Publicado: 05.09.2016 19:42 |Actualizado: 05.09.2016 23:00

ENTREVISTA | ALBERTO ESCORCIA

"La agenda de los partidos que buscan reprimir la libertad de expresión no es tan diferente en México y España"

"Tiene que ver con el miedo a que la gente se organice como en el 15-M o el Movimiento YoSoy132", avisa Alberto Escorcia, bloguero mexicano que documentó campañas de espionaje y manipulación digital orquestadas para favorecer a Enrique Peña Nieto. Refugiado en Barcelona tras recibir amenazas de muerte, señala los casos de Zapata o Cesar Strawberry: "Aquí no están matando gente, pero existe otro tipo de violencia"

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Alberto Escorcia

Alberto Escorcia, en la Plaza Sol de Madrid.

@CdelCastilloM

MADRID.- "Es natural que los estados e instituciones tradicionales, las superestructuras que se vieron amenazadas por la espontaneidad y la autoorganización de la gente en movimientos como el 15-M o YoSoy132, hayan querido atacar la libre organización, ya sea con censura, con miedo, con leyes, con ataques directos… Pero creo que la batalla la va a ganar la red, no solo en Internet, sino la gente organizada en colectivo para producir contenido que promueva acciones positivas".

Alberto Escorcia (Puebla, México, 1979), bloguero, ha documentado en su web desde 2010 varios de esos ataques a la libre organización ciudadana. Pero fue a partir de 2012 cuando empezó a registrar una auténtica guerra sucia desatada en la red. Detectó operaciones diseñadas para extender de forma artificial entre la opinión pública sentimientos de entusiasmo o ultraje sobre determinados aspectos de la política mexicana, coordinadas con campañas de acoso, ataques de bots en las redes sociales o hackeos de las páginas web de candidatos a la Presidencia de México.

Todo ello parecía diseñado para influir en la intención de voto y favorecer la campaña presidencial del entonces candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, y desacreditar y atemorizar a sus críticos. 

Andrés Sepúlveda, en la portada de 'Bloomberg Businessweek'.

Cuatro años después, el cracker colombiano Andrés Sepúlveda confesó haber trabajado como mercenario digital para Peña Nieto en una entrevista con Bloomberg. Esperando ver rebajada su condena de 10 años por conspirar para delinquir, violación de datos y espionaje durante las elecciones de Colombia de 2014, Sepúlveda admitió haber alterado campañas electorales latinoamericanas durante ocho años. Entre sus fechorías, el colombiano citó algunas de los hechos documentados por Escorcia años antes: "Mi trabajo era hacer acciones de guerra sucia y operaciones psicológicas, propaganda negra, rumores, en fin, toda la parte oscura de la política que nadie sabe que existe pero que todos ven".

Aunque aún no se ha comprobado que Peña Nieto contratara los servicios de Sepúlveda, sus revelaciones aumentaron exponencialmente la notoriedad de las denuncias de tecnocensura de Escorcia. Y eso, en un país que Reporteros Sin Fronteras califica como el más peligroso de Latinoamerica para los periodistas e informadores, o donde, según la ONG Article 19, se asesina a uno de ellos cada 26 días, puso al bloguero en peligro. 



Mundo virtual, amenaza real

El acoso y las amenazas por redes sociales no eran algo nuevo para Escorcia. Pero cuando Escorcia empezó a escribir sobre la campaña contra el párroco Alejandro Solalinde, los avisos subieron de tono. Amenazas de muerte, que venían desde las mismas cuentas que acosaban al religioso. "Aguanté muchas cosas, pero llegó un momento... cuando cosieron a balazos a un colaborador de este cura, fue cuando pensé que estaba demasiado en riesgo, tuve mucho miedo". Aceptó entonces participar en un proyecto del Ayuntamiento de Barcelona para salir de México y refugiarse en la ciudad condal.

