Publicado: 02.10.2016 19:53 |Actualizado: 02.10.2016 23:48

La baja participación invalida el referéndum sobre la acogida de refugiados en Hungría

Solo votó el 43,3% del censo, cuando era necesario que lo hiciera el 50%. Eso sí, la inmensa mayoría de los que se acercaron a las urnas se pronunció a favor del no. Pese al fracaso de su desafío xenófobo, Viktor Orbán registrará una enmienda constitucional.

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El primer ministro húngaro, Viktor Orban, tras votar en Budapest. /  SZILARD KOSZTICSAK (EFE)

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, tras votar en Budapest. / SZILARD KOSZTICSAK (EFE)

BUDAPEST.- La nulidad del referendo sobre las cuotas de refugiados en la Unión Europea supone todo un revés para el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que ha prometido seguir su lucha contra la política migratoria europea. Tras meses de intensa campaña en los que vinculó a los refugiados con el terrorismo y la delincuencia, y pese a llamadas de última hora a la movilización, el plebiscito no alcanzó el cuórum necesario del 50% para ser válido.

Solo el 43,3% de los ciudadanos decidió acercarse a un colegio electoral y menos, un 39,9%, emitió un voto válido, por debajo del umbral requerido del 50%. De ese 39,9% que voto, la inmensa mayoría, el 98%, lo hizo a favor del no que promovía el Gobierno con una agresiva campaña.

Aunque tanto Orbán como responsables de su partido se esforzaron en resaltar la rotundidad del resultado, que la mayoría de los votantes se abstuviera tal como solicitó la oposición de izquierda supone un fracaso para el primer ministro.

Orbán, contrario a la reubicación de menos de 1.300 refugiados en su país, solicitó el no a la siguiente pregunta: "¿Quiere que la UE disponga, sin el consentimiento del Parlamento (de Hungría) sobre el asentamiento obligatorio de ciudadanos no húngaros en Hungría?".

Cuando esta mañana comenzó la consulta Orbán ya adelantó que "no importa la participación" y que lo que realmente interesa son los votos que le apoyan. El jefe del Gobierno consideró tras conocerse el escrutinio que el resultado era "magnífico" y prometió "registrar la voluntad de la gente" con una enmienda constitucional.

Por el momento se desconocen los detalles de esta propuesta, pero, según adelantó Orbán, la iniciativa legal se presentará en los próximos días. El primer ministro también prometió "seguir la lucha con Bruselas" que, asegura, aplica una política "ingenua" en relación con los refugiados.

La Comisión Europea ya había advertido que este plebiscito no modificaba ninguno de los compromisos asumidos por Hungría como Estado, aunque a buen seguro la nulidad de la consulta ha sido acogida con alivio en Bruselas.

El jefe del Gobierno húngaro se ha convertido en un referente para los críticos con las políticas migratorias europeas, pero el boicot por parte de la mayoría de los húngaros a su consulta puede afectar a su imagen.



La línea dura de Orban sobre la inmigración le ha dado un puesto de liderazgo entre los países del Grupo de Visegrado (República Checa, Polonia, Eslovaquia y Hungría), que se oponen al plan que obliga a todos los miembros de la UE a aceptar una parte proporcional de refugiados.

"Bruselas o Budapest fue la pregunta de hoy y hemos decidido Budapest", afirmó el primer ministro, agradeciendo el apoyo para sus "luchas" contra el sistema de reubicación. "La respuesta de la Unión Europea al éxodo moderno es el de reubicar de una manera obligatoria (a los refugiados)", añadió Orbán y recalcó que "los húngaros han rechazado esto".

La oposición demandó la dimisión de Orbán por el fracaso de una consulta en la que tanto capital político ha invertido. El partido de Orbán sólo pudo contar con el apoyo de la formación ultraderechista Movimiento por una Hungría Mejor (Jobbik), que llamó a sus partidarios a respaldar el no.

Aun así, el presidente del Jobbik, Gabor Vona, consideró que "Orbán, tal como hizo David Cameron (ex primer británico que renunció tras el referéndum del "Brexit"), debería dimitir". El referéndum y la campaña del Gobierno recibieron críticas en el interior y el exterior del país por criminalizar a los refugiados y relacionarlos con el terrorismo.

Según el sistema de cuotas de refugiados, Hungría, con 10 millones de habitantes, debía acoger a menos de 1.300 refugiados de los 160.000 que deben reubicarse en los 28 países de la UE.

Hace un año Hungría erigió vallas en sus fronteras meridionales para detener a los miles de refugiados que cruzaban su territorio en dirección al norte de Europa, y ha introducido leyes que castigan la entrada ilegal en el país con hasta 5 años de cárcel.