Publicado: 03.12.2015 12:06 |Actualizado: 03.12.2015 12:06

Los autores de la matanza de San Bernardino lo planearon de antemano y dejaron bombas

El matrimonio dejó al bebé con la madre de uno de ellos en la cercana localidad de Redlands a primera hora de la mañana del miércoles.  

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La pareja detrás de la matanza de San Bernardino lo planeó de antemano y dejó bombas.- EUROPA PRESS

La pareja detrás de la matanza de San Bernardino lo planeó de antemano y dejó bombas.- EUROPA PRESS

CALIFORNIA.- El miércoles por la mañana Syed Rizwan Farook, de 28 años, y Tashfeen Malik, de 27, dejaron a su hija de 6 meses con la madre de Farook, diciendo que iban a una cita con el médico.

Para mediodía, según la Policía, la pareja había se había vestido con ropas de asalto y armado con fusiles e irrumpido en una fiesta a la que asistían empleados del condado de San Bernardino, matando a catorce personas e hiriendo a otras 17.



Antes del atardecer, después de un tiroteo con la Policía, ambos estaban muertos, dejando a una comunidad conmocionada con pocas pistas para poder entender los motivos de esta nueva matanza.

Syed Farook, nacido en Estados Unidos, trabajaba como especialista en salud medioambiental para el condando de San Bernardino, inspeccionando restaurantes por infracciones sanitarias, según las autoridades y una web sobre empleados públicos.

Como parte de su trabajo, también inspecionaba piscinas públicas en lugares como apartamentos o complejos para ancianos y clubes de campo. Estaba en este puesto desde el pasado julio. El miércoles, acudió a la fiesta anual que reunía a los empleados de su departamento, pero la abandonó, regresando alrededor de media hora después armado y junto con Malik.

Planeado de antemano

El jefe de la Policía de San Bernardino, Jarrod Burguan, ha señalado que el tiroteo estaba claramente planeado de antemano y que los sospechosos dejaron varios artefactos explosivos de fabricación casera en el lugar de la masacre.

"Estas personas vinieron preparadas para hacer lo que hicieron como si estuvieran de misión", ha comentado, precisando que "iban armados con armas largas, no con pistolas cortas".

Burguan ha dicho desconocer si Farook y Malik estaban casados, pero responsables del Consejo sobre Relaciones Americano-Islámicas (CAIR) que han estado en contacto con la familia han dicho que eran marido y mujer.

La pareja estaba casada desde hace dos años y tenían una niña de 6 meses, ha indicado a Reuters Hussam Ayloush, director ejecutivo de la sección en Los Ángeles de CAIR.

El matrimonio dejó al bebé con la madre de Farook en la cercana localidad de Redlands a primera hora de la mañana del miércoles, según Ayloush, en base a información que le ha trasladado el cuñado de Farook. Ambos le dijeron que iban a una cita con el médico para la mujer.

Burguan ha señalado que los investigadores de la Policía fueron a una casa en Redlands el miércoles por la tarde y vieron a la pareja salir en un todoterreno negro. A continuación, la Policía persiguió el vehículo hasta San Bernardino, donde se produjo un tiroteo en el que murieron Farook y Malik.

La familia de Farook era originaria del sur de Asia, mientras que Malik se cree que procedía de Pakistán y vivía en Arabia Saudí antes de llegar a Estados Unidos, según Ayloush. Farook tiene un hermano mayor, ha añadido, que sirvió en el Ejército estadounidense.

¿Pasado complicado?

Los registros públicos sugieren un posible pasado complicado en la vida de Farook. En 2006, Rafia Farook, quien sería la madre de Farook, solicitó el divorcio en un tribunal de Riverside de su marido, también llamado Syed Farook.

La mujer enumeró numerosos casos de abusos domésticos en su recurso y dijo que su marido "amenaza con suicidarse a diario". Durante un incidente, dijo en un documento remitido a un tribunal, que su hijo se interpuso entre ellos "para salvarme".

Por su parte SueAnn Chapman, cajera y camarera en China Doll Fast Food, un restaurante que Syed Farook inspeccionó hace unos meses en el marco de su trabajo, asegura que no vio nada inusual en él. "Era muy callado", comenta Chapman. "Comprobó la comida y dijo que estaba aquí porque alguien se había quejado (...) parecía completamente normal", añade.