Publicado: 06.01.2012 08:00 |Actualizado: 06.01.2012 08:00

El 'exilio' vuelve por Navidad

Los cubanos en EEUU son "refugiados políticos", los únicos que pasan las vacaciones en el país que los persigue

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Alrededor de 400.000 emigrados cubanos llegaron en 2011 a la isla, convirtiéndose en el segundo grupo de visitantes, tras el millón de turistas canadienses. Los viajes se dispararon apenas el presidente Obama eliminó las restricciones, pese a los esfuerzos de los políticos de Miami por reimplantar la prohibición. Las reformas en marcha en Cuba y la nueva ley migratoria que se debate facilitan aún más las visitas de la comunidad de emigrados.

Este mes se disparó el número de vuelos desde EEUU, país donde radica la mayor comunidad, con 1.200.000 emigrados cubanos. El miércoles 21 de diciembre, por ejemplo, llegaron nueve vuelos con alrededor de 2.000 pasajeros, uno de Los Ángeles, otro de Atlanta y siete desde Miami. Algunos de estos chárter se ven obligados a fletar un avión extra de carga para traer las maletas con los regalos. La terminal que recibe los vuelos es por estos días un verdadero hormiguero, en total esperan que 50.000 emigrados pasen las fiestas en Cuba.

400.000 emigrados viajaron en 2011 a la isla, tras "huir del comunismo"

"Vine a pasar las fiestas con mi familia, para verlos y también para traerles todo lo que necesitan", dice a Público Leticia Molina. Esta cubana-estadounidense sostiene: "Me parece muy bien que no existan leyes que nos impidan venir, porque este es mi país".

Por su parte, Natalia García explica: "Entre pasajes, pasaportes y regalos me costó 6.000 dólares norteamericanos el viaje, pero quería a ver a mi padre y a mis amigos, hacía años que no venía". No lejos de allí, Estela Miranda recibe a su hermana y van brindando desde la puerta del aeropuerto. La fiesta va a ser en grande. Nos cuenta que tienen todo preparado: "Vamos a asar un puerco en púa, hacer chicharro-nes y tamales. Hacía años que no pasábamos las fiestas toda la familia junta".

Lo paradójico es que la mayoría de los cubanos residentes en los EEUU son "refugiados políticos", amparados por la Ley de Ajuste que otorga residencia y permiso de trabajo de forma automática a cualquier persona que pise suelo norteamericano y pueda probar que nació en Cuba. Así se convierten en la única comunidad de exiliados del mundo que pasan las vacaciones en el país que los persigue.

Hay vuelos chárter que fletan otro avión para las maletas y los regalos

La contradicción no pasó de-sapercibida para los políticos de Miami que convencieron al expresidente George W. Bush de que era necesario prohibir los viajes y el envío de remesas de dinero. Fue entonces cuando se limitó a un viaje cada tres años y a cien dólares mensuales de ayuda, pero sólo al círculo familiar más estrecho: padres, hijos y hermanos.

La medida contuvo las visitas y también el flujo de dólares hasta que Obama la eliminó, como había prometido durante su campaña electoral.

La crisis ha hecho que más de 60.000 hayan solicitado regresar a su patria

Recientemente, el congresista cubano-estadounidense David Rivera volvió a sacar el tema, proponiendo castigar a "aquellos que hacen uso de una ley concebida para protegerlos de la persecución y luego viajan al país perseguidor". Mientras, su colega Mario Diaz-Balart intentaba colar en un proyecto de ley de gastos del Gobierno una reedición de las restricciones de Bush. El Congreso de EEUU paró la maniobra, pero seguramente muy pronto volverán a la carga.

El tema migratorio está politizado desde 1959. En Miami y Washington aseguran que todo el que sale del país "huye del comunismo", mientras desde La Habana se les calificaba de "gusanos". Pero el Gobierno cubano cambió su percepción, los identificó como "comunidad cubana en el exterior" y Raúl Castro reconoció públicamente que "casi todos [los emigrados] preservan su amor por la familia y la patria que los vio nacer y manifiestan de diferentes formas solidaridad hacia sus compatriotas".

Sin embargo, en EEUU continúan hablando de "exilio", aunque en realidad sólo una ínfima parte entra en esa categoría.

Las reformas económicas de Cuba dan una nueva dimensión a las relaciones de los emigrados con su país. Julia Báez, residente en Valencia, y su esposo construyen un apartamento en casa de su hermana en la ciudad de Bayamo, gracias a que se abrió la venta de materiales de construcción. Helena vive en California, pero está haciendo gestiones para comprar una casa y un automóvil y regresar a vivir en Cuba en cuanto haga "un poco más de dinero en los Estados Unidos". Otros invierten sus dólares a través de la familia para crear negocios conjuntos.

Algunos, como Lenin Abreu, empujados por la crisis, están regresando a vivir y trabajar en Cuba. No es un caso único. En la Dirección de Migración hay decenas de personas haciendo los trámites para ser repatriados. Tanto es así que las autoridades se vieron obligadas a colgar un cartel explicando los documentos que hacen falta para poder volver a residir en el país. Fuentes oficiosas dijeron a Público que en la actualidad hay más de 60.000 personas solicitando regresar.

La nueva ley migratoria que debe aprobarse en próximas semanas contemplará mayores facilidades de movimiento para los cubanos de la isla y también para los emigrados, que podrán pasar más tiempo fuera del país sin perder su derecho a regresar. Además, se les autorizará a mantener sus propiedades durante ese periodo o dejarlas en manos de sus familiares si pasan más tiempo en el exterior. También podrán invertir en la isla lo que ganen en otros países.