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"Se lo dedico a las almas perdidas de Tiananmen"

La silla vacía que debía ocupar el galardonado preside la ceremonia de entrega

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Por primera vez desde que en 1936 la Alemania nazi impidiera al pacifista Carl von Ossietzky acudir a recibir el Premio Nobel de la Paz, ni siquiera un allegado del premiado pudo hoy recibir el galardón. Su silla permaneció vacía en Oslo. El asiento en el que debía sentarse el disidente chino Liu Xiaobo lo ocupaban la medalla y el diploma acreditativo del premio.

El presidente del Comité del Premio Nobel, Thorbjorn Jagland pidió la liberación inmediata de Liu. 'No ha hecho nada malo', afirmó provocando que los 1.570 asistentes se levantaran para aplaudir.

Jagland alabó el extraordinario logro chino de sacar a millones de personas de la pobreza, pero aconsejó a China que en su nuevo estatus de potencia mundial 'debe aceptar las críticas de forma positiva'.

El Ministerio de Exteriores de China condenó hoy la ceremonia de entrega y la calificó de farsa política. 'Nos oponemos frontalmente a que cualquier país o persona use el Premio Nobel de la Paz para interferir en los asuntos internos de China o inmiscuirse en la soberanía china', dice el comunicado difundido hoy por el ministerio chino.

Durante la ceremonia, la actriz noruega Liv Ullmann leyó el alegato que Liu presentó durante su juicio en diciembre de 2009 con el título No tengo enemigos (ver más abajo).

El presidente del comité comparó el enfado chino por el galardón al que expresaron en el pasado otros gobiernos cuando se premió a disidentes como el arzobispo surafricano Desmond Tutu y la líder prodemocrática birmana Aung San Suu Kyi. 'Podemos decir que Liu nos recuerda a Nelson Mandela', afirmó Jagland, quien anunció que Liu pudo comunicarle a su esposa que deseaba dedicar el premio 'a las almas perdidas del 4 de junio' de 1989, fecha de la matanza de estudiantes en la plaza de Tiananmen. 'Es un placer para nosotros cumplir su deseo', subrayó Jagland.

A la ceremonia de Oslo acudieron delegaciones de 48 países. Otros 16 estados declinaron la invitación, incluidos Rusia, Arabia Saudí, Marruecos, Cuba, Egipto y Pakistán.

Jagland recordó que en 2003, en la entrega del Premio Nobel de la Paz a la activista opositora Shirin Ebadi, además de asistir la propia premiada, también acudió el embajador de Irán en Noruega.

Serbia, que mantiene unas buenas relaciones con Pekín y que había anunciado que no asistiría, decidió acudir finalmente a la ceremonia tras las presiones recibidas por la UE, con la que negocia las condiciones para su adhesión.

Tras la ceremonia en el Ayuntamiento de Oslo, un grupo de disidentes chinos subió al estrado para fotografiarse junto al retrato de Liu que colgaba en la pared.

El premio Nobel de la Paz del año pasado, el presidente de EEUU, Barack Obama, se lamentó hoy de que ni Liu ni su mujer, Liu Xia, pudieran asistir a la ceremonia: 'Los valores que representa son universales, su lucha es pacífica y debería ser liberado tan pronto como sea posible. Liu Xiaobo es mucho más merecedor de este premio de lo que lo fui yo'.

'Liu está encarcelado por expresar pacíficamente sus puntos de vista sobre las reformas políticas en China. Reitero mi llamamiento para su liberación inmediata', declaró la jefa de política exterior de la UE, Catherine Ashton.