"La de Alberto Escorcia ha sido una voz de una enorme dignidad, levantándose y denunciando los poderes políticos, económicos y militares que están detrás de la guerra larvada que se está produciendo en México"

Fue la propia ONG Article 19, observadora del derecho de libertad de expresión, la que tramitó el papeleo, verificó que Escorcia estaba en peligro y lo presentó como candidato al programa del consistorio, puesto en marcha para ofrecer protección a los defensores de los derechos humanos amenazados. "La de Alberto Escorcia ha sido una voz de una enorme dignidad, levantándose y denunciando los poderes políticos, económicos y militares que están detrás de la guerra larvada que se está produciendo en México", dijo el primer teniente de alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello, dándole la bienvenida a la capital catalana, a la que llegó en junio.

El bloguero intentó volver en julio a su país, pero le recomendaron que dejara pasar más tiempo. Que apurara, al menos, los tres meses que su visado turista le permite permanecer en España. Será el 6 de septiembre cuando vuelva a Ciudad de México, que se ha comprometido a protegerlo. La capital del país se encuentra en plena redacción de su Constitución, por la que dejará de ser el DF (Distrito Federal) para convertirse en el 32º estado de México. Escorcia participará en la redacción del texto, tras conseguir el apoyo ciudadano necesario para su propuesta de incluir en él la defensa de la neutralidad de la red, protección de datos y combate del espionaje digital. 

Su etapa en Barcelona le ha servido para acercarse a las formas de tecnocensura que tienen lugar en España. "Hay una agenda en común en México, Argentina y España, sobre todo de los partidos que buscan reprimir a la gente, tanto en leyes mordaza como en pérdida de libertades, reformas… Hay una coincidencia en los tiempos, y creo que tiene que ver con el miedo a que la gente se organice como en el 15-M, el YoSoy132 o los cacerolazos contra Kichner", explica el bloguero mexicano, que reconoce que "aquí no están matando gente, pero existe otro tipo de violencia": "Es muy difícil regular Internet pero la intención está ahí y sirve para justificar cosas como el caso de Zapata, o el del cantante de Def con Dos".

Espacios de protección

En Barcelona ha podido recobrar la calma, "salir a la calle sin miedo. Aprovechar que podía caminar sin cuidarme de nadie", explica Escorcia en una conversación con este medio. A ello le han ayudado "ciberactivistas, hackers y ciudadanos corrientes", que tras el esfuerzo del Ayuntamiento y Article 19 para traerle a España, han tomado el relevo para prestarle ayuda "en lo cotidiano, dónde vivir, dónde comer..."


"La tecnocensura no es algo solamente de hackers, sino una cara más de los aparatos represivos que nos afecta a todos. Es algo que atenta contra la posibilidad de que las cosas cambien, porque censurar y espiar va contra la libertad de informarse y organizarse"

Y es que aunque Escorcia no se considera ciberactivista sino informador, es precisamente en este colectivo donde ha encontrado un mayor apoyo. Él, como bloguero, es consciente de que la defensa de los derechos digitales se hace incluso más dura que en el mundo real. "Nos enfrentamos, aparte de a la persecución y a que no se entiende la gravedad de lo que está ocurriendo, a un cierto desdén. No creo que sea con esa intención, pero al menos yo lo he padecido con mis colegas periodistas en México, que no creen que esto sea serio. Muchas veces cuando me acerqué a ONGs, a gente que me podía defender en su momento, pensaban que esto no era real porque era virtual. Que no era importante".

"La tecnocensura no es algo friki, no es algo solamente de hackers, sino que es una cara más de los aparatos represivos que nos afecta a todos. Es algo que atenta contra la posibilidad de que las cosas cambien, porque censurar y espiar va contra la libertad de informarse y organizarse. En México han muerto muchos tuiteros y ha sido muy difícil incluso documentarlo como ataques a la libertad de expresión, porque no se los considera informadores", relata el bloguero.

Ante la falta de atención del Gobierno del "narcoestado" mexicano y sus "mecanismos de protección" —"Simplemente te entregan un aparato para estar geolocalizado, que a veces no funciona cuando lo tienes que utilizar. Solo sirve para transmitir la idea de que estás protegido pero realmente no sirve de nada"— no queda otro camino, lamenta Escorcia, "que la autoprotección e ir a sitios donde comprendan esto, como aquí, que he encontrado mucha comprensión". "Estoy muy agradecido con la gente común y corriente que me ha ayudado y pido a aquellos que lean esto que le echen una mirada a México. Que si están interesados en lo que nos pasa… Al menos a mí me va a ayudar a seguir estando vivo".