Publicado: 08.07.2016 12:06 |Actualizado: 08.07.2016 12:06

Asesinada una de las militantes del movimiento liderado por la activista hondureña Berta Cáceres

Lesbia Yaneth Urquía, de 48 años y perteneciente al Comité Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), fue hallada muerta con golpes en la cabeza.

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Lesbia Yaneth Urquía, de 48 años y perteneciente al Comité Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), fue hallada muerta con golpes en la cabeza.

Lesbia Yaneth Urquía, de 48 años y perteneciente al Comité Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), fue hallada muerta con golpes en la cabeza.

TEGUCIGALPA.- Una mujer que militaba en el Comité Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), que encabezaba la ecologista Berta Cáceres, asesinada el 3 de marzo pasado, fue hallada muerta con golpes en la cabeza, informó este viernes una fuente policial.

Se trata de Lesbia Yaneth Urquía, de 48 años, según dijo a los periodistas un oficial de la Policía Nacional en la ciudad de Marcala, departamento de La Paz, fronterizo con El Salvador, donde se registró el hecho.



El cuerpo sin vida de Urquía fue hallado el miércoles cerca de un basurero público de Marcala y personal del departamento de medicina forense recogió el cadáver.

Urquía habría salido de su casa el martes en bicicleta y, al no regresar, sus familiares comenzaron a buscarla, según la poca información que maneja la Policía Nacional.

El informe preliminar indica que Urquía habría muerto a causa de un trauma encéfalo craneal abierto, producido con un objeto cortante.

La víctima era propietaria de un pequeño supermercado y un modesto hotel, según versiones difundidas por la prensa local.

El pasado 3 de marzo fue asesinada la ecologistas y defensora de los Derechos Humanos Berta Cáceres en la ciudad de La Esperanza, en el occidente de Honduras, donde vivía.

Cáceres era la coordinadora general del COPINH y en relación con su muerte violenta hasta ahora han sido detenidos cinco hombres, que las autoridades suponen son los inductores y autores materiales del asesinato.

Cáceres se oponía a la construcción de proyectos hidroeléctricos en el occidente de Honduras porque en su opinión causaban daño a las comunidades indígenas y al ambiente natural del país en general.