Publicado: 08.10.2015 09:10 |Actualizado: 08.10.2015 09:13

Clinton se opone a Obama y rechaza el pacto comercial del Pacífico

La precandidata demócrata considera que el acuerdo no satisface las expectativas creadas para mejorar los salarios o la seguridad nacional de EEUU. El tratado es uno de los grandes objetivos del presidente estadounidense para minimizar la influencia de China

Publicidad
Media: 1
Votos: 1
Comentarios:
Hillary Clinton, durante un acto de campaña en Muscatine. - REUTERS

Hillary Clinton, durante un acto de campaña en Muscatine. - REUTERS

WASHINGTON.- Hillary Clinton ha manifestado su rechazo a uno de los planes estratégicos del presidente Barack Obama para concentrarse en Asia. La precandidata demócrata a la Presidencia de Estados Unidos se ha opuesto al Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, en inglés) alcanzado por EEUU con otros once países de la cuenca del Pacífico hace apenas unos días. 

"Lo que sé es que a partir de hoy no estoy a favor de lo que he podido saber sobre el tratado", afirmó Clinton durante una entrevista para la cadena PBS.. "He dicho desde el principio que tenía que ser un acuerdo comercial que cree buenos empleos en Estados Unidos, aumente los salarios y mejore nuestra seguridad nacional y sigo creyendo que ese es el listón que tenemos que cumplir", dijo la ex secretaria de Estado. "No creo que vaya a satisfacer el listón que he puesto", añadió más tarde en referencia al contenido del acuerdo comercial, en el que están involucrados, entre otros, países como Japón, Chile, Perú y México.



La postura de Clinton supone un nuevo giro de la demócrata hacia la izquierda y otro desacuerdo con el Gobierno de Obama, del que formó parte como secretaria de Estado durante su primera legislatura (2009-2013), cuando las negociaciones sobre el TPP ya estaban en marcha.

Desde que los contenidos del tratado fueran cerrados este lunes en Atlanta (EEUU), el mandatario ha iniciado una campaña para lograr el consentimiento del Congreso, que tiene 90 días hábiles para su consideración, pero donde encontrará la oposición de algunos legisladores de su partido, el demócrata. El TPP, que aún debe ser aprobado en los parlamentos de los 12 países firmantes para entrar en vigor, es un elemento clave de la política exterior de Obama, uno de cuyos objetivos es priorizar la relación con la región de Asia-Pacífico para hacer frente a la influencia de China como uno de sus hitos que deje como legado al culminar su mandato.

Los defensores del TPP, entre ellos la mayoría republicana que controla el Congreso, argumentan que este acuerdo abre nuevos mercados a los productos estadounidenses y eso repercutirá favorablemente en los trabajadores del país. Sus detractores, por contra, argumentan que el TPP generará pérdidas de empleos en EEUU en beneficio de países con salarios más bajos.

Cuando entre en vigor, el TPP, que abarca un 40% de la economía mundial, eliminará las tarifas para la importación de vehículos extranjeros si al menos un 45% está producido en los países de la región, además de liberalizar parte de los sectores agrícolas de naciones altamente proteccionistas como Japón o Canadá. Los últimos obstáculos de las negociaciones, iniciadas en 2008, versaban sobre el acceso a los mercados de productos lácteos y la nueva generación de biomedicinas. Las cuotas agrícolas, la automoción, las leyes de propiedad intelectual y los plazos de patentes farmacéuticas fueron algunas de las áreas más problemáticas durante las negociaciones.

Las críticas de Clinton llegan en un momento en el que la precandidata busca consolidar su respaldo antes del primer debate por la carrera presidencial demócrata la próxima semana. Su ventaja en los sondeos de opinión entre los votantes demócratas ha disminuido en medio de una controversia sobre su uso de un servidor de correos electrónicos privado mientras fue secretaria de Estado, generado especulaciones sobre que el vicepresidente Joe Biden podría entrar a la carrera. Muchos demócratas, incluidos grupos laborales que Clinton busca que la respalden, temen que el pacto comercial cueste empleos en el sector manufacturero estadounidense o que debilite las leyes medioambientales.