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Argentina carga contra Cameron por las Malvinas

El 'premier' británico aseguró que no hay discusión sobre la soberanía de las islas y la presidente Cristina Fernández le llama "mediocre"

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Argentina avisó anoche a Reino Unido de que no piensa hacer la vista gorda con lo que respecta a las Malvinas. Su presidenta, Cristina Fernández criticó duramente al primer ministro británico, David Cameron, que el pasado miércoles dijo que 'mientras quieran ser territorio soberano británico, deben seguir siendo territorio soberano británico. Punto. Final de la historia'.

'Es un gesto de mediocridad y casi de estupidez para la historia de nuestras islas', dijo la mandataria que sostuvo que Argentina seguirá insistiendo en su reclamo de soberanía ante la ONU. Además, usó las palabras de Cameron para calificar al Reino Unido como 'una burda potencia colonial en decadencia en pleno siglo XXI'.

Durante un acto celebrado ayer, Fernández dijo que los argentinos 'nunca han creído en los puntos finales, ni en derechos humanos, ni en los derechos soberanos de las islas Malvinas'.

En un comunicado el pasado miércoles, el Ministerio de Exteriores argentino calificó las declaraciones de Cameron como'un lamentable acto de arrogancia' porque el primer ministro británico 'se adjudica la autoridad de poner 'fin a la historia' referida a una disputa de soberanía, reconocida por las Naciones Unidas y aún pendiente de solución'.

Cameron se expresó así después de que el pasado lunes, Fernández mantuviera una reunión con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para que volviera a reclamar al Reino Unido que se siente a negociar con Buenos Aires sobre la soberanía de las islas.

En los últimos años, Argentina ha incrementado su presión en diversos foros internacionales para lograr que el Reino Unido acceda a conversar sobre la soberanía de las islas, situadas a 400 millas marinas de las costas argentinas, y que los británicos invadieron y ocuparon en 1833.

En 1982, cuando Argentina estaba gobernada por un régimen militar, ambos países se enfrentaron en una cruenta guerra que dejó casi un millar de muertos, 255 militares británicos y más de 650 argentinos.