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Cientos de egipcios llenan los bancos tras su reapertura

Las entidades abren tras más de diez días de crisis. Las protestas cuestan a Egipto 230 millones de euros al día

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'Esto es demasiado', decía suspirando Ahmed. Se acababa de unir a la cola del banco HSBC en la calle Rashdan, situada en el barrio de Dokki, un vecindario cairota de clase media venido a menos que ha visto cómo sus habitantes perdían su poder adquisitivo en los últimos 20 años.

Ahmed, estudiante de economía de 21 años, tenía mucha prisa. 'Mañana, a las cuatro, tomo un avión para ir a ver a mi novia a Turquía y necesito el dinero'. Delante de él tenía a unas 80 personas que increpaban a los miembros de seguridad de la entidad financiera para que aceleraran el proceso de entrada. Quedaba una hora para cerrar y la cola no avanzaba. Los miembros de seguridad del banco intentaban aplacar la ansiedad general.

'Me voy a ver a mi novia a Turquía y necesito dinero', suspira un cliente

Ayer fue el primer día que los bancos egipcios abrieron desde el pasado 27 de enero. Para complicar las cosas, los bancos aplicaron ayer los horarios del mes de Ramadán, de 10 a 13.30 horas, en lugar del habitual en Egipto, de 9 a 17 horas. Ayer abrieron en todo el país 341 oficinas, de las cuales 152 lo hicieron en El Cairo. Para intentar evitar la fuga de divisas, las autoridades egipcias establecieron un límite máximo de retirada de efectivo: 50.000 libras egipcias (unos 6.290 euros).

Aunque los cajeros automáticos han estado operativos los últimos días, en Egipto no hay cultura bancaria. Sólo el 10% de sus 86 millones de habitantes tiene abierta una cuenta. 'No me gusta la tarjeta, prefiero pagar siempre en efectivo', decía Ahmed que quería retirar 800 libras, el equivalente a 100 euros.

La prensa oficial exagera los problemas de los empresarios

El problema de Sunisi era otro. Este sexagenario cairota necesitaba hacer una transferencia entre dos cuentas, pero la multitud que se agolpaba ante las oficinas del Banco Nacional de Egipto no le dejaba avanzar. 'Están todos muy nerviosos. En el banco se han quedado sin dinero en efectivo y no les pueden atender', decía Sunisi ante la entidad situada en la calle Amin. No había ninguna cola, era una bola de gente que con un papel en la mano a modo de turno exigía su entrada en el banco.

La mayoría de los egipcios no ha podido cobrar hasta ayer sus salarios y sus pensiones del último mes. La prensa oficial exageraba hasta la histeria en los últimos días los problemas económicos de los empresarios egipcios para hacer frente a sus pagos y afrontar las deudas con sus proveedores. Lo cierto es que sí se ha experimentado un aumento en los precios, pero no ha habido un problema grave de abastecimiento.

En los hoteles el problema es mayor. No hay turistas. 'Hace dos semanas teníamos el hotel lleno, ahora sólo tenemos periodistas', afirmaban desde la administración del Hotel Safir. Otros directamente han cerrado y trasladado a sus pocos clientes a otros hoteles.

Las principales fábricas de las grandes ciudades siguen cerradas

Con la vuelta de los bancos coincidió la apertura de la mayoría de pequeños y medianos comercios. Las calles de El Cairo recuperaron ayer su pulso y sus atascos. Las cadenas de comida rápida y los concesionarios de coches retiraron ayer la pintura y los cartones con los que habían intentado proteger sus escaparates la pasada semana. Pero las principales fábricas de las ciudades más importantes del país seguían ayer cerradas.

El Gobierno egipcio ha insistido durante los últimos días en la importancia de reactivar la economía. Según las estimaciones de Crédit Agricole, la paralización del país derivada de las protestas está suponiendo una pérdida de 230 millones de euros al día para Egipto. En el informe del banco francés también se rebaja la previsión de crecimiento para 2011 del 5,3% al 3,7%.

La Bolsa egipcia seguirá cerrada hasta nueva orden. Alí llegó tarde al cierre del banco HSBC. 'Vengo a cobrar mi sueldo, pero me tendré que esperar a mañana', decía tranquilo.