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Dilma se compromete a no reformar la Ley del Aborto

El PT intenta calmar a los sectores religiosos con un mensaje para las iglesias

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El debate sobre la Ley del Aborto está tomando cada vez más protagonismo en la campaña electoral en Brasil. Dilma Rousseff, la elegida de Luiz Inácio Lula da Silva para sucederle en la presidencia, se ha visto cercada por la presión de ciertos sectores religiosos, una presión amplificada por el candidato conservador, José Serra, y la prensa conservadora.

Para contener la posible fuga de votos, el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) acaba de hacer pública una carta, que será distribuida en las iglesias y difundida en internet, en la que Dilma aclara que, si es electa, no enviará al Congreso ningún proyecto para modificar la actual ley, que prohíbe el aborto excepto en caso de violación o de riesgo para la vida de la madre. En su carta, Dilma se declara 'en defensa de la vida y de los valores de la familia' y promete que no promoverá 'ninguna iniciativa contra la familia'.

La ley sólo permite el aborto en caso de violación o riesgo para la madre

La carta menciona el tercer Plan Nacional de Derechos Humanos, lanzado en diciembre de 2009, que acabó por excluir una propuesta para despenalizar el aborto ante las protestas de la Iglesia. El Plan defendía también legalizar la prostitución y cubrir las operaciones de cambio de sexo. Dilma dice ahora que se trata de 'una amplia carta de intenciones' y que está siendo revisado.

La candidata petista pretende así 'detener la sórdida campaña de calumnias' orquestada en su contra en la web. Entre otras cosas, se difundió la falsa anécdota de que Dilma había dicho que 'ni Jesucristo evitará' que gane la elección, y la esposa de José Serra, Mônica, declaró que Dilma está 'a favor de la muerte de niños'.

Algunos líderes evangelistas han pedido el voto contra Dilma

Rousseff ha sido criticada por su ambigüedad sobre el tema. En 2007 afirmó que 'es un absurdo' que no se despenalice el aborto, pero, ya en campaña, se declaró 'personalmente en contra'. Por su parte, Serra llegó a afirmar que despenalizar el aborto podría llevar a 'una verdadera carnicería' en el país, mientras que Marina Silva, conocida por su fe evangélica, aseguró que promovería un plebiscito sobre el tema. Sabe que no lo perdería. Según el último estudio de Datafolha, alrededor de un 68% de los brasileños se opone a cambiar la actual ley, que se encuentra entre las más restrictivas del mundo.

Tras las elecciones del 3 de octubre, la bancada evangélica, que tiene como banderas el rechazo al aborto y al matrimonio gay, alcanza 63 escaños en Congreso.

Los protestantes religión que, para 2020, será la mayoritaria en Brasil son más propensos a seguir las directrices de sus líderes religiosos, y algunos de ellos han pedido públicamente el voto contra Dilma. No es una posición unánime: la Convención Nacional de Asambleas de Dios, que representa al 50% de las iglesias evangélicas de Brasil, divulgó una carta de apoyo 'total e irreversible' a la candidata petista. 'Defender la vida implica también ofrecer salud, educación y condiciones para una vida digna', afirmó el obispo de Rio Grande do Sul, José Mário Stroeher.

Según los cálculos del Sistema Único de Salud (SUS), cerca de un millón de abortos inseguros son realizados cada año en Brasil y una de cada cinco mujeres han recurrido a él alguna vez en su vida. La mayoría de ellas es mayor de edad, casada y religiosa.