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Afganistán, un agujero en el bolsillo de la OTAN

La Alianza es consciente del déficit que acarrea la guerra, pero promete seguridad para las tropas

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La semana pasada en Londres los ministros de Exteriores de la OTAN acordaron donar 140 millones de euros a Afganistán. Esto no parece suficiente para el secretario general de la Alianza, Anders Fogh Rasmussen, quien ha admitido el impacto del conflicto en las arcas de la OTAN esta mañana. 

Desde Estambul, donde los países de la Alianza Atlántica se han vuelto a reunir para discutir el futuro de Afganistán, Rasmussen ha dicho que 'las operaciones militares cuestan más que nunca, especialmente la ISAF, en un momento en que los presupuestos de defensa están bajo presión en todos nuestros países'.

Reino Unido es un buen ejemplo de ello. Esta semana, el primer ministro Gordon Brown, se ha vuelto a ver en un lío después de que la prensa informara sobre la reducción del presupuesto de Defensa. En época de recuperación económica, los Estados van a optar por reducir los presupuestos de algunos de sus departamentos y el de Defensa, será uno de los más afectados en la mayoría de países.

El problema de aprobar un nuevo envío tan grande de soldados no sólo tiene el componente humano sino también acarrea unos costes económicos muy grandes. Se calcula que Londres ha gastado 12.500 millones de libras al año desde que empezó la guerra. Esto le cuesta unas 190 libras anuales a cada contribuyente, una cifra nada despreciable en plena crisis. De ahí que la presión social y mediática sobre los gobiernos que están en Afganistán vaya en aumento.

España no llega a esas cifras porque el número de soldados desplegados es mucho menor al de otros países importantes. Aún así el Gobierno gastó el año pasado más de 360 millones de euros en el conflicto entre ayudas al fondo fiduciario de la ONU que se encarga de la reconstrucción y el mantenimiento de las tropas. Cada militar español en Afganistán cuesta al Estado unos 1.300 euros al día, cifra tampoco nada desdeñable dado lo precario de la economía española.

Los ministros alcanzaron la pasada noche un acuerdo para afrontar el déficit del programa de inversiones de la Alianza, que durante 2010 alcanzará previsiblemente varios cientos de millones de euros. Rasmussen señaló su satisfacción porque, gracias a este consenso, aseguró: 'Nuestros soldados tendrán todo el apoyo que necesitan sobre el terreno, y nosotros podremos hacer todas las inversiones estratégicas que necesitamos'.

Los ministros acordaron que las operaciones y misiones de la OTAN deben ser financiadas íntegramente, igual que la inversión en programas estratégicos. Además, la Alianza intentará ahorrar en donde sea posible fuera de las citadas prioridades y va a reformar completamente su procedimiento presupuestario.

A pesar de todo ello, la Alianza calcula que habrá un déficit en su programa de inversiones de varios cientos de millones de euros durante este ejercicio, que se cubrirá con una inyección de fondos de los 28 países miembros.