general del PSOE y ministro de Fomento declaró en la Cadena Ser que él trabaja en beneficio del partido hablando siempre 'alto y claro', sin esconderse 'en el anonimato, como otros y otras'.

Blanco no quiso precisar a quién se refería, pero en fuentes socialistas se interpreta que el 'otras' estaba dirigido a Carme Chacón, María Teresa Fernández de la Vega o Leire Pajín, que durante el proceso de las primarias madrileñas evitaron dar su apoyo público a Trinidad Jiménez y con las que el vicesecretario general mantiene relaciones poco fluidas. El 'otros' se cree dirigido a José Andrés Torres Mora y Álvaro Cuesta, con los que sus diferencias se remontan ya a hace muchos años y que apoyaron abiertamente la candidatura de Gómez.

Aleja hasta el año que viene el horizonte de una crisis ministerial

Blanco asumió haber sufrido cierta 'derrota' en la medida en que no triunfó la opción de Jiménez, pero dijo no sentirse 'desautorizado' y defendió que la página de las primarias 'ha pasado' y, además, 'con éxito'. 'Estamos en mejores condiciones de competir' con el PP, dijo, ya que Gómez 'ha dejado de estar en el anonimato' y goza ahora de 'una proyección política que antes no tenía'.

Sin embargo, otros destacados socialistas no quieren pasar aún la página, que algunos de los adversarios internos de Blanco y Rubalcaba pretenden aprovechar para recortar el poder acumulado por ambos ministros, a los que acusan de haber 'secuestrado al presidente'.

Alfonso Guerra atizó el fuego al declarar que Zapatero, como todos los que apoyaron a 'la señorita Trini' , es uno de los 'perdedores' y 'todo lo demás son interpretaciones para salir del paso', aunque dijo no creer que eso tenga 'ninguna consecuencia' para el liderazgo del secretario general.

Prueba de que entre los socialistas la sensibilidad está a flor de piel fue que la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, salió a decir en Onda Cero que lo de 'señorita Trini' llevaba segundas: 'Las mujeres, en política y fuera de ella, merecemos el mismo respeto que los hombres'.

También el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, echó su leño a la hoguera. 'Siempre hay un post, todos morimos, es condición humana', comentó cuando se le preguntó si las primarias madrileñas han sido el preámbulo del poszapaterismo, aunque rechazó que haya relación de causa-efecto.

Guerra llama 'perdedores' a los que apoyaron a la 'señorita Trini'

A pesar de todas estas manifestaciones de convulsión interna, Zapatero se mantuvo firme en su negativa a desvelar si optará a un nuevo mandato en 2012, como algunos dirigentes vienen insistiéndole en que haga ya. 'Debemos esperar a su momento', dijo anoche, al tiempo que reivindicaba 'un cierto derecho de abordarlo cuando lo considere conveniente'.

Lo que sí hizo fue enfatizar que no entiende el resultado de las primarias madrileñas como 'un revés', aunque reconoció: 'Mi candidata era Trinidad Jiménez'. También subrayó que siempre ha sentido 'un apoyo espectacular' y una 'lealtad permanente' de su partido, que 'tiene una gran cohesión interna'. Y aseguró que el desgaste que pueda estar sufriendo es irrelevante ante la dimensión del reto de sacar a España de la crisis.

El presidente alejó hasta 2011 el horizonte de una posible crisis ministerial que vaya más allá de la sustitución de Celestino Corbacho en la cartera de Trabajo. 'El equipo económico está cumpliendo muy bien y cada vez que se cambia un Gobierno los nuevos ministros tienen que empezar una tarea. Necesito un equipo de Gobierno bien cohesionado', argumentó. El nuevo ministro de Trabajo, según anticipó, será 'alguien que dé un cambio en profundidad' a la gestión de este departamento, con la prioridad inmediata de acometer la reforma de los servicios públicos de empleo.

Zapatero descartó que, 'salvo circunstancias excepcionales', vaya a plantear más ajustes o recortes económicos en lo que queda de año, y defendió la necesidad de 'adaptarnos salarialmente' de manera temporal. En este punto, reconoció que se tardará 'dos o tres años' antes de que los funcionarios puedan recuperar el recorte del 5% aplicado a su poder adquisitivo.

El presidente se reafirmó en que la reforma laboral no tendrá marcha atrás y en la necesidad de estudiar la ampliación de la edad de jubilación de los 65 a los 67 años, aunque insistió en la conveniencia de que la reforma de las pensiones 'tenga el máximo consenso político'.