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Zapatero proclama la "refundación del diálogo social"

Gobierno, sindicatos y empresarios firman el pacto para relanzar la economía y promover la creación de empleo

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'No ha sido por arte de magia', como señaló el presidente de la patronal, Joan Rosell. Más bien es la consecuencia de una serie de circunstancias concatenadas, que van desde la huelga general del 29 de septiembre hasta el cambio en la cúpula patronal, y el fruto de renuncias por todas las partes, con un denominador común: el 'sentido de la responsabilidad' ante en palabras de Cándido Méndez 'la situación tan comprometida que vive el país', especialmente en el empleo. Y la prueba última es que la tensión negociadora se mantuvo hasta poco antes de la firma para acabar suprimiéndose del texto el compromiso de revisar los principales componentes del precio de la electricidad.

El Acuerdo Social y Económico solemnizado ayer en el palacio de la Moncloa es, según coincidieron en señalar sus seis signatarios, un punto de partida y no una estación de llegada. 'Hoy hemos refundado el diálogo social como uno de los mejores activos de España', proclamó el presidente del Gobierno, a la espera de que lo suscriban también los partidos políticos.

El Ejecutivo defiende el pacto como 'un éxito colectivo'

El plante de los grupos de la oposición, que brillaron por su ausencia pese a haber sido invitados, deslució parcialmente el acto de la firma, pero no pudo restarle un ápice de trascendencia. Tampoco los reproches hacia la actitud pasada del Gobierno con que los representantes de sindicatos y empresarios trufaron sus discursos pudieron más que la defensa de las virtudes del pacto.

La coincidencia del día con la divulgación del dato de un nuevo incremento del paro, unida a la referida tensión negociadora, hizo que los seis protagonistas se presentaran con cara de circunstancias ante el centenar de invitados y el numeroso grupo de periodistas acreditados. Por el tono y el contenido de sus discursos, los defensores más entusiastas del pacto fueron por este ordenel presidente del Gobierno, el secretario general de CCOO y el presidente de la CEOE.

El presidente llama a sumarse a la oposición, que no acudió al acto

José Luis Rodríguez Zapatero, al que flanquearon en la mesa los dos líderes sindicales, cerró el acto con una firme defensa de las bondades del acuerdo para acelerar la recuperación económica y la creación de empleo. A juicio del Gobierno, según anticipó el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, 'no es sólo un gran acuerdo; es, sobre todo, un buen acuerdo'. Y, a la postre, 'un éxito colectivo' que 'va mucho más allá de lo que supone la firma concreta' por lo que puede contribuir a restaurar la confianza internacional en España y la autoestima de los españoles, según agregó Zapatero.

El presidente atribuyó 'el mérito fundamental' a las organizaciones sindicales y empresariales, a las que ensalzó por haber demostrado su capacidad de 'ser útiles a sus representados, pero también al conjunto del país'. Ese reconocimiento lo conjugó con la reivindicación del suyo propio, que presentó en clave de persistencia y convicción.

Así, el presidente subrayó que el diálogo social ha sido 'una constante estratégica' de su acción de Gobierno y que lo entiende como 'un modo de gobernar' a pesar de que, a raíz de la reforma laboral, sufriera 'un periodo de ausencia'. 'No ha habido un solo día en que no haya pensado en la necesidad de los pactos lo antes posible', aseguró.

La autoreivindicación no se limitó a las formas, sino que alcanzó también al fondo. Así, frente al reproche de estar protagonizando un giro a la derecha, resaltó que con el acuerdo relativo a las pensiones 'garantizamos el pilar básico de nuestro sistema de cohesión social' para varias décadas.

Con carácter general, sostuvo que el pacto se justifica plenamente por el solo hecho de establecer 'un marco de reformas consensuadas' con los agentes sociales para 'dar respuesta a los mayores desafíos que tenemos', acuerdo prácticamente inédito en el resto de la Unión Europea.

Para darle aún mayor solidez, reclamó 'el apoyo de los ciudadanos y muy especialmente de todos los grupos políticos'. Y para rebajar su malestar por haber sido postergados en la negociación, enfatizó que el pacto político 'tiene tanta importancia' como el social ya que, entre otras razones, con ese respaldo 'mejorará la aplicación del acuerdo y será más rápido' en la obtención de resultados.

Además de confirmar su propósito de buscar 'el apoyo muy mayoritario' de los grupos parlamentarios al conjunto del acuerdo, empezando por el proyecto de ley sobre las pensiones, anunció como un paso 'inmediato' la 'reordenación del Presupuesto' aprobado en diciembre para una redistribución del gasto que permita acometer las reformas sin incremento del gasto público.

De los contenidos del acuerdo, además del relativo a las pensiones, destacó lo referido a las políticas activas de empleo, que calificó como 'la reforma más ambiciosa' que se haya hecho en España. Ante el paro, según dijo, 'no hay consuelo ni atenuante, pero aún menos resignación'.