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El entendimiento entre China y la UE, lastrado por la sumisión europea a EEUU

La UE reclama a China un reequilibrio en las relaciones comerciales, pero no parece dispuesta a dejar un alineamiento con EEUU en Asia que preocupa mucho a Pekín.

El presidente chino, Xi Jinping (centro), posa para una fotografía con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel (i), y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (d), durante su reunión al margen de la 24ª Cumbre China-UE, en La P
El presidente chino, Xi Jinping posa para una fotografía con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a 7 de diciembre de 2023. - EFE

La cumbre entre la Unión Europea y China celebrada esta semana en Pekín se ha saldado con una apuesta por la colaboración, pero sin apenas compromisos. Bruselas y Pekín son conscientes de la profunda brecha que los separa en su concepción geopolítica y económica, con el bloque europeo subordinado a los intereses de Estados Unidos en la región de Asia Pacífico.

Ha sido la primera cumbre entre China y la UE desde 2019, tras el deterioro en las relaciones por la pandemia de covid y el confinamiento drástico chino. La guerra de Ucrania, que no derivó en el alejamiento chino de Rusia, sino más bien todo lo contrario, tampoco ayudó a los encuentros y estancó las relaciones diplomáticas al
más alto nivel entre Pekín y Bruselas.

"Rivales sistémicos"

Pero aunque ha habido un acercamiento en esta cumbre, las respectivas posiciones estratégicas aún permanecen lejanas. China es una superpotencia emergente, que ya hace gala de su creciente influencia en todo el mundo y en especial en el llamado Sur Global, y la Unión Europea tiene una importante voz cantante en el ámbito económico internacional, pero su eco sigue opacado por Estados Unidos.

Es en este país donde se origina esa calificación de "rival sistémico" sobre China que también ha adoptado la UE, a caballo de las políticas exteriores de Washington en buena parte del mundo.

La balanza comercial entre China y la UE es favorable al gigante asiático en 400.000 millones de euros

Las diferencias son, efectivamente, notables en el ámbito económico y esta cumbre ha servido para recordarlas. La balanza comercial entre China y la UE es favorable al gigante asiático en 400.000 millones de euros, un volumen calificado como "insostenible" por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presente en Pekín.

El alto representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, indicó a su vez que habrá que estudiar cuáles son las causas de la sobrecapacidad industrial china. Borrell echó balones fuera y no mencionó los posibles errores en competitividad o fallos de la productividad europea tras ese desfase.

Las perspectivas para un cambio en esa tendencia no son buenas para Europa. El pasado noviembre, las exportaciones chinas crecieron por primera vez en seis meses. Ello implica que las fábricas de China están atrayendo compradores con precios más bajos que permiten superar la prolongada caída de la demanda.

Por eso en Pekín, tanto Von der Leyen como el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, han pedido más acceso al mercado chino y la mejora de condiciones para los inversores de la UE.

El doble rasero europeo

Pero mientras los europeos piden a China que reduzca sus obstáculos a la importación de bienes desde el viejo continente, paradójicamente los gobiernos de la UE aceptan las sanciones estadounidenses a la exportación de componentes de altas tecnologías a China.

Asia es actualmente el escenario de una creciente carrera armamentística

En vísperas de la cumbre, el portavoz de Exteriores chino, Wang Wenbin, fue al grano: "Si la UE, por un lado, impone duras restricciones a las exportaciones de alta tecnología y, por el otro, espera aumentar drásticamente las exportaciones a China, me temo que eso no tiene sentido".

Washington no duda en subrayar una y otra vez que Pekín es su principal contrincante global y un desafío mayor, en todos los ámbitos, que Moscú.

Los semiconductores de última generación son un elemento del mayor potencial estratégico, susceptibles de ser empleados en la fabricación de bienes de consumo electrónicos, pero también de ser incorporados a la producción de armamento avanzado.

Y Asia es actualmente el escenario de una creciente carrera armamentística después de que Estados Unidos cerrara filas de manera abierta con la isla de Taiwán y los potenciales rivales de China en Extremo Oriente, es decir, Corea del Sur y Japón.

Sobre Taiwán, las autoridades de la UE se mostraron dialogantes en esta cumbre de Pekín y, aunque recordaron que Bruselas rechaza "cualquier intento unilateral de cambiar el statu quo en la isla mediante la fuerza o la coerción", en referencia a una eventual invasión china de la isla, sin embargo, reconocieron el principio de una sola China.

Los coches eléctricos chinos no gustan a la UE

Otro punto de fricción está en la producción de automóviles eléctricos, con grandes subvenciones en el caso chino que reducen sus costos de producción y comercialización, poniendo en jaque a la industria europea del sector.

En esta cumbre los chinos han dicho que no se trata de un problema de
subvencionar o no los vehículos eléctricos, sino que el peso de esta industria yace en la "innovación". Es decir, China resalta su capacidad para producir mejores automóviles y más baratos.

Hay voces que destacan que el problema del comercio europeo está relacionado con las normativas coercitivas de la UE

No son ya pocas las voces que en Europa destacan que el problema del comercio europeo no yace en las barreras que pueda imponer China y que son contestadas con las correspondientes normativas coercitivas de la UE. Más bien sería preciso reconducir toda la estrategia europea para equilibrar la competitividad y la cooperación, y así garantizar el acceso al mercado chino.

Precisamente, en su reunión con Von der Leyen y Michel, el presidente chino, Xi Jinping, insistió en que China y la Unión Europea "no deberían verse como rivales, ni reducir la cooperación por la competición".

Xi defendió una relación de "socios" entre europeos y chinos, con un múltiple objetivo: el consenso estratégico, el fortalecimiento de la confianza política, la búsqueda de puntos de interés común y la colaboración en estos ámbitos.

Von der Leyen y Xi coincidieron en la necesidad de buscar espacios de diálogo en el escenario internacional. Mientras la presidenta de la CE hablaba de "intereses económicos y geopolíticos comunes", el mandatario chino subrayaba que tanto China como la UE, desde su coincidencia como "fuerzas que impulsan la multipolarización y la globalización", deben "proporcionar más estabilidad y liderazgo al mundo".

El mensaje de Xi era claro: China y Europa deben apostar por un mundo multipolar, visión muy contraria al hegemonismo planteado por Estados Unidos y aplaudido por los estrategas europeos partidarios de extender a Asia la política de bloques que aún encarna su asociación militar regional, es decir, la OTAN.

La espina rusa clavada en las relaciones UE-China

En las últimas dos reuniones anuales de la Alianza Atlántica, en Madrid, en 2022, y en Vilna, en 2023, la OTAN reconoció a Rusia como una amenaza directa y a China como un "desafío" que podría derivar en amenaza, dados sus lazos con Moscú.

Es en las relaciones con Rusia donde los planteamientos europeos y chinos tienen algunas de sus mayores divergencias. China no solo no se ha sumado a las sanciones contra Moscú por la invasión de Ucrania en febrero de 2022, sino que ha evitado condenar al Kremlin por ese ataque.

China defiende "un alto el fuego inmediato" entre Rusia y Ucrania, pero manifestó su comprensión ante el Kremlin

Para disgusto de Pekín, Bruselas ha evitado pronunciarse en contra de las acusaciones vertidas por Washington contra China por su presunta intención de entregar a Rusia material bélico o susceptible de ser empleado en la guerra.

Ninguna de estas acusaciones ha sido probada y parecen obedecer más bien a la propaganda antichina desplegada por Washington. En la cumbre de Pekín, Von der Leyen calificó el apoyo europeo y estadounidense con armas al ejército ucraniano para luchar contra Rusia como una "cuestión existencial para la UE". La presidenta de la CE reiteró a China que haga más por la paz.

El Gobierno chino respondió que China defiende "un alto el fuego inmediato" entre Rusia y Ucrania, pero manifestó su comprensión ante el Kremlin y la defensa de los intereses nacionales rusos.

Rusia no es solo un aliado de China en la esfera de la seguridad euroasiática. Su condición de socio privilegiado en el ámbito energético y del transporte hacen imposible cualquier alineamiento con la condena europea sin paliativos al gobierno del presidente Vladímir Putin.

La Nueva Ruta de la Seda y los recelos europeos

Con su extensión a lo largo de Asia y Europa, la Federación Rusa es un pivote clave en la Iniciativa china de la Franja y la Ruta de China (BRI, según sus siglas en inglés), más conocida como la Nueva Ruta de la Seda.

Tanto EEUU como la UE han criticado la nueva Ruta de la Seda como estrategia de China para propulsar su influencia

Estados Unidos ha hecho todo lo posible para desbaratar este macroproyecto chino destinado a enlazar Asia y Europa y que aglutina los esfuerzos de 150 países en todo el mundo. La Nueva Ruta de la Seda, puesta en marcha en 2013, incluye el desarrollo energético, de las infraestructuras de transporte y el comercio asiático, el Asia Central exsoviética, Rusia y el continente europeo, con ramales en África,
Oceanía y América Latina.

Un golpe inesperado a la Nueva Ruta de la Seda china llegó en el curso de esta cumbre de Pekín. Italia, el único país del G7 que formaba parte del proyecto, anunció su salida de la BRI.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha aducido que este proyecto no responde a los intereses nacionales de su país, pero la decisión es, de facto, una victoria de Bruselas sobre Roma, que anunció su unión a la BRI en 2019 sin contar con la UE.

Tanto EEUU como la UE han criticado la nueva Ruta de la Seda como parte de una estrategia de China para propulsar su influencia económica y política a nivel mundial.

Los defensores de la nueva Ruta de la Seda señalan, sin embargo, que si existe hoy día un marco en el que se pueden desarrollar la colaboración entre Occidente y Oriente, ese es el que ofrece la BRI, con su capacidad para transformar las tensiones geopolíticas en cooperación económica.

La cumbre de Pekín, sin embargo, no evidenció ningún interés europeo en el proyecto, sino más bien lo contrario, como indica el revés italiano. Los tentáculos ideológicos de Washington, que ha convencido a Bruselas de reducir al máximo la dependencia de China en sectores estratégicos, parecen apuntarse así una victoria en su "rivalidad sistémica" con Pekín.

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