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Zapatero reivindica su legado en un discurso con sabor a despedida

El presidente exhibe su cara más amable ante los grupos minoritarios, incluso cuando Rosa Díez le acusa de permitir "la vuelta de los testaferros de ETA a las instituciones"

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La segunda jornada del debate sobre el estado de la nación tuvo un sabor a despedida más marcado incluso que el primer día. Era el turno del grupo mixto: les tocaba hablar a Francisco Jorquera (BNG), Ana Oramas (Coalición Canaria), Rosa Díez (UPyD) y Carlos Salvador (UPN). Hubo críticas, pero el buen tono y el guante blanco fueron las notas del debate. 

Y es que todo estuvo marcado por la despedida de Zapatero. 'Ha sido un honor ser diputado', llegó a decir el presidente. Así que en su réplica a los miembros del grupo mixto, además de agradecer el tono empleado, hizo balance de sus políticas: presumió de las reformas sociales que ha emprendido su Gobierno a lo largo de esta última legislatura y de su proceso de reformas, algunas emprendidas, según reconoció, sin mucho entusiasmo.

También enumeró  los 'derechos democráticos nuevos' que, a su juicio, han adquirido los españoles gracias a su Gobierno en estos últimos siete años.

En esa línea incidió también el portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso, quien reivindicó el legado de Zapatero y criticó al PP por dejar 'una herencia envenenada llamada ladrillazo' y, además, no hacer nada ni proponer nada contra la crisis.

Enfrente, los diputados del grupo estuvieron comedidos en sus críticas, que obviamente las hubo. Destacó el homenaje que la diputada de Coalición Canaria le hizo a Zapatero: 'Usted podrá mirar a los ojos a los españoles'.  Sólo Rosa Díez se mostró más agresiva: acusó al presidente de permitir 'la vuelta de los testaferros de ETA a las instituciones. Na habrá días en el calendario para perdonarle'. Fue llamativo ver cómo Zapatero pasó de puntillas por esta afirmación.

Con quien Zapatero tuvo el mayor enfrentamiento fue con Rosa Díez. La diputada de UPyD pidió al presidente el adelanto electoral: 'Usted ya se ha despedido. Ahora tiene que hacer lo que hace quien se ha despedido: marcharse'.

Zapatero y Rosa Díez tuvieron sus más y sus menos a cuenta de la reforma electoral y sobre la propuesta de la diputada magenta de que el Estado central recupere varias de las competencias de las autonomías. Zapatero recordó que hay bipartidismo porque los ciudadanos quieren y asoció más centralismo a menos democracia.

Zapatero reivindicó su legado y pidió un poco más de optimismo a los grupos minoritarios. También pidió no culpar a la democracia de la crisis económica. Se despidió con una frase dirigida a la bancada socialista: 'Dos palabras para vosotros: gratitud y orgullo, orgullo de vosotros'. Una despedida en toda regla aunque luego en los pasillos dijera que en su discurso 'no era una despedida aunque hubiera una despedida'.