Publicado: 18.10.2016 23:35 |Actualizado: 19.10.2016 07:00

Bruselas ve multiplicarse los obstáculos en su camino a la aprobación del 'caballo de Troya' del TTIP

Los 28 decidirán este viernes el futuro del acuerdo de libre comercio entre la UE y Canadá, el CETA. 'Público' ha accedido a un documento que recoge las reservas de distintos estados, más allá de la oposición del Gobierno de la región belga de Valonia

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Salón de Plenos del Parlamento de Valonia (B´legioca) durante el debate sobre el CETA, el acuerdo comercial entre la UE y Canadá. REUTERS/Francois Lenoir

Salón de Plenos del Parlamento de Valonia (Bélgica) durante el debate sobre el CETA, el acuerdo comercial entre la UE y Canadá. REUTERS/Francois Lenoir

MADRID.- Con el TTIP casi en soporte vital, Bruselas esperaba dar un nuevo impulso este martes a su homólogo canadiense, el CETA, pero la resistencia a todas las presiones de la región belga de Valonia, contraria a su firma, ha frustrado sus planes, al menos temporalmente. Y, en mayor o menor medida, otros seis estados planteaban al arranque de la semana objeciones o condiciones al polémico tratado, y este martes sólo dos se habían descolgado de esta lista.

Los 28 han aplazado la decisión sobre la firma del acuerdo de libre comercio con Canadá hasta el viernes, cuando deberán aclarar si finalmente se puede celebrar la cumbre bilateral con Ottawa del próximo 27 de octubre, en la que ambas partes esperaban sellar el acuerdo. Posteriormente debería ser sometido a votación por el Parlamento Europeo, para después recibir el visto bueno de los 28, pero en esta fase ya estaría parcialmente en vigor y sería muy difícil de derogar.



'Público' ha accedido a parte de las conversaciones mantenidas en la reunión del Coreper (el comité de los representantes permanentes de los estados ante el Consejo de la UE). En ellas queda patente que, lejos de menguar, los obstáculos en el camino hacia la aprobación del 'Comprehensive Economic and Trade Agreement' (CETA) se multiplican, y a pesar del apoyo absoluto de gobiernos como el que preside en funciones Mariano Rajoy, el acuerdo con Canadá podría llegar a quedarse en agua de borrajas.

Valonia aguanta la presión

Paul Magnette, ministro presidente de la región belga de Valonia aclaraba a última hora de este miércoles que su Gobierno no podrá dar una nueva respuesta al CETA en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebra entre el jueves y el viernes. “Nuestro proceso democrático es incompatible con el calendario impuesto”, sostenía en un mensaje publicado en la red social Twitter.

Tom Kucharz, miembro de Ecologistas en Acción y portavoz de la Campaña estatal contra el CETA y otros acuerdos comerciales denuncia a este diario que los estados favorables al tratado y el Ejecutivo comunitario están ejerciendo presión sobre aquellos que se oponen. “Ahora mismo hay presiones y chantajes por parte de la Comisión Europea y de la presidencia del Consejo que son antidemocráticos y absolutamente inaceptables”, afirma.

“No es cierto que el Gobierno de Valonia esté aislado; los parlamentos y gobiernos de las cuatro regiones de Bélgica han aprobado resoluciones para poner condiciones a la aprobación bastante similares, y no se han cumplido. Como la Comisión Europea rechaza la renegociación del CETA las regiones Bruselas-Valonia y Valonia han aprobado resoluciones aun mas estrictas no autorizando al Gobierno belga a firmar”, matiza.

El Constitucional alemán entra en escena

El pasado jueves el Tribunal Constitucional de Alemania desestimó un recurso contra la firma del CETA presentado por el partido Die Linke y distintas organizaciones contrarias al acuerdo. El Gobierno de Angela Merkel está ahora legitimado para firmar el tratado, pero debe hacer respetar las condiciones impuestas por el Constitucional, entre ellas que el resto de estados miembros le aseguren que podrá abandonar unilateralmente el acuerdo una vez haya entrado en vigor.

Además, el alto tribunal no considera que puedan empezar a funcionar las cláusulas que afectan a las competencias exclusivas de los estados hasta que no sea refrendado por los parlamentos de los estados miembros, lo que veta la activación de los tribunales de arbitraje privados que blindan a las multinacionales inversoras.

Kucharz añade otra clave: “El Gobierno de Angela Merkel sólo podría firmar el CETA si estuviera garantizado que el Consejo de la UE tuviera que aprobar por unanimidad las decisiones de la “Comisión Mixta”, un órgano de nueva creación mediante el tratado que tendría enormes poderes, funciones y posibilidades de interpretar el acuerdo”, explica. “Cumplir las condiciones del Constitucional alemán será mucho más complejo de lo que esperaba la Comisión”, sentencia.

Bulgaria y Rumanía, contra la exigencia de visados

Y, mientras Bulgaria y Rumanía reclaman el levantamiento de la exigencia de visados para sus nacionales cuando viajen a Canadá, Austria y Eslovenia ya habrían visto satisfechas sus preocupaciones iniciales, según fuentes europeas citadas por distintas agencias este martes.

En la lista de países que habían expresado sus reservas en el Coreper de este lunes figuraban Bulgaria, Rumanía, Austria, Polonia, Suecia, además de Bélgica (aparentemente el representante de Alemania habría dado el visto bueno al CETA sin explicitar todos los vetos del Constitucional, según el documento).

Con la vista puesta en la cumbre de este viernes, en la que previsiblemente se decidirá el futuro del polémico acuerdo comercial, desde la Campaña contra TTIP, CETA y TiSA (acuerdo de servicios entre 50 países) celebran la decisión de aplazar esta votación, que consideran “una bofetada en la cara de las políticas opacas y antisociales de la Comisión Europea y del Consejo de la UE”

“Aun no se ha ganado esta batalla, que será larga, y tenemos que seguir movilizándonos y presionar al Parlamento y al Gobierno valón para mantenerse fuerte en su rechazo al CETA, ahora más que nunca”, advierte Kucharz. También alerta de que “el chantaje” y la presión de estas instituciones sobre el Gobierno de Valonia “es similar a lo que se hizo a Alexis Tsipras en Grecia, es antidemocrático e inaceptable”.