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El acoso israelí fuerza un exilio de palestinos en Jerusalén Este

Una ONG de Israel denuncia "los crímenes de guerra" en la ciudad

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Las demoliciones de viviendas, denegación de licencias de construcción, retirada de permisos de residencia y otras políticas israelíes que conforman el día a día de los palestinos en Jerusalén Este, derivan en un desplazamiento forzoso por motivos étnicos y constituyen crímenes de guerra, según ha denunciado la ONG israelí ICAHD (Comité Israelí contra la Demolición de Viviendas).

Jeff Halper, activista israelí de derechos humanos y director de esa organización, explicó a Público que 'Israel no sólo viola leyes internacionales en Jerusalén Oriental, sino que probablemente comete crímenes de guerra, porque se trata de crímenes contra toda una población a la que se está echando de aquí'.

Desde 1967 se han demolido más de 2.000 viviendas palestinas

Los palestinos son un tercio de la población de Jerusalén, pero están confinados en tan sólo un 9% de la tierra, explica Halper.

Desde que se inició la ocupación, en 1967, Israel ha demolido más de 2.000 viviendas palestinas en la ciudad, una cifra que se eleva a 26.000 si se amplía a todos los territorios ocupados. Hoy hay 1.500 órdenes de demolición pendientes de ejecución.

'La destrucción de propiedad privada es un crimen de guerra: no se puede llegar a un lugar y demoler las casas de la gente impunemente. Hay una política destinada a echar a la población palestina: destruir sus casas, su cultura, su conexión con la tierra, sus posibilidades de desarrollarse. Les obligan a irse impidiendo que tengan unas condiciones de vida básicas' explica Halper.

Las autoridades israelíes les deniegan todos los permisos de construcción

ICAHD denuncia que no hay planificación urbanística para ni un solo barrio palestino, lo que hace que se deniegue la práctica totalidad de los permisos de construcción, lo que obliga a los árabes a edificar ilegalmente.

Para un desarrollo adecuado harían falta más de 25.000 viviendas nuevas en las zonas palestinas de la ciudad. La escasez eleva los precios, esto lleva a muchos palestinos a trasladarse a Cisjordania, lo que, por otro lado, les acarrea la pérdida del permiso de residencia en Israel y les condena a vivir encerrados tras el muro. Unos 14.000 palestinos han perdido su permiso de residencia desde 1967, la mitad de ellos en los últimos cinco años.

'La idea de que son sólo residentes y no ciudadanos, aunque nacieran aquí, les obliga a mantener el centro de su vida en Jerusalén. Si se van a estudiar fuera pierden el permiso y no pueden volver. Se quedan sin trabajo y sin seguridad social, mientras que los israelíes pueden viajar a cualquier lado por el tiempo que quieran. Se trata de crear una situación intolerable en la que la gente no pueda estar en la ciudad, pero tampoco irse temporalmente', explica Halper.

Esta semana, el ICAHD presentó un informe que detalla las violaciones a varios relatores de la ONU y les instó a iniciar una investigación que esperan derive en sanciones.