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Al Zauahiri toma el mando de Al Qaeda

El lugarteniente de Osama bin Laden ha sido nombrado por la red terrorista sucesor del enemigo número uno de Estados Unidos, abatido hace poco más de un mes en Pakistán

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Hay islamistas que nacen y otros que abrazan la causa en algún momento de su vida coincidiendo con alguna circunstancia biográfica. El caso de Aymán al Zauahiri casi reúne estas dos formas. Considerado la mano derecha de Osama bin Laden, abatido por Estados Unidos el pasado 2 de mayo, el egipcio fue elegido líder de Al Qaeda, informó ayer la red terrorista en un comunicado reproducido en la web islamista Ansar al Muyahidín.

Al Zauahiri, que cumple 60 años el domingo, se hizo islamista con sólo 15, y el motivo fue la ejecución de Said Qutb en El Cairo en agosto de 1966. Qutb era el gran ideólogo de los Hermanos Musulmanes y abogó por la vía violenta para arrebatar el poder a los impíos, incluido el raís Gamal Abdel Naser. Cuando este envió a Qutb a la horca, Al Zauahiri aún estaba en el instituto en un pobre suburbio cairota, pero a esa edad ya había leído alguna de las obras del ideólogo.

El egipcio se hizo islamista con tan sólo 15 años, tras la muerte de Said Qutb

Ayer, tras la publicación del comunicado de Al Qaeda, algunos funcionarios estadounidenses señalaron que Al Zauahiri no cuenta con la capacidad organizativa de Bin Laden, pero tal vez no sea verdad. A los 15 años, Al Zauahiri estableció, organizó y dirigió una célula clandestina de estudiantes a los que convenció de que los musulmanes debían actuar para hacer frente al enemigo.

Este primer grupo siguió funcionando en los años setenta, mientras Al Zauahiri cursaba Medicina, una carrera que terminó en 1978 en El Cairo. De este grupo y de sus ramificaciones posteriores salió el comando que más tarde terminó con la vida del presidente Anuar Sadat, el 6 de octubre de 1981.

El apoyo explícito de EEUU a los talibanes tiene un precedente en el apoyo que Sadat ofreció a los Hermanos Musulmanes egipcios, y a los islamistas en general, en los años setenta, con la finalidad de aplastar a las corrientes políticas de izquierda, más o menos radicales, que habían florecido a la sombra de Naser.

Defiende continuar la lucha armada hasta conseguir una victoria' completa

En el verano de 1980 y al año siguiente, Al Zauahiri viajó a Peshawar, en Pakistán, para atender como médico a los refugiados heridos o enfermos que huían de la ocupación soviética en el vecino Afganistán. Estos refugiados eran en su práctica totalidad islamistas y Al Zauahiri quedó impresionado por la lucha de los muyahidines contra los comunistas.

Tras el asesinato de Sadat, siguió una oleada de arrestos en Egipto. El joven doctor pasó tres años en prisión y en 1984, nada más salir de la cárcel, marchó a Yeda, en Arabia Saudí, a trabajar en un hospital. Algunas fuentes aseguran que fue entonces cuando conoció a Bin Laden, aunque otras dicen que se vieron por primera vez en Pakistán.

Está en paradero desconocido desde que huyó tras organizar el 11-S

Fue en este país, a mediados de los ochenta, donde tuvieron lugar algunas confrontaciones ideológicas de gran envergadura. Por un lado, el doctor palestinoAbdalá Azzam defendía que la yihad sólo debía dirigirse contra los infieles y no contra otros musulmanes. Enfrente estaban Bin Laden y AlZauahiri, que consideraban que la lucha armada también tiene que dirigirse contra quienes se dicen musulmanes yno lo son, incluidos los regímenes de Egipto y Arabia Saudí.

En 1989 terminó la presencia soviética en Afganistán. Muchos muyahidines volvieron a sus países de origen con la idea de continuar la yihad, o se marcharon a combatir en los Balcanes o Chechenia. Al Zauahiri y Bin Laden mantuvieron entonces una reunión en la que acordaron la formación de Al Qaeda, que en árabe significa 'la base'. La organización incluía a veteranos de la guerra de Afganistán y a otros elementos oriundos del mundo árabe. Bin Laden se hizo cargo del aspecto financiero y, desde entonces, el nombre de Al Zauahiri aparece asociado a un sinfín de ataques y atentados, especialmente en Oriente Próximo, pero también fue el cerebro gris del 11-S.

En septiembre de 2001 Al Zauahiri y Bin Laden se refugiaron en las montañas. Desde entonces han vivido en la clandestinidad. Bin Laden ya ha sido cazado, pero su compañero egipcio sigue en paradero desconocido. Sabe que no puede moverse con libertad pero guarda la convicción de su juventud para luchar contra los infieles. Su esposa y varios de sus hijos murieron en los bombardeos de finales de 2001 en Afganistán, pero esta circunstancia no lo ha arredrado y parece estar tan dispuesto como el primer día para continuar la yihad.

Aymán al Zauahiri ha aplaudido la reciente oleada de rebeliones en el mundo árabe por considerar que los regímenes contra los que se está luchando son corruptos. A lo largo de toda su vida el nuevo líder de Al Qaeda ha mostrado una cierta renuencia hacia los Hermanos Musulmanes porque considera que han sido demasiado suaves con los regímenes árabes. Él es partidario de la lucha armada que algunos ideólogos, como Qutb, han incluido en la yihad, hasta conseguir una victoria completa del islam.