Publicado: 29.12.2013 11:21 |Actualizado: 29.12.2013 11:21

Un atentado suicida deja 17 muertos en una estación de tren en Rusia

Ha ocurrido en la ciudad de Volgogrado y supone una seria advertencia al Kremlin con vistas a los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi.

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Un atentado cometido por una terrorista suicida se ha cobrado este domingo la vida de 17 personas en una estación de tren de la ciudad rusa de Volgogrado, lanzando una seria advertencia al Kremlin con vistas a los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi. Además, resultaron heridas más de treinta personas, nueve de ellas de gravedad, que hacían cola en la puerta del edificio de la estación de la antigua Stalingrado, por lo que no se descarta que el número de víctimas mortales aumente en las próximas horas.

La Policía rusa ha identificado a la miliciana Oksana Aslanova, perteneciente a un grupo armado de la república rusa de Daguestán, como la responsable del atentado suicida perpetrado este domingo en la estación de la ciudad de Volgogrado, que ha dejado también más de 30 heridos. Aslanova formaba parte del grupo denominado Viudas Negras, esposas de líderes milicianos del Cáucaso Norte fallecidos en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, informa La Voz de Rusia.

La terrorista ha sido identificada como Oksana Aslanova, perteneciente al grupo de las 'Viudas Negras'

Según fuentes de la cadena LifeNews, Aslanova había estado casada con dos de estos responsables, ambos muertos, y recibió entrenamiento en la colocación y uso de explosivos junto a Naida Asiyalova, quien el pasado mes de octubre se inmoló en otro atentado también perpetrado en Volgogrado que dejó al menos seis muertos y 30 heridos.

La explosión tuvo lugar en torno a las 12.45 hora local (08.45 GMT) cuando la terrorista se vio obligada a pasar por el detector de metales instalado a la entrada de la estación Volgogrado-1. "Al ver a agentes de la policía frente al detector de metales, la terrorista suicida detonó el explosivo sin llegar a entrar en el edificio de la estación", dijo Vladímir Markin, portavoz del Comité de Instrucción (CI) de Rusia, citado por las agencias locales. Según el CI, el equipo de seguridad instalado desde el atentado suicida contra el aeropuerto moscovita de Domodédovo en enero de 2011 impidió que la terrorista llegara a la sala central, lo que evitó que el número de muertos fuera aún mayor.

"Como resultado de la reacción de los policías que sospecharon de una mujer en la entrada de la estación de Volgogrado y de que uno de ellos se acercó a la supuesta suicida, ésta detonó el explosivo, lo que permitió salvar muchas vidas", añadió un portavoz del Ministerio del Interior. De hecho, uno de los policías que vigilaba que todos los viajeros pasaran por el detector murió como resultado de la explosión y otros seis agentes resultaron heridos. El artefacto explosivo tenía una potencia equivalente a 10 kilos de trilita, por lo que, según las fuerzas de seguridad, si la terrorista hubiera accedido a la estación podría haber causado una auténtica carnicería.

En esos momentos, la estación, que se encuentra situada frente a la histórica plaza donde tuvieron lugar algunos de los más sangrientos combates de la Segunda Guerra Mundial, acogía un gran número de viajeros, debido al retraso de tres trenes y a las próximas fiestas de Año Nuevo. El presidente ruso, Vladímir Putin, partidario de la mano dura con los terroristas, ordenó el envío de aviones para el traslado urgente de los heridos más graves a hospitales de Moscú. Tras unos momentos de confusión, tanto el CI como el Comité Nacional Antiterrorista no dudaron en calificar lo ocurrido de atentado suicida.

El líder de la guerrilla caucasiana tachó los Juegos de "bailes satánicos sobre los huesos de nuestros antepasados"

Volgogrado fue escenario el pasado 21 de octubre del atentado más grave ocurrido en Rusia en dos años y medio, cuando una terrorista suicida oriunda del Cáucaso mató a seis personas en un autobús. Las fuerzas de seguridad de la república norcaucásica de Daguestán, principal nido de terroristas desde la pacificación de la vecina Chechenia, ya han comenzado a comprobar quién abandonó su territorio en los últimos días. Las autoridades rusas temían un aumento de la actividad terrorista y guerrillera según se aproxima la inauguración el 7 de febrero próximo de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi (mar Negro).

Hace unos meses el líder de la guerrilla caucasiana, el chechén Doku Umárov, amenazó con abortar los Juegos blancos, que tachó de "bailes satánicos sobre los huesos de nuestros antepasados". "Como muyahidines estamos obligados a impedirlo por cualquier medio permitido por Alá", afirmó en un vídeo Umárov, dado por muerto en numerosas ocasiones. Las autoridades rusas decidieron reforzar las medidas de seguridad en Sochi tras el atentado perpetrado por dos hermanos chechenes en abril pasado durante el maratón de Boston, hecho que el ministro ruso de Deportes, Vitali Mutkó, calificó de "serio aviso" para Rusia.

Por ese motivo, Putin endureció recientemente las leyes antiterroristas con medidas como el aumento de las penas y la incautación de los bienes de las personas cercanas a los terroristas, y la obligación de los familiares de compensar al Estado por el daño material y moral causado por éstos.