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La apuesta latina de los republicanos en Florida

Marco Rubio empezó en el Tea Party y es la esperanza de los conservadores

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Empezó siendo un candidato marginal del Tea Party. Marco Rubio es ahora la gran esperanza latina del Partido Republicano. Si los sondeos aciertan, debería convertirse en el próximo senador por Florida tras situarse a la derecha de su principal contendiente, el gobernador del estado y conservador moderado, Charlie Crist. Rubio es la gran sorpresa de las elecciones legislativas y algunos le auguran un futuro político tan meteórico como el de Barack Obama.

Joven (39 años) y carismático, Rubio es todo lo que los republicanos no tienen y lo que tanto anhelan. Un candidato con una historia personal lo suficientemente atractiva como para vender el sueño americano en un envoltorio más tradicional. 'Los demócratas tienen a celebridades como Lady Gaga, les da un toque glamouroso. Los republicanos dan esa imagen de hombres blancos y mayores, por eso Rubio nos ha dado tanta energía', dice Nick Parlan, de 29 años, seguidor de Rubio.

Las elecciones a senador por Florida nunca fueron una batalla entre demócratas y republicanos. Se presentaron desde el principio como una lucha interna dentro del bando conservador entre un moderado, Crist, que abogaba por trabajar con la oposición, y un congresista local de Miami, Rubio, con el programa del Tea Party.

El electorado de Crist nunca le perdonó el abrazo que le dio Obama en un mitin en Florida en 2009. Una foto que sus contrincantes usaron sin piedad acusando al gobernador de ser un RINO (Republican In Name Only), básicamente un fraude. Seis de los principales diarios del estado han pedido votar por Rubio. Los sondeos le auguran una victoria fácil. La última encuesta le da el 41% de las intenciones de voto frente a Crist (26%) y al demócrata Kendrick Meek (20%).

Los sondeos otorgan a Rubio, de 39 años, una victoria fácil

Rubio consiguió en mayo un apoyo crucial para su ambición senatorial y sus eventuales aspiraciones nacionales, el del ex gobernador de Florida Jeb Bush.

'Washington está roto dijo el hermano del ex presidente. Rubio es el único candidato que lo puede arreglar'.

El candidato también tiene el respaldo de American Crossroads, la plataforma del ex cerebro de George W. Bush, Karl Rove; y del Club For Growth, una asociación de empresarios a favor de la desregularización fiscal. El respaldo de Jeb Bush 'fue muy importante' y no cabe duda de que 'le están preparando para mayores tareas dentro del partido', dice Daniel Smith, politólogo de la Universidad de Florida. Rubio 'ha sabido moderar su lenguaje y eso le ha dado el apoyo de los moderados que temían un candidato extremista', añade.

Rubio mantiene la cabeza fría. A una pregunta sobre la presión que suponían tantas expectativas, el candidato contestó: 'Los que me auguran un futuro político fueron los que no apostaron nada por mí cuando empecé. La política no es un juego, es la posibilidad de servir a los ciudadanos'.

Si Obama fue el candidato posracial, Rubio es el candidato posétnico. El hecho de que sea de origen hispano no parece influir ni en sus fans ni en los latinos. 'Me da igual que sus padres sean cubanos. A mí me gustan sus ideas', afirma Delvis Correa, que respalda a Rubio. 'Su carisma atrae a la gente, es alguien de condición humilde y está orgulloso de serlo', añade.

Hay tradición de políticos conservadores de origen cubano en Florida, pero siempre han estado vinculados a la causa anticastrista. Rubio es distinto y su identidad hispana es secundaria en su configuración política. El candidato, explica el politólogo Smith,ha sabido 'jugar bien con su identidad latina, hablando del sueño americano cuando en el fondo es un político antilatino y está en contra de la inmigración ilegal'.

El candidato defiende con ardor el excepcionalismo americano que le ha permitido superar sus orígenes humildes: 'Nunca me he sentido limitado porque mi apellido fuera Rubio'. Recuerda en sus mítines que su familia emigró de Cuba sin un duro, su padre (que murió de cáncer de pulmón en septiembre), era barman y su madre, mujer de la limpieza.

'EEUU es la nación más grande de la Historia. Esto es algo personal. Si seguimos por este camino perderemos las cosas que, como estadounidenses, nos hacen únicos, nos pareceremos a cualquier otro país,' dice Marco Rubio en español, en el pequeño local de Kissimmee, ante un centenar de simpatizantes en su gran mayoría de origen puertorriqueño, que retoman en coro, al son de la salsa, 'Marco, tranquilo, el pueblo está contigo'.