Publicado: 11.12.2015 00:34 |Actualizado: 11.12.2015 11:32

La cumbre del clima avanza hacia un acuerdo de mínimos

El último borrador del acuerdo echa por tierra la “descarbonización” y no se marca porcentajes claros de reducción de emisiones para 2050. La presentación del proyecto de acuerdo global de lucha contra el cambio climático se retrasa al sábado por la mañana.

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Activistas contra la pobreza se disfrazan de representantes políticos como el presidente de Estados Unidos Barack Obama, el presidente de China, Xi Jinping , el presidente francés, Francois Hollande , el primer ministro de la India Narendra Modi, la canci

Activistas contra la pobreza se disfrazan de representantes políticos en el contexto de la Cumbre del Clima (COP21) en Le Bourget, cerca de París. REUTERS / Jacky Naegelen

PARÍS. -Parece que habrá acuerdo, pero bastante alejado de las ambiciosas expectativas con que llegaron a París los líderes políticos en el primer día de la cumbre. El presidente de la COP21, Laurent Fabius, ha presentado el jueves por la noche, tras horas de retraso y cientos de especulaciones, un nuevo borrador del texto que, en teoría, debe sentar las bases para un pacto global contra el cambio climático.

Ante la tensión que rodea las negociaciones cerca ya de la fecha final y la dificultad para ponerse de acuerdo, Francia ha publicado un borrador que elimina gran parte de las cuestiones que hasta ahora estaban en duda y perfila ya por dónde irán las líneas clave del acuerdo. No obstante, todavía ha de ser revisado y discutido por los diferentes grupos, que pueden presentar quejas. “Estamos extremadamente cerca de un acuerdo”, ha dicho Fabius, que ha emplazado a los negociadores a tener listo un texto definitivo este viernes. Sin embargo, no será hasta sábado por la mañana cuando sea presentado el proyecto de acuerdo global de lucha contra el cambio climático.



Como habían exigido algunas de las potencias petroleras, el texto ha eliminado por completo el término “descarbonización”, que exigía dejar atrás la quema de combustibles fósiles, vital para la economía de países como Arabia Saudí. En su lugar, se habla de alcanzar la “neutralidad en las emisiones de gases de efecto invernadero” hacia la mitad de siglo.

Además, ha desaparecido la referencia a fijarse un porcentaje claro de reducción de emisiones para 2050, y se habla en cambio de “poner pico a las emisiones tan pronto como sea posible”. Aunque alude a que estos objetivos irán en la línea de lo recomendado por los científicos para evitar las peores consecuencias del cambio climático, el texto cita también que se hará en un contexto de “desarrollo sostenible” y “erradicación de la pobreza”, que en realidad tolera que los países se puedan acoger a motivos económicos para no ser más ambiciosos en sus compromisos.

El texto propone como objetivo a largo plazo (2100) limitar la subida de la temperatura global a 2 grados sobre los niveles preindustriales y se marca hacer un esfuerzo para intentar que no aumente más de 1,5 grados. No obstante, muchos de los países más vulnerables habían pedido que esta última cifra marcara el objetivo principal.

Aunque sí establece que las revisiones de los compromisos de reducción de emisiones presentados por los países se hagan cada cinco años, la primera revisión oficial del acuerdo no se producirá hasta 2023, por lo que restan casi 8 años sin que los estados tengan que replantearse nuevas metas.

“El texto pone en grave riesgo la lucha contra el cambio climático porque no crea mecanismos objetivos de reducción de emisiones, pudiendo ser fácilmente trampeado”, ha valorado Javier Andaluz, miembro de Ecologistas en Acción. “Me parece indignante, se ha claudicado ante el cambio climático y se cede claramente a los intereses de los países petroleros”, ha añadido Alejandro González, de Amigos de la Tierra.

No obstante, hay otras cuestiones en las que sí se han constatado avances significativos, sobre todo en el capítulo que alude a la financiación que ayude a los países más vulnerables a mitigar y adaptarse al cambio climático. Hasta ahora se había aprobado un Fondo Verde de 100.000 millones anuales de dólares a partir de 2020. El nuevo texto se compromete a que esa misma cuantía se mantenga durante posteriores años y abre la puerta incluso a aumentarla.

“Es mejor que el borrador anterior, aunque si queremos que sea aceptable aún queda mucho por presionar”, ha dicho Florent Marcellesi, portavoz de Equo en el Parlamento Europeo.