Publicado: 21.03.2016 08:09 |Actualizado: 21.03.2016 08:09

Ahmed Galai: "No hay que perder la esperanza y seguir luchando, no por nosotros, sino por la humanidad"

El miembro de la organización que se alzó con el Premio Nobel de la Paz en 2015 cree que "es necesario que la sociedad civil internacional ponga entre las cuerdas a los estados, que les hagan sentir vergüenza de las decisiones que toman".

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Ahmed ben Tahar Galai es el vicepresidente de la Liga Tunecina de los Derechos Humanos (LTDH), organización perteneciente al Cuarteto de Diálogo Nacional de Túnez, que se alzó con el Premio Nobel de la Paz en 2015. ISMAEL LLOPIS NAVARRO

Ahmed ben Tahar Galai es el vicepresidente de la Liga Tunecina de los Derechos Humanos (LTDH), organización perteneciente al Cuarteto de Diálogo Nacional de Túnez, que se alzó con el Premio Nobel de la Paz en 2015. ISMAEL LLOPIS NAVARRO

BARCELONA.- Ahmed ben Tahar Galai es el vicepresidente de la Liga Tunecina de los Derechos Humanos (LTDH), organización perteneciente al Cuarteto de Diálogo Nacional de Túnez, que se alzó con el Premio Nobel de la Paz en 2015. Un galardón al tesón, a la mediación, a una sociedad civil que, ante el riesgo de una guerra civil, sacó sus garras y luchó para hacer valer sus derechos y para llevar al país a una democracia de facto, libre y transparente. “Por su contribución decisiva para la construcción de una democracia plural en Túnez a raíz de la Revolución Jazmín en 2011”. El Cuarteto actuó como mediador entre la ciudadanía y las diferentes facciones políticas y religiosas, siempre a través del consenso y las soluciones pacíficas.

Galai tiene un discurso enérgico y las cosas muy claras. Fuma en pipa y sus ojos pequeños brillan cuando se emociona. Se enfada cuando habla de una Europa que no tiene voluntad de acoger a los refugiados que llegan de Siria, de Afganistán, de Iraq y de otros tantos países en guerra. “El Mare Nostrum, el Mediterráneo, se ha convertido en un Mare Mortum, el mar de la muerte”, asevera alzando la voz ante un auditorio que le escucha con la boca abierta. “La Unión Europea, abanderada de los derechos humanos, está dejando morir a personas en sus fronteras y haciendo chantaje a otros países para que los acojan mediante transacciones económicas. Es una vergüenza. ¡La migración es un movimiento humano, histórico!”

Levanta los brazos para dar más énfasis a su mensaje. Aún, así, se declara un optimista histórico y asegura no haber perdido las esperanza, “lo único que tenemos para luchar y para seguir adelante es eso, la esperanza, la creencia de que todo puede cambiar y la voluntad de seguir combatiendo, no por nosotros, sino por la humanidad”.



¿Qué ha pasado en Siria? ¿Porqué este enquistamiento del conflicto? ¿Porqué ese drama humanitario tan terrible? Hubo un momento, cuando se hablaba de los ataques químicos de Al Asad que se pensó que todo iba a terminar.

En Siria había, hay un dictador, cuyo padre, ya había cometido crímenes contra la humanidad. Estamos hablando de un gobierno heredado, es decir una monarquía republicana. También Al Assad ha cometido crímenes contra la humanidad. En el momento de la revolución, había una necesidad urgente de reformas democráticas, de organizarse como sociedad civil para democratizar el sistema. Sea como sea, la solución tenía que darse desde dentro, no podía venir impuesta desde fuera. Ya hemos visto lo que ha pasado en Iraq. Las fuerzas imperialistas lo han bombardeado y lo han destruido para democratizarlo. En el caso de Siria, eran los sirios lo que tenían que hacer esto, no se podía hacer de otra manera.

"Al Assad ha cometido crímenes contra la humanidad"

Sin embargo, no se puede olvidar el contexto geopolítico de la región. Hemos olvidado que Israel está al lado y hemos obviado a Hezbolá. Además, nunca se predijo que iba a aparecer una fuerza más potente que Al Asad: el Estado Islámico. La guerra de Siria tiene unas implicaciones importantísimas en toda la región. En ese momento, en el inicio de la guerra, todo esto no se tuvo en cuenta.

En Libia, por ejemplo, la situación ha mejorado sensiblemente. En Libia no había una tradición de sociedad civil fuerte, como en Túnez. Había pena de muerte para los que abandonaban el país, se consideraba traición. La sociedad civil estaba anulada. En Túnez, no. Es la gente, precisamente la sociedad civil la que salvó al país de una guerra civil en 2013. Estamos hablando de sindicatos históricos que llevan toda una vida luchando por los derechos de los trabajadores, uniones de abogados y otros actores sociales. Fueron ellos los que actuaron como mediadores entre las fuerzas antagónicas. Hicieron una hoja de ruta. Hubo un momento en que se disolvió el Parlamento, la gente había perdido la confianza en el Estado. Se trabajó en distintas direcciones, como en la concepción de una nueva Constitución o en la persecución de unas elecciones transparentes y libres que finalmente sí se consiguieron. Ese fue el trabajo de el Cuarteto. No me equivoco si digo que la sociedad civil salvó el país.

Ahmed ben Tahar Galai es el vicepresidente de la Liga Tunecina de los Derechos Humanos (LTDH), organización perteneciente al Cuarteto de Diálogo Nacional de Túnez, que se alzó con el Premio Nobel de la Paz en 2015. ISMAEL LLOPIS NAVARRO

Ahmed ben Tahar Galai es el vicepresidente de la Liga Tunecina de los Derechos Humanos (LTDH), organización perteneciente al Cuarteto de Diálogo Nacional de Túnez, que se alzó con el Premio Nobel de la Paz en 2015. ISMAEL LLOPIS NAVARRO

Hablemos de la crisis de los refugiados. El acuerdo entre la Unión Europea y Turquía viola algunos principios del derecho internacional. La expulsión colectiva está prohibida por la Convención de Ginebra y Turquía no se puede considerar un “tercer país seguro”. En estos momentos hay cerca de un millón de refugiados en Europa, pero el 85% de los refugiados está acogido en países fuera de la UE, más pobres. No lo digo yo, lo dice Amnistía Internacional. ¿Por dónde pasa la solución a este drama humano?

Sea donde sea que vayan los desplazados, hay que asegurar el derecho a la protección. Hay que protegerlos de la brutalidad que existe en las fronteras, de la brutalidad policial. Ellos, como personas, y también como refugiados, tienen derechos humanos. El derecho a la salud, a la educación, a la reinserción, a los papeles, al consejo jurídico...Y son libres para ir a donde quieran. Hay que respetar los tratados internacionales, no hay más, e ir todos a una, respetando los derechos humanos y las convenciones, ¡la Unión Europea los ha firmado!

En Alemania, que actualmente acoge unos 100.000 refugiados, el auge de la extrema derecha se está convirtiendo en una amenaza real. ¿Por qué resurge con tanta fuerza la extrema derecha en Europa?

Todo está relacionado, y sí, la subida de la extrema derecha es una noticia nefasta. La derecha es, en esencia, racista e islamófoba, va en contra de la libertad y es también, proteccionista. Hay que contrarrestar esos movimientos a través de las fuerzas civiles que promueven la paz. Es necesario que los ciudadanos se den cuenta de que las derechas y las extremas derechas ponen en peligro el propio interés del pueblo.

Hay que trabajar en fomentar una cultura política desde las escuelas. Hay que insistir, desde el ámbito de la educación, en el respeto por los derechos humanos y la tolerancia.

¿Cuál es el papel de las Naciones Unidas en el drama de los refugiados? Parece ser que no tienen ningún tipo de poder y se limitan a ejercer un poder simbólico.

Sí, se puede hablar de un papel simbólico. Las Naciones Unidas es la organización garante y protectora de las convenciones internacionales, la que vigila el comportamiento de los estados y cómo llevan a cabo y aplican sus obligaciones jurídicas. Y hay que rendirle cuentas. Cuando un estado firma y ratifica una convención, un tratado, está obligado a respetarlo y a aplicarlo. Las Naciones Unidas también deben dar recomendaciones a los países, ir al terreno y tirarles las orejas a esos gobiernos que no respetan las convenciones ratificadas.

Ahmed ben Tahar Galai es el vicepresidente de la Liga Tunecina de los Derechos Humanos (LTDH), organización perteneciente al Cuarteto de Diálogo Nacional de Túnez, que se alzó con el Premio Nobel de la Paz en 2015. ISMAEL LLOPIS NAVARRO

¿Crees que si China y Rusia no hubiesen vetado la intervención en Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU, tendríamos un escenario diferente, menos dramático? ¿Se hubiesen podido evitar estos cinco años de guerra en Siria?

En estos temas siempre hay que elegir entre lo peor y lo menos peor. En el Consejo de Seguridad, cada estado hace valer sus intereses. Obviamente, hay que cambiar el sistema, que ya ha quedado obsoleto. No obstante, en este contexto en concreto, no está mal que haya habido un equilibrio de fuerzas entre el bloque Occidental, y el llamémosle...

¿El bloque comunista? (Risas)

¿Comunista? (Risas) China y Rusia. Es evidente que si hay una acción que amenaza tus intereses ya sean económicos o geopolíticos, vas a valerte de tu derecho al veto. Se trata de un equilibrio del terror, el equilibrio del miedo.

"Ellos tienen el poder, los militares, pero nosotros tenemos la fuerza moral"

Esas decisiones nunca se toman teniendo en cuenta el interés del pueblo o siguiendo los principios de justicia social y los valores. Estas decisiones siempre están a merced del poder y el contexto geopolítico, que como ya sabes, cambia constantemente. Es necesario que el mundo entero, la sociedad civil internacional ponga entre las cuerdas a los estados, que les hagan sentir vergüenza de las decisiones que toman. Los estados tienen que sentir vergüenza. Hay que mantener los ojos bien abiertos ante los gobiernos, pero para ello también hay que tener voluntad. Es cierto que ellos tienen el poder, los militares, pero nosotros tenemos la fuerza moral. Los movimientos por la paz, anti racistas, han hecho avanzar a muchos países, siempre pacíficamente. El pueblo tiene muchas herramientas, siempre por la vía pacífica, para presionar.

¿Y la prensa? ¿Qué herramientas tenemos los periodistas? ¿Crees que estamos jugando un papel positivo, mostrando todas esas imágenes terribles de lo que está pasando?

Las imágenes chocantes, terribles, que nos llegan son necesarias para tomar conciencia. La foto de un niño muerto ahogado en el mar es inmoral, pero es necesaria, ¡tenemos que verlas! La prensa tiene un papel fundamental, ya que no sólo transmite información sino que forma una opinión pública. La prensa tiene un rol central, tanto si manipula para mal, con valores hostiles al derecho humanitario, como si manipula para bien para favorecer los derechos humanos. En todo caso, las imágenes son necesarias, para darnos cuenta de todo lo que está pasando